Capítulo XVIII_ Al Otro Lado de la Puerta _ TxP

22 May

1.-  Capítulo I    – La despedida de Mu (El inicio de las  desgracias)

2.- Capítulo II   – Confesiones.

3.- Capítulo III  –  Y las Desgracias continúan

4.- Capítulo  IV  – Una Estrella Para Aries.

5.- Capítulo V     – El Recuerdo Más Preciado

6.- Capítulo VI   – Entre Amores y Venganzas

7.- Capítulo VII  – Padre Maestro y Amigo

8.- Capítulo VIII –  Respuesta al Tiempo Cambio Y Fuera

9.- Capítulo IX     – Entiéndeme

10.- Capitulo X –  Un Incidente Inesperado

11.- Capítulo XI – Un Dios Para El Santuario

12.- Capítulo XII –  Los dioses deben estar locos

13.- Capítulo XIII – Un ocaso para un mañana

14.- Capítulo XIV – Hijos míos

15 .- Capítulo XV- El Camino que debemos  recorrer

16.-Capítulo XVI – Una Gran Familia

17.- Capítulo XVII – el Destino de  los Dioses

18.- Capitulo XVIII – Al Otro Lado de la  Puerta

19.- Capitulo XIX – Contratiempos

Capítulo XVIII

Al Otro Lado de la Puerta

La sonrisa retorcida del nuevo representante Antzas se regocijó al comprender que Shión había caído en cuenta en quien era realmente.

Eres tú. Pero cómo… – El asombro en el rostro del patriarca al volver a sentir la misma presencia de hace 17 años no pasó desapercibida por alguien que llegó a prisa.

Así que ahora te llamas Enialio Antzas ¿Cierto? – Se escuchó la voz imperiosa del dios de los mares quien se abría entre los presentes logrando la atención del anfitrión de la fiesta.  

Estoy sorprendido. Aún en estas condiciones resulta difícil engañartecontestó Enialio altivamente.

– ¡Que ingenuo! No fue difícil encontrarte; tu apariencia puede ser distinta pero tu esencia nunca cambiará. ¿Qué pretende mi sobrino al revelar su identidad al patriarca de MI SANTUARIO?- reclamaba el emperador.

¿Tu santuario? Lo había olvidado. Ahora eres el dios de tierra y mar. – Volvió a esbozar una sonrisa -. Creí saludar al representante de Athena en la tierra; pero veo que me equivoqué.

No caeré en tus provocaciones.  Ares…

Los reclamos de Poseidón fueron interrumpidos raudamente por el dios de la guerra.

Quisiera conversar con ambos. Por favor acompáñenme. – Haciendo un ademán con las manos el dios de la guerra les indicó el camino a tomar.

Aioros al volver se mostró sorprendido con la presencia de Poseidón, quien con ojos fríos, soberbia absoluta y extrema parquedad miraba al santo dorado como si se tratara de un insecto; ante aquella situación, el Pope se interpuso y con voz calma habló para el joven castaño diciendo:

Aioros es muy tarde. Reúne a tus hermanos y regresen al santuario. – Se escuchó mientras tomaba de los hombros al noveno dorado; cuando este último quiso objetar el patriarca solo atinó a decir -: ¡Es una orden! 

Sí su santidad. – Fue su respuesta inmediata.

¡Cuánta diferencia! Habló para si el Santo de Sagitario. Despidiéndose del patriarca con una reverencia salió a prisa para cumplir su cometido.

Los tres personajes abandonaron el gran salón; en el trayecto una enfurecida Minerva azotaba la puerta de su habitación restando importancia a todo cuanto le rodeaba. Aquella actitud extrañó al dios Ares, lo cual provocó que frunciera el ceño por unos segundos.

Ares, Hades, poseidon

Continuaron su camino y a los pocos minutos se encontraban frente a una enorme puerta con finos tallados, la cual lenta y pesadamente se fue abriendo mostrando algo que desafiaba a toda ley en la tierra.

Un jardín muy semejante a los Elíseos se mostraba ante ellos. Ninfas corriendo de un lado a otro y preciosos animales mitológicos jugaban con ellas. 

No esperaba algo semejante viniendo del dios de la guerra–comentó Poseidón para luego exclamar–: ¡Cómo!, ¿Acaso no fuiste despojado de todo al recibir el castigo de Zeus?

