Demasiada Prisa II


1.- Capítulo I –  Demasiada Prisa.

2.- Capítulo II –  Demasiada Prisa.

3.- Capítulo III –  Demasiada Prisa.

4.- Capítulo IV –  Demasiada Prisa.

5.- Capítulo V –  Demasiada Prisa. (no publicado)

Capitulo II

Al Día siguiente, en la sede de la Revista :

– ¿Milo de Escorpión? Le esperábamos. – Radamanthys saluda cortésmente al recién llegado. Esa mañana despertó de mejor humor, haciendo que toda la revista quede espantada al ver el nuevo temperamento de su director.

– ¿He llegado tarde?, disculpe usted señor Radamanthys. – Escorpión miraba con disimulo al joven francés que esperaba sentado frente a él, recorriendo cada detalle del esbelto periodista.

– Nada de eso. Ha sido usted puntualísimo. – Los ojos del director brillaban observando al recién llegado, sin duda su plan marchaba a la perfección.

– Bueno yo he esperado veinte minutos – se escuchó del francés a modo de queja. Milo pudo confirmar el origen del cronista por la pronunciación de sus palabras. Lo vío tan correcto, tan atractivo, tan solemne, tan desesperante… no encajaría, era demasiado serio para su gusto.

– Bien Escorpión. Le presento a Camus Aquarius, no haga caso de su queja, Aquarius acostumbra llegar siempre veinte minutos antes de cualquier compromiso. Escribirá una serie de artículos sobre los asesores de negocios internacionales. Serán artículos muy interesantes. – Culminó al ver que entre los aludidos, ninguno siquiera se dio la mano, ambos se miraban con rivalidad.

– No tengo la menor duda. – Milo respondió repasando nuevamente con la mirada al francés. – Pero hay un problema.

– ¿Un problema? – preguntó Camus.

– Sí. Verá , yo creo que es mejor renunciar a ese proyecto. Al menos, conmigo. Estoy seguro de que hay personas más adecuadas… Puedo darle los nombres de dos colegas a quienes les gustaría aparecer en su diario. – Milo se apresuraba a terminar con este absurdo del reportaje, de la mejor manera.

– Me he puesto ya de acuerdo con su jefe. – carraspeo el director- Está ya todo previsto.

Milo x camus janniceg

– Sí, pero un artículo sobre mí no funcionaría. – insistió Escorpión, por lo visto no tenía idea de quien era Radamanthys de Wyvern – Mi vida es un aburrimiento total- fue la respuesta de Milo haciendo que Camus sintiera deseos de fulminarlo con la mirada.

– ¿Permite que lo decida yo? Es mi oficio, ¿no? – Que derecho tenía Escorpión para ser quién deje de lado el reportaje. A Camus, nadie antes nunca lo había plantado. Y esta vez, aunque de manera indirecta, no sería la primera.

– No me caben dudas.- Se defendió Milo- Pero la cartera de clientes es mía; la conduzco yo. Y sé muy bien el aburrimiento que hay en mi vida,¿no?

– ¿Esta seguro de saberlo tan bien. señor Scorpioni? – ya verá, se decía Acuarius, al parecer Escorpión se creía interesante. Con esas últimas palabras, entendería que ni su nombre era algo para recordar.

– “Escorpión” jóvencito no “escupioni”.- Milo entendió la indirecta – Creía que uno de los talentos del periodista era la memoria entrenada y el espíritu de observación.

Antes de que continuaran y sobre todo antes de perder la poca paciencia en frente de estos dos, Radamanthys interrumpió:

– ¡Esto es estupendo! – se levantaba de su asiendo dando pequeñas palmaditas.

– ¿eh? – Milo retorno la mirada al director.

– Sí, sí . Están aprendiendo a conocerse. Ya preveo que se tratará de un reportaje sensacional… ¡Esplendido!

– (¿Esta loco?) – pensó el Escorpión.

– Será mejor que tomen cita para discutir las modalidades del viaje. Si me disculpan caballeros, tengo mucho que hacer. – Radamanthys frotaba sus manos lentamente, fue testigo directo de la química que destilaba entre ambos jóvenes. Ni siquiera se han dado cuenta de lo que ha ocurrido… Nunca se habían visto, no se conocían y ahora deben iniciar una aventura juntos.

Reportero y asesor salieron de la oficina del director, ambos en silencio, aunque en el fondo, silencio era lo que no encontrarían.