No te apresures Poseidón. Este solo es un capricho de Eros. Ya lo conoces.- Fue la respuesta del dios Ares.

¿El castigo de Zeus?–preguntó Shión con creciente curiosidad volviendo la mirada hacia Poseidón, que con cansancio explicó.

El excelentísimo dios Zeus muy afectado después de la muerte de la reencarnación de Athena, no dudó ni un solo segundo en hacer notar su enfado a todo el Olimpo  luego que mi querida esposa…

La burla mal disimulada del dios de la guerra se dejó escuchar. Ante la obvia  incomodidad del momento Poseidón habló para el dios:

Así es Ares. Athena es mi esposa.

Quién lo diría–comentó Ares con falso asombro-. Excelente-susurró.

Tras abandonar su cuerpo mortal Athena expuso ante Zeus sus quejas sobre la intromisión de otros dioses con su trabajo en la tierra. Confesó que cada batalla librada había terminado acabando con la mortal Saori, en otras palabras, con ella misma. Fue entonces que Zeus en toda su furia decidió dar una lección a un grupo de “rebeldes”.

La sonrisa en el rostro de Ares desapareció transformándose en rabia contenida.

El ambiente se tornaba bastante incómodo para los presentes.

– Ya veo.- Se escuchó de Shión quien sacaba sus propias conclusiones-. La desobediencia a un dios será castigada y Zeus al ser el máximo exponente también aplica esa regla entre los dioses. Pero entonces tú…  

Sin dar importancia Poseidón, continuó el relato:

Al enterarse sobre los abusos cometidos por otros dioses en su intento de dominar la tierra, Zeus decidió castigarlos cruelmente e impidió que Athena interceda por ellos sea cual fuera su decisión. Únicamente yo me vi librado de aquel castigo gracias a la ayuda que envié en la batalla contra Hades. Aquella vez a pesar de encontrarme sellado en el ánfora de Athena logré enviar las armaduras. Y luego, este poder me fue devuelto cuando la tomé por esposa.

Gozas de un gran poder y es por ese motivo que el día de hoy los hice venir hasta aquí.- Las puertas de aquel mágico lugar se cerraron ante la sorpresa del patriarca.

¡Qué pretendes!-exclamó el ariano siendo inmovilizado por el cosmos de Poseidón.- Pero qué…

¿Qué pretendo? Que te quedes aquí y gozar por todo lo cual batallé durante siglos al lado del poderoso Poseidón. Ya una vez te eliminé y lo haría otra vez pero ahora está prohibido. No tengo otra opción más que encerrarte aquí. Pero descuida, no olvides que gracias a Saga de Géminis conozco muy bien el santuario. Dominarlo será tan divertido como manipular la vida de todos los humanos. Será como antes.- Sonrió y al acto calló bruscamente-.  Pero antes hay algo que me inquieta y quisiera saber…-volviéndose para el emperador del mar preguntó-: Viniste con el noble deseo de interceder por mí ante el tribunal de los dioses ¿no es así?

No, esta vez no. – Fue la firme respuesta de Poseidón.

El semblante del dios de la guerra cambió puesto que no daba crédito de lo que estaba escuchando. Habían pasado siglos ¡no! Milenios para lograr su objetivo común y ahora resulta que los planes no le favorecían en nada y lo peor era que sin querer estaba secuestrando al patriarca de Athena. ¿Qué podría pensar Zeus de aquello? Al obtener una respuesta negativa el dios de la guerra comenzó a perder la paciencia.

Tal vez… Ya entiendo. No existe tal necesidad porque lograste nuestro tan ansiado objetivo. Buen trabajo. – Aplaudía-. Tío Poseidón, ahora que al fin posees  tierra y mar disfrutemos abiertamente las delicias de tu nuevo reino.

Es inútil Ares. Todo ha cambiado.

No me digas que… ¿Es Athena cierto?-exclamó para luego pensar por segundos – Escúchame tío creo que estar metido en ese cuerpo por mucho tiempo te está volviendo…humano. – Terminó casi escupiendo el término-.  Si hoy estoy aquí contigo, librándonos de la tarea de acabar con la vida del patriarca es porque después de muchos siglos al fin cumplimos nuestras metas. ¡La tierra al fin es nuestra! Dime, ¿Te negarás ahora a compartir este triunfo?

Poseidón bajando la mirada y volviendo la espalda para Ares caminó hacia la puerta que ante la sorpresa del dios de la guerra fue abierta sin siquiera ser tocada. No existían poderes que pudieran contra el emperador.

¡¿Ahora que soy un mortal me desprecias?! Escucha, ¡No eres un  dios sin los mortales! … ¿No es lo que  Athena  siempre  dice?…

Poseidón continuó su camino haciendo oídos  sordos.

¡Mírame! ¡Me doy asco! ¡No quiero despertar un día más sintiéndome mortal…siendo un simple hu-ma-no! ¿Acaso lo que ahora soy no es suficiente  para mí?

Deberías ver a Hades así te quejarías menos. – Se escuchó de Poseidón que volvió la mirada a su homólogo-. Ares Ares Ares, llevo siglos escuchando tus lamentos y frustraciones por cada que algo no sale como lo planeaste. ¿No entiendes que solo se trata de tiempo?

¿Qué dices? – se preguntó el dios de la guerra con curiosidad.

Mucha guerra y poco cerebro-. Declaró el emperador del mar con cansancio milenario tocándose las sienes-. Realmente Zeus fue muy listo al enviarlos a vivir junto con los humanos-susurró, para luego decir-: En este mundo ya no eres un dios, por lo cual, no existe tal cosa como la vida eterna. Yo mismo ahora no soy quien tú conociste.

Ares, ¿Cuántas veces te encontraste en la misma situación y nunca te quejaste?

¿Yo? Nunca ¡Nunca! Solo tomé unas cuantas vidas, solo fueron instantes ¡solo eso! 

¡Cientos de vidas! Solo para lograr gobernar la tierra y el santuario de Athena. Y ahora que no tienes poder de poseer cuerpos humanos, intentas controlarlos usando del poder que ostentas como humano. ¿Acaso crees que soy tan iluso, para no darme cuenta de lo fácil que resultó para mis santos encontrar trabajo? Sé quiénes más están contigo en esto.

Ares… ¿Estuvo ayudándonos todo este tiempo? – se escuchó del Pope sorprendido siendo ignorado por ambos dioses.

No entiendo de lo que estás hablando.

Ares, deja de utilizar a los mocosos de Athena como parte de tus planes de dominio, guerra o cualquier estupidez que se te haya ocurrido en estos últimos tiempos. Solo entonces te explicaré por qué a causa del castigo de Zeus nunca más volverás a ser el mismo.        

En el santuario, los santos de bronce agradecían a la diosa Athena por no haber sido descubiertos, mientras esperaban recibir el pago por sus servicios.

Aioros, esto es para ti-dijo Afrodita entregándole un sobre-. Camus, gracias por tus servicios. Y esto es para tus ayudantes–. Extendió cuatro sobres más.

– ¡Magnifique!  – exclamó el mago de los hielos retribuyendo el servicio de sus ayudantes de bronce que muy contentos sonreían.

–  Bien, bien. Ahora devuelvan todo. – Afrodita tomó a prisa los sobres insertándolos de inmediato en el ánfora de colaboración para el santuario.

Entre pucheros, rabietas y demás, tanto santos de bronce como dorados abandonaron el templo de Piscis sin opción alguna.

txp 18

Una silueta conocida se escondía tras una de las columnas observando al bello guardián dorado.

Si das un paso más me aseguraré de eliminarte Angelo d’ Fiore.

Me llamó por mi nombre-susurró el santo de cáncer con dolor-. Debes estar veramente enojado. Ma io creo que deberías estar agradecido-aseveró cruzando los brazos y dando un respingo orgulloso por sus actos-. Quello costal de huesos no te convenía.   

¡Cómo te atreves! A nadie jamás eh contado mi secreto y el que tú lo hayas hecho me molesta de sobremanera-replicó el santo pez volteándo con la lentitud propia del enojo inminente que ruega por sacar paciencia de donde no la hay-. Largo a la una… Largo a las dos… y a las….

Va… va bene parlaré contigo mañana. –tartamudeaba el santo de cáncer desde muchas gradas abajo mientras corría.