– (este ya me es antipático ) – fue la conclusión de Aquarius, echando un fugaz vistazo a Escorpión; ingresando de inmediato a su oficina. – París por favor, ¿puedes reservarnos una mesa en “Alexandros”?

– (un insoportable presuntuoso) – se dijo Milo, al observar como Camus se desenvolvía en ese ambiente. – Perdone ¿no pregunta mi opinión?…No acostumbro a hacer que decidan por mí.

– ¿de verdad? – una sonrisa sarcástica, apenas perceptible, salio de los labios del francés- Alesxandros es un óptimo restaurat y tiene un convenio con nuestra revista, Pero si prefiere ir a otro lugar…

– No tiene importancia. Basta que definamos lo antes posible los detalles de ese trabajo…

Poco después en Alexandros, están en una mesa, en un lugar apartado y tranquilo, pero el clima entre ambos amenaza con tormenta.

– Bueno, yo tengo este viaje dentro de dos días a Frankfurt, luego de unos días, volvemos a casa. Cuanto más pronto, mejor.- fue lo primero que dejo salir Milo- Por cierto, ¿cuanto tiempo prevé para el articulo?

– No sé . Yo soy muy escrupuloso … Varios viajes, supongo. Acaso un mes.

– (!Un mes! eso es la ruina…¡La catástrofe!)- Milo sentía caer en un hoyo muy profundo, como si de pronto alguien hubiese quitado la tierra bajo sus pies. Camus intuyo los pensamientos de Milo, se sintió incómodo, todos siempre fueron amables y correctos con él, sin embargo, Milo parecía tener un efecto de repulsión a su persona.

– ¡Saga! cariño… ¿No ibas a salir para Nicaragua? – Fueron las palabras que hicieron caer en tierra firme a Milo, al darse cuenta que un amigo de Aquarios yacía al lado suyo.

– Mañana hermoso, mañana…- respondió Saga sin siquiera prestar atención a Escorpión, por la cara de Camus, adivino lo que sucedía entre el asesor y el periodista y como “amigo” del periodista, debía salir en su defensa – ¿por qué estas tan solo?

– ¿es que no soy nadie?… – Se escucho claramente de Milo;

– Perdóname, – Camus repaso entre su compañero y el asesor para realizar las formalidades entre ellos.- Saga. Este es Milo … Escorpión, el asesor del que te hable, “el del reportaje”.

– Asesor de bolsa ¿eh?. Trabajo difícil, supongo. – Saga dijo esto posando la mirada desafiante ante Milo, pero este ni se inmuto y creyó entender el tipo de relación que llevaba con Aquarius, así que:

– Generalmente no, si nos dejan trabajar en paz.

– Naturalmente se refiere a mi. – Camus se sintió aludido, pero como quien se enoja pierde, agradablemente prosiguió – Considere que tampoco a mi me entusiasma el pasar unos días mirando por la ventanilla de un avión y aburriéndome en juntas extraordinarias.

– Esto ya es un consuelo, para mi. – fue la respuesta de Milo, quien se levantó de su lugar para concluir- Oiga, lo llamo para confirmarle el día y la hora de salida. ¿De acuerdo? – Tomo su portafolio y prácticamente desapareció de sus miradas.

– Que tipo. Ni siquiera ha dicho adiós. – Espeto Saga.

– Vamos, esta acostumbrado a lidiar gritando por algunas acciones ¿crees que existen los modales donde el trabaja? tenemos suerte de que sepa sentarse a la mesa para intentar conversar. – Fue lo que Aquarios concluyó ante Saga, obteniendo una mirada de aprobación del mayor- Es burdo y antipático.

– Bueno a todo esto, lo mande a investigar. ¿quieres saber que tipo de persona es Escorpión?- – a Camus pareció no interesarle, así que Saga simplemente continuó – Me contaron que es un casanova y gusta de todo genero. Muchos de sus viajes son sólo escusas para aprovecharse de los novatos que lo acompañan. Si no serías tu Camus, estaría preocupado, pero te conozco lo suficiente y sé que un tipo como ese nisiquiera puede ser considerado por tí. – Camus no respondió, se perdió en sus pensamientos como siempre.

– (Y tendré que estar a su lado quien sabe cuanto tiempo… en verdad es molesto)- pensó Aquarius para sí de Milo.