En Rodorio (casa de madre), Shaina que era vigilada por Shaka, se despedía del Rector de la Universidad de Atenas.

Señor Rector muchas gracias por traer a mi hija-. Sonreía madre estirando los cachetes de Shaina, obligándola a sonreír.

No se preocupe. Es mi deber.

Es usted todo un caballero. ¿Nos hemos visto antes? – preguntó acercándose para observar mejor al Rector.

El Rector sonrió amablemente para madre, pensando un poco antes de responder:

No lo creo. Recordaría tan bello rostro.

Que galante…-respondía madre sonrojada.

¡Madre! – la voz de Aioria resonó desde el interior de la casa cortando las risas coquetas de ambos.

Hijita despídete, como te enseñé. – decía madre jalando del brazo a Shaina-. Hijos… Que sería de ellos sin su madre-comentó con orgullo-. Entra a la casa hijita y abrígate que está haciendo frío. ¿Usted no siente frío? – preguntó esperando una afirmación.

Podríamos pescar un resfriado-respondió el rector con simpatía-. Debo despedirme- dijo inclinándose y besando el revés de las manos de madre-. Buenas noches señora. Fue un gusto conocerla.

El auto arrancó perdiéndose ante las miradas y el silencio de madre y Shaina.

¡No creas que lo llamaré papá! – Se escuchó la voz de Leo desde adentro de la casa.

El movimiento de unos arbustos despertó la atención de madre que acercándose vio con dificultad uno de los rostros que más quería.

Shaka… hijito estás empolvado y todo maltratado, cualquiera diría que  corriste de Atenas a Rodorio en ese traje.  

Buenas noches madre. Paseaba  por aquí y decidí pasar a saludar.

Ahhh veo que pensaste las cosas…. Mi leoncito estará muy contento de verte.

Shaka palideció sin reparar que sus inseguridades con Shaina lo llevaron literalmente a la boca del león.

Se hace tarde. Debo irme- contestó el rubio inusualmente nervioso-. Mañana tengo trabajo y… y…

Y tenemos un examen–argumentó la amazona de Ofiuco devolviendo la tranquilidad  al santo de virgo-. Lo había olvidado. También me voy madre. Gracias por su ayuda. No se preocupe Shaka me acompañará.

Madre bajó la mirada sintiéndose triste por la situación de su hijo puesto que podía sospechar que algo se cocinaba entre Shaka y Shaina.

Bueno hijitos, tengan mucho cuidado y vayan derechito al santuario – recomendó.

Tanto amazona como santo dorado le dieron las buenas noches y se fueron, perdiéndose de la vista de madre.

Se quedaron caminando en silencio mirando al cielo de la noche, donde sus estrellas guardianas destellaban ante ellos. De vez en cuando atravesaba  alguna estrella fugaz cerca de la luna llena.

¿Sabes algo de Mu? – preguntó finalmente Shaina.

Claro que sí – respondió Shaka con la serenidad que siempre lo caracterizó, procediendo a recordar su última plática.

Aquella mañana, poco después que Afrodita secuestrara a Aioros… Madre recibió la llamada del director del colegio informando la inasistencia de su pequeño; y tras observar que su primogénito no se encontraba en el templo del león, subió hasta Sagitario. En el camino escuchó las risas de Shaka y Mu lo cual llamó su atención;  sin pensarlo dos veces abrió las puertas del templo de virgo encontrando la imagen de Mu a través del ordenador del santo dorado.

¡Mu hijito!– exclamó madre maravillada observándolo a través de la pantalla-. ¿Cómo estás?

Estudiando mucho madre. Esto resultó ser más duro que entrenar para caballero – respondió el santo de Aries con gracia.

–  Ay hijito todo sacrificio trae recompensas. Regresa siendo un hombre de bien, alto y educado.

Sí… Sí señora madre de Aioria-contestó apenado. ¿Y es que acaso no era ya un hombre de bien, alto y educado? Pensó para si, recordando al mismo tiempo como fue un ejemplo de caballerosidad cuando Athena yacía en el piso mojándose en plena lluvia y poco después siendo atacada por los guardias en la batalla de las doce casas o como cuando asustó a Shiryu la primera vez que lo vio. Divagaba en sus pensamientos cuando la voz de madre lo sacó de sus cavilaciones.

Hijito te veo pálido. No estás comiendo a tus horas ¿no? Una madre lo sabe todo. – adujo-. Haber, tómate la lechita.

Pero…Acabo de desayunar – replicó Mu apesadumbrado.

Tómate el vaso de leche Musito.- Insistió madre en tono de amenaza.

El santo de Aries se levantó de su asiento y volvió con un vaso en una mano y una caja de leche en la otra. Sirviéndose delante de su pantalla y tomando todo el contenido de  la caja ante las risas contenidas del santo de virgo.

Shaka hijito, deja de reírte. De Mu deberías aprender. ¡Estás delgadísimo! Cuando regrese te prepararé un buen desayuno. – con ímpetu madre oprimía las mejillas del representante de virgo-. Lo olvidaba. ¿De casualidad no vieron a mi Aioros? – preguntó angustiada obteniendo la respuesta negativa de los caballeros. Se despidió de ambos con premura regresando a su búsqueda.

¿Pensaste lo que te dije? – preguntó el santo de Aries con curiosidad.

Sí. –respondió el rubio abriendo los ojos y observando al carnero lila a través de su pantalla-.  Pienso decírselo.

La mirada sorprendida del ariano se dejó notar, sin embargo, asintió la cabeza con actitud apremiante y le dijo:

No debes mantenerlo en secreto por mucho tiempo.- Mu esbozó una triste sonrisa-. Pero Shaka, eso significa que… Ya no podrás continuar más en la universidad.

Lo sé – contestó el santo de virgo-. Después de todo, en el mundo hay  muchas raíces por cortar.

Un hombre madura de verdad cuando se enamora de una mujer, porque es cuando su mundo da un giro de 180° y comprende lo inmaterial – declaró el santo de Aries con fervor.

El santo de Virgo detuvo sus pasos volviendo su rostro para la amazona a la cual miró fijamente. La tenue luz de luna los iluminaba mientras él recordaba las últimas palabras de su amigo de Aries. Shaina se serenó para formular la pregunta que nunca antes había formulado.

¿Estás nervioso?

Sí – respondió el santo dorado.

¿Es la primera vez?

No, eh estado nervioso muchas veces pero ahora…- Se escuchó del rubio sacando una sonrisa a la amazona. Shaka se encogió en un gesto de vergüenza ante su propia respuesta.

–          En estos tiempos de paz, ¿qué podría tener nervioso al hombre más cercano a Dios? -preguntó la hermosa mujer con curiosidad.

El guardián de Virgo confesó algo que figuraba fuera de todo contexto para la amazona. Poco después Shaina se abalanzó sobre él, lanzando zarpazos como un gato. Seguramente pensó que se trataba de una burla y ya había tenido suficiente cuando niña con los coqueteos y conductas extrañas de Argol, luego Seiya que realmente fue todo un tormento (sobre todo porque al final de la pelea contra Poseidón quedaron muy bien juntos pero luego…nada), después los golpes del tan amable Aioria (que hasta el algún momento le ofreció matrimonio si lo suyo con Marín no resultaba); a su parecer el único que valía la pena era Casios, entonces recordó el golpe propinado también por él, por Poseidón y hasta por el mismo Shaka. Ella no estaba dispuesta a ser la opción de nadie. Trataría por todos los medios de defenderse de aquellos que solo querían pasar el momento.

En aquel desespero, el santo de Virgo la agarró de las muñecas para impedir que llegara a su rostro con las manos.

¡Ya basta! – dijo observando muy de cerca los rasgos exquisitamente femeninos de la amazona. Sin percatarse sus labios poseyeron los de Shaina con parsimonia, siendo extrañamente correspondido y tornándose más y más pasional. Pero un fuerte golpe en la mejilla lo sacó de su ensueño.

¿Por qué haces esto? – preguntó la amazona de la cobra sin dar tiempo para una respuesta. Asaltada por una súbita aflicción reclamaba una pronta explicación por parte del santo de virgo. Entre rasguños, golpes y zarandeos el rubio aceptó las consecuencias de sus actos, mientras la amazona desahogaba todo tipo de aflicciones con él.

shaka

En el templo de capricornio…

¡Hombre!, ¡Vaya caraja que llevo! – Shura se estrujaba los cabellos al hojear cientos y cientos de fojas de uno de los tantos expedientes del Caso Santuario-. “Os dejo doce días” – Arremedaba la voz del ángel malvado-.  Doce días es una nada.