En el camino a su hotel, Milo hablaba solo:

– ¡Que mala suerte!.- hablaba sin poder borrar la mirada desafiante de Aquarius- Dicen que hacer subir a una mujer a un barco trae mala suerte… deberían haber considerado a los tipos como ese para los aviones … desearía caer en picada antes de pasar los días viendo su rostro y esquivando sus preguntas. Simplemente, ¡es un pesado!.

El día de partida.

– Lo sabía yo… Ya me esta haciendo retrasar la salida enormemente ¡Me molesta no respetar los horarios programados! – Milo caminaba de un lado a otro.

– ¿Pero cuando has tenido tú un horario ? – reía Aioros al ver lo nervioso de su amigo.

– Desde hoy lo tengo. ¡Y para que lo sepas ese periodista del demonio aprenderá a respetar las reglas!

– ¿las que te inventas?

– ¡Aioros!

– Bueno, cálmate. – carcajeaba sin querer el castaño – Me dijiste que el tiene la costumbre de llegar veinte minutos antes de la hora fija. Si estas esperando en estos momentos, es por puro gusto de adelantarte y llegar cuarenta minutos anticipados ¿acaso están compitiendo?. – Para Aioros esta situación era divertidísima, la primera vez que veía así de nervioso a Milo.

– Finalmente, llego – murmullo Milo. Aioros volteó inmediatamente la mirada, delante suyo el hermoso Aquarius se encontraba de pie, cubierto de un largo sobretodo apto para la temporada en Frankfurt, llevaba en manos 3 maletas, colgado del hombro su portátil y del otro un bolso pequeño.

– Oye parece muy guapo. – Aioros se había quedado observando, mejor dicho devorando con la mirada al periodista, quien con sus cabellos carmesí llamaba la atención de los presentes.

– Perdone, no creí que adelantaríamos el horario acordado por veinte minutos. ¿es demasiado tarde? – se escuchó del francés, un poco molesto.

– Bastante. – Sí. Al fin estaban a mano, llegar cuarenta minutos antes para dejar en ridículo al francés valió la pena. Milo tenia ganas de bailar y realizar su pose triunfal delante de Aioros. Pero disimulo muy bien, si es que así se puede llamar a la sonrisa de satisfacción enorme que llevaba – ¿qué es eso?

– Unas maletas ¿no? – respondió seco Aquarius- Tendremos que viajar durante varios días …

– solo cuatro días. Y ya veo que es una maleta. ¿ cuantos trajes cree que necesitara para viajar cuatro días?

– Muy gracioso. Pero deje que yo decida lo que necesito…

– Milo… – Aioros no podía creer lo que escuchaba, su amigo, no trataba de conquistar al francés, todo lo contrario, si las miradas mataran con la intención, hace 20 minutos habrían enterrado a Aquarius- oye, Milo – Aioros desconocía en esos momentos a Milo, era tan duro y sin gracia con ese joven, necesitó tirar de su traje para llamar su atención y evitar llegar a mayores.

– Ah, sí; te presento a Aioros, un amigo. También es asesor de bolsa.

– Hola Aioros, ¿siempre lleva Escorpión ese genio? – Aioros solo sonreía, por un minuto los ojos de Aquarius se posaron en él, se quedo sin aliento

– Ahora vamos, que ya es muy tarde.- interrumpió Milo cogiendo una de las maletas, la cual fue arrancada casi al instante por Camus.

– No necesito ayuda. Gracias.

– El privado nos espera, pero eso no quita que pasemos por aduana, perderemos tiempo con tanto equipaje.

Camus no era experto en viajes de negocios, no era experto en ningún viaje aéreo en realidad; así que no tenia idea de cuanto podía demorarse el cruzar por aduana las tres maletas que llevó. Algo que divirtió a Milo, que observaba en una esquina como escudriñaban a Aquarius con cada uno de los equipajes que llevaba; por si fuera poco, al pasar el detector de metales, pararon como quince minutos, quitando cada aditamento del cuerpo de Camus. Aioros por el contrario, no tomó su vuelo preocupado por el periodista, que parecía bastante torpe. Era esta la primera vez en la vida que Camus subiría a un Avión, siempre se las arreglo para viajar en auto, tren, metro, hasta en barco . Todo eso por un extraño temor a volar, pero no lo demostraría ante Escorpión, no le daría motivo de burla.

Una vez pasada la aduana, estuvieron los tres amigos frente al avión, Camus se detuvo como a diez metros y sin que lo quisiera sus piernas dejaron de responder

– Bien Aquarius ¿le gusta? – Milo presento con orgullo a su compañero de viaje, un avión con la inscripción de DURRELL en sus costados.

– ¡Es grande! – respondió con voz temblorosa

Aioros, se dió cuenta del cambio en Camus e intuyo el miedo que temía enfrentar. Lo tomó de la mano y despacio al oído le dijo:

– Descuida. No pasará nada. Cuando realizo vuelos, me imagino que voy en un tren, y que pasamos por una ruta con mucha niebla, vera que aquí es lo mismo. – Camus trato de disimular su malestar y sonrió. Casi roboticamente, una pierna se movió y luego la otra, ninguno ahí tenia idea de lo que estaba enfrentando en su interior.

Sin darle importancia, Milo cogió dos maletas y las subió al avión. Cuando todos estuvieron sentados… (solo iban los tres) Milo desplazo a Aioros quien pretendía sentarse al lado de Acuarius.

– Tu Aioros, preocúpate por cumplir el horario. Debo explicar algunas reglas aquí al periodista. – nuevamente Aioros desconoció a Milo, quien era siempre tan atento con todo el mundo; se convertía en un ogro con el pobre muchacho, que lejos de escuchar hablar a Milo intentaba disimular de alguna manera la tembladera de piernas que tenia y no podía evitar. Deseaba salir gritando. Las noticias de accidentes en avión le venían a la mente, era terriblemente cruel el ser periodista y haber cubierto antes, muchos de estos accidentes.

– ¿Entiende Aquarius? – escuchó Camus al final y trató de asentir con la cabeza. Milo sonrió complacido, había hecho un perfecto trabajo y doblegado al periodista, ¡Ja! ¿quien dijo que no podía manejar una situación como esa? se decía.

De pronto se escuchó la orden de despegue y las instrucciones para los pasajeros de la aeromoza. Milo colocó los brazos a los costados de su asiento, 3,2,1 al escucharse el ruido de despegue del avión se escuchó también un grito desgarrador. No era Camus, sino Milo quien gritaba, ya que Aquarios involuntariamente había clavado profundamente las uñas en el brazo derecho de Milo, de manera tan dolorosa que hasta un par de lágrimas brotaron de su acompañante.

En el “AIRBUS 319 CJ” los cielos son devorados a su paso, para Milo una especie de música.

Apenas y el vuelo se torna estable, Escorpión revisa unas notas de su portafolio, sonriente. Aioros observa de costado al francés, quien parece estar concentrado en una especie de meditación respirando y expulsando aire rítmicamente.milo lentes oscuros

– Relájate Aquarius o Aioros pensará que practicas psicoprofilaxis.- Fue el comentario fugaz de Escorpión. Para Camus más fue el orgullo que cualquier otro motivo el que lo ayudo a mantenerse estable. Trató de distraerse y su motivo estaba sentado al lado suyo así que:

– ¿que ocurre? De pronto, ha cambiado de humor. Parece estar alegre.- el comentario pareció provocar al arácnido.

– Es verdad. Es que, cuando viajo me siento bien. Como si fuera dueño total de mi mismo ¿comprende?

– Pues no. – Camus no tenia idea de lo gratificante y liberador que era para Escorpión fundirse con su rutina laboral.

– No importa. De todos modos, reconozco que hemos iniciado bastante mal. Ante todo, hablemos de tú. ¿no crees que así mejoraremos nuestra forzosa convivencia? – Milo parecía otro, alguien había dejado al gruñón e irreprochable en tierra y puesto uno nuevo y positivo al lado suyo

– De acuerdo. Es mejor que pelearnos. Estamos en la misma barca ¿no?

– No. Estamos en el mismo vuelo. – Fue muy malicioso de parte de Milo hacer ese comentario luego de darse cuenta de la fobia del periodista.

– Por favor Escorpión. – Milo sonrió al ver palidecer inmediatamente a Camus.

– No temas Aquarius. Lo dije para ver si por esta vez se aferraba un poco a mí. Acércate, vamos. Nada pasará si voy yo a tú lado. – el francés pasó inmediatamente del blanco más blanco al rojo púrpura. Reacción que agrado a Milo, Pues sabía muy bien el atractivo del que era dueño. Aún así intento suavizar las cosas. – Lo digo porqué, estoy entrenado para cualquier emergencia.

Camus lo miraba con desconfianza y a la vez asombro.

– ¿Y cuantas veces tuviste que hacer gala de tu experiencia?