Doce días es nuestro desafío – respondió el santo de Géminis.  

Saga, ¿habéis visto cuánto avanzamos durante los últimos 18 meses? ¡Doce días es una locura! –  comentó el santo de capricornio.

Lo arreglaremos, de lo contrario perderemos mucho más que el santuario. Si trabajamos los dos, va a saber ese ángel del mal quienes somos nosotros. ¿De acuerdo?… ¡Adelante! No existe otra opción. – aseveró.

Vale, vale, entiendo. Lo que no entiendo es porqué escogí las leyes como carrera.

Shura…

Es una vida muy sacrificada y no deja tiempo para hacer nada.

Shura…

Pues hombre, a estas alturas preferiría tener una hermosa mujer que me espere en casa con los niños dormidos a las 21 horas, con el perro bien comido y la ropa lista para el día venidero. Luego de años de trabajo es lo que menos merezco,  ¿os parece que pido mucho?

¡Menos quejas y ponte a leer! – entregó un bloque de antiguas normas del Santuario en las manos del capricorniano -. Ya veo porque no avanzamos el caso.

Shura mirando los documentos uno a uno abrió los ojos con sorpresa y con la curiosidad de un niño chiquito preguntó:

¿De dónde habéis sacado todos estos documentos Saga?

Sabes, debajo del salón de Athena existen muchas cosas que quizás desconozcas.

¡Joder! Es bueno contar con la ayuda de alguien que antes fuera el patriarca. Pero… ¿Por qué no me habías comentado de ello antes?    

Saga escuchaba las quejas del capricorniano en cuanto revisaba el resumen de los casos del santuario preguntándose al mismo tiempo por Kanon.

Y en la isla del viento…

Y en las épocas de paz subí unos cuantos kilos, casi me confunden con un osito. Pese a ello recibí ofertas para trabajar en la agencia Angels & Demons Models en Paris. Por un momento decidí entrar al modelaje, pero preferí utilizar mis habilidades e ingenio para utilizarlas en causas nobles. – comentaba el gemelo atizando la pequeña fogata que los acompañaba.

¡Jojojo! veo que eres un chico muy inquieto. Kanon, tu fama llegó hasta este reino. Pero yo sé la verdad. Sé realmente para quien trabajas y por eso decidí ayudarte. Ahora que tienes la respuesta en manos regresa al santuario y enseña a tus hermanos todo lo que aprendiste aquí.

–  Así lo haré.  

Por cierto, nunca menciones nada de este lugar. Recuerda: “El viento lleva las noticias y no hay límites para él. Estaré con ustedes siempre”. 

¡Por Athena! Ahora todo tiene sentido. – Exclamó el gemelo menor.

eolo

En el templo de Escorpio, Milo se despojaba de las vestimentas entregadas por Sorrento. Extrañaba su templo, la vida que llevaba en antaño, su música y…su amigo. Sintiéndose seguro de nuevo en sus territorios se desplomó sobre su cama, sin importarle quedarse a medio desvestir. Durante mucho tiempo se quedó pensando en los momentos que estuvo entre Camus, Afrodita, Shaka, luego Aioria y finalmente Marin.

Al terminar la fiesta Shión los había enviado de vuelta al santuario con una orden explicita. Él daba las gracias a Athena de que así hubiera ocurrido. No soportaba del todo la vida de empresario afamado. Un ruido lo sacó de sus pensamientos y sorpresivamente abrió la puerta de su habitación y apareció Camus caminando bajo la tenue luz de las antorchas que iluminaban los pasillos del templo.

¿Qué podría traer a Camus de Acuario al templo de su viejo amigo? – dijo con voz un poco ronca.

No hay razón alguna. Recuerda que debo atravesar los 10 primeros templos para llegar al mío.

No hubieras atravesado si se te hubiera ocurrido que yo estaba aquí. –aseveró el escorpión-. He estado aquí y te he oído ir y venir, de un lado a otro. – caminó unos pasos hasta él-. Aún guardo del vino francés que me regalaste en mi cumpleaños. Veo que necesitas tomar una copa.