– ¿Hasta ahora?- dijo esto Milo como calculando inmumerables veces – Ninguna. – nuevamente los nervios intentaban atrapar a Aquarius – ¡Exacto!- interrumpió el arácnido la escena de nervios de su compañero- cuéntame, ¿cómo trabajas?

– ¡Trabajo! Si claro- Camus entendió, que la mejor manera de distraerse sería iniciar con lo suyo. – Milo ¿por qué no empezamos? – la mirada franca y divertida de Escorpión dio la respuesta. – Dime algo de tí.

– ¡No querrás entrevistarme!

– ¿Para que crees que estoy aquí? ¡Soy periodista!

– Si pero, yo no soy un tipo de entrevistas.

– ¡Otra vez! Será una tarea difícil la mía. -suspiro Aquarius.

– Yo te hago solamente de acompañante. No dije que respondería a tus preguntas.

Así, entre discusiones y preguntas pasaron los minutos y un par de horas, al llegar la noche aterrizaron en Frankfurt,

– Oye periodista. Hemos llegado. – Camus dormía plácidamente, al parecer estaba abatido de tanta discusión

– ¿eh? ¿ya estamos en Frankfurt?

– Si

– ¿Y por qué Aioros no se baja?

– Aioros, debe continuar a Varsovia, nos encontraremos en cuatro días – Aioros despertó apenas para levantar la mano y desear suerte a sus acompañantes.

En el taxí:

– Bien, – Camus se sentía en la gloria luego de poner los pies en el suelo- ¿para donde vamos?

– directo al hotel.- sonrió Milo

– Después de todo no la pasas mal ¿eh? – fue la respuesta cómoda del francés

-¿que dices? esto no es lo que parece.- sacó entonces el asesor unos cuadros, y anotaba en su portatil muchos números

– Digo que descansaremos en un Hotel, y mañana temprano iniciamos con nuestro horario. ¿verdad?- Acotó Aquarius.

– ¡Espera!Tu descansarás, porque yo debo informarme y planear por anticipado para lo de mañana. – Milo observo su portátil por unos minutos y luego una mirada pícara se apodero de su rostro, estiró entonces el brazo, como si quisiera abrazar a Aquarius, al sentir la reacción nerviosa del pelirrojo – ¿Acaso te decepcioné?, cuando trabajo no me divierto periodista. Si quieres divertirte un poco, deberás esperar al cuarto día, podemos posponer nuestro viaje por algunas horas.- terminó casi en el cuello del periodista y esté trago grueso. Para luego cubrir el área descubierta con una bufanda. Lo que termino por divertir aún más al griego.

En el Hotel

– ¡Cómo!¿no tiene habitaciones separadas?

– Tenemos dos cuartos intercomunicados. Son los que siempre usa el señor Escopión.

– ¿Intercomunicados? ¡que se ha creído usted! – necesitamos dos habitaciones, posiblemente en distintos pisos. – dijo Aquarius muy molesto por lo ocurrido.

– Lo siento mucho caballero, pero esas son las habitaciones de la multinacional. Además son las únicas que quedan libres – Milo se divertía sin siquiera intervenir en el reclamo, los rostros de pánico que se dibujaban en el periodista le decían que en el fondo Aquarius era una persona en realidad tímida.

Ya entre las habitaciones:

– Veamos Aquarius ¿acaso soy yo el problema?

– No. Es solo que nunca he compartido habitaciones antes, me disgusta hacerlo. Es todo.

– No te preocupes Camus. Te encierras con llave y luego las arrojas al lavado. – Se escucho la clara intención de sarcasmo del asesor.

– Seguro que lo planeaste. Averiguaste que no soporto compartir mi intimidad con nadie y … y lo organizaste todo ¿verdad?

– Un momento, espera. ¿que has pensado de mi?. No me gustas ni lo suficiente como para querer compartir habitación contigo. Sencillamente estoy cansado y quiero organizar todo. Lo de mañana no es una broma. Y es oportuno que te comportes como un profesional lo antes posible.- cogió sus cosas y cerró la puerta dejando escuchar un fugaz – ¡hasta mañana!

Las palabras de Milo, pronunciadas con un tono tajante, se quedan en el aire como una acusación injusta.

– (No quería ofenderle. No entiendo por qué me he puesto nervioso ¿pero qué podía pensar yo? El hotel, los cuartos intercomunicados, parece hecho todo adrede. Pero Escorpión no tiene como saber lo que me aqueja… No es posible. Y si eso fuese verdad . Claro que cerraré con llave, que se ha creído. Mí espacio es eso “mí espacio”)

En plena madrugada:

– ¡Despierta Camus! – Aquarius abrió los ojos inmediatamente, para encontrarse con Milo encima suyo – ¿creías que nos habíamos parado en este hotel de pura casualidad?

– Milo, ¿pero como entraste? ¡sal ahora mismo!

– Es tarde, he entrado y no salgo. – sonrió maliciosamente- No te me escaparas… ¿No sabías que los asesores viajamos mucho para obtener esto?. – Sintió los labios de Escorpión sobre su cuello ahogándolo, esos labios quemaban.

– ¡Déjame!, ¡déjame!- era todo lo que podía decir, ya que su cuerpo no respondía a su liberación, al contrarío, estiraba su cuello dejando más espacio para el arácnido.

– jajajaja todos en nuestra multinacional somos vampiros y vivimos de periodistas ilusos que se inmiscuyen en nuestro camino.- Escuchó hablar a Milo mientras el color de sus ojos cambiaban a un rojo intenso, conjuntamente un par de colmillos se clavaban profundamente en su cuello.

– ¡Nooooooooo!- Su grito lo despertó al instante. (ha sido un sueño… ¡que horrible!) se decía así mismo lo primero que hizo fue observar la puerta y comprobar que Milo aún a esas horas tecleaba su portátil. Ese sueño fue muy intenso, al punto que lo dejó con un problema en la entrepierna.

Temprano en la mañana. Hasta los peores sueños al sol parecen ridículos.

– Media hora que espero, ¿no has oído el despertador? – se quejó el asesor.

– Oído, ¿tu has oído algo? – preguntó curioso Camus al pensar que… si bien soñó un poco fuerte, Milo no tenía como enterarse, a menos que oyera algo.

– Estamos en habitaciones intercomunicadas, no creas que la puerta es a prueba de ruidos.

– ¡ujum, cof! – se sonrojo Aquarius.

– Para la próxima deja de ver la tele en la madrugada. ¿Oh es que tenías que atender a tu amiguito? – apunto sinuoso a los pantalones de Aquarius.

– No ¡Claro que no!, debí aplastar el control remoto mientras dormía. – fue lo que recibió por respuesta.

– Vamos desayuna pronto o llegaremos tarde – Camus obedeció sin más, tomó asiento y se sirvió pronto – Estas raro ¿has dormido mal? ¿también tienes fobia a los cuartos de hotel? o …

– He soñado. – respondió el francés- Estaba un poco agitado . Eso es todo. – terminó sin levantar la mirada.

Minutos después:

– ¿Estas listo?

– Sí, sí; vamos. – el reportero salió decidido a aprender del mundo del asesor.

– ¿No llevas nada? – miró curioso Escorpión.

– Esta libreta y mi celular. Es todo lo que necesito. – Así inicio el primer día de su viaje juntos.

El viaje en el fondo ha sido bueno, antes que Camus se diera cuenta ya estaban en su último día en Frankfurt.

– No he escrito casi nada. Ha sido uno de los viajes más aburridos que he hecho. – se quejo el francés.

– Gracias. – respondió el griego al sentirse aludido.

– No me mal entiendas. Es decir, tú no eres aburrido. Pero, ¿donde está esa famosa vida de aventuras de los asesores en las multinacionales? Han sido cuatro días absolutamente carentes de interés. – se explicó Aquarius.

– La próxima vez trataremos de animarnos un poco y tiraremos la banca por la ventana para agradar a tú director. ¿Acaso arriesgaremos algunos cuellos?.

– ¿te burlas de mi? – continúo el pelirrojo.

– Sí – fue la franca respuesta del asesor- te dije que mi vida era aburrida- entonces calló por unos momentos y con especial interés prosiguió – Fíjate bien en esas dos caras.

– ¿cuales? – Camus miraba a todos lados sin notar nada fuera de lugar.

– Esos dos- dijo Milo caminando hacia una pareja que observaba todo desde su asiento – Hola, ¿No sabes que en este lugar las acciones corren 24 veces su costo? debe está prohibido que novatos ingresen a esta área.

– Por favor, déjenos invertir. ¡Nos han robado todo!- suplico un joven castaño.

– ¿Que dicen? ¿que les ha ocurrido? – se apresuro Camus a preguntar.

– Una cosa absurda. Llevamos meses haciendo pequeñas inversiones en la bolsa y nunca nos había ocurrido. Nos lo han robado todo una pareja de viejos, que dicen trabajar