– Yo, no necesito nada.

Tómala. – Llenó un vaso hasta el borde-. Como en los viejos tiempos.

Es curioso lo que sucedió esta tarde y lo que viene sucediendo desde ya algún tiempo, ¿no es cierto? – dijo Milo.

Camus no contestó nada haciendo esfuerzos para contener el temblor típico ante los reclamos del escorpión.

Alde persigue a Death, por otro lado Shaka es perseguido por Aioria que al mismo tiempo es perseguido por Marin. Y por último pero no menos importante, mi amigo de toda la vida va tras un pez que ya mordió la carnada de otro cordel.

No quiero seguir escuchándote.

Sí, tendrás que seguir escuchándome. Y esto que te voy a decir es para aliviarte de tus recientes tormentos y porque tengo compasión. Aunque sonará muy raro, Afrodita con toda su concepción de belleza y perfección hace mucho ya tiene los ojos puestos en alguien más. Y todas los favores que haces por él los recordará pero solo viniendo del buen amigo que eres. Nada más.

Creo que pierdo el tiempo escuchándote-increpó el acuariano riéndose.

– Vaya que hoy es un día singular, ¿Camus de Acuario riendo? Deja que te acompañe – escorpio también sonrió.

¡Ya basta!

No soportas, la risa, ni la compasión, ¿no es cierto?

Creo que esta conversación llegó a su fin. Agradezco tu preocupación caballero de oro; no soy capaz de provocar la desgracia de ver afectada una amistad de hace años. 

Giró los talones saliendo de la habitación a paso rápido. Era la primera vez que sentía el peligro latente de perder una buena amistad.

 

Continuará… 

12 comentarios to “Capítulo XVIII_ Al Otro Lado de la Puerta _ TxP”

  1. JESICA SAUVANET marzo 7, 2014 a 5:21 pm #

    SOLO SON 18 CAPITULOS??? QUE MAL AGUERO ESO DE EMPEZAR ALGO NO TERMINARLO….

  2. aranyelis candelario enero 4, 2014 a 5:18 pm #

    me gustaria saber cuando sale la continuacion de esta historia esta buenisima

  3. aranyelis rodriguez enero 4, 2014 a 1:44 am #

    Me encanto esta historia me gustaria saber cuando sale el próximo capitulo esta muy buena la historia

  4. aranyelis candelario enero 4, 2014 a 1:37 am #

    Me encanto esta historia la encontre por casualidad y me encantaria leer la continuacion quiesiera saber cuando la publican

    • Janniceg febrero 12, 2014 a 9:57 pm #

      No lo sé, la muy sin vergüenza de la autora se puso a escribir un libro de verdad y no tengo idea de cuando escribe fic´s o cuando trabaja en sus cosas. Debe ser la edad las que hacen que el tiempo y la distancia nos impulse a no seguir con lo que nos apasiona.🙂 O puede ser que este próximo capítulo en verdad sea largo de explicar, quién sabe…

  5. Iris Ferrufino Prada julio 30, 2013 a 3:47 pm #

    Hey hey cuando ser el siguiente capitulo?

    • Valkyria7 julio 31, 2013 a 12:09 am #

      Muy pronto. Estoy haciendo un campito en mi agenda (que me hace ver la vida color hormiga) para terminar el capítulo que sigue🙂
      Suplico un poco de paciencia por favor.

      • aranyelis candelario enero 4, 2014 a 5:20 pm #

        cuando sigues publicando

  6. Mayani Carreño junio 27, 2013 a 4:53 am #

    Tengo tanta emocion x saber como seguira el sig capitulo, q intriga mas grande .
    Saludos a todos! (Y)

  7. Iris Ferrufino Prada junio 14, 2013 a 1:18 am #

    no me digas que es un fic yaio, adoro los fics de ese tipo ya quiero saber que pasa con todo el embrollo

    • Mayani Carreño junio 20, 2013 a 2:20 am #

      Cuando sale el sig capitulo quiero ver q pasa con mi favorita shaina porfavor! Muero de ganas x saver!

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  1. Bitacoras.com - septiembre 29, 2014

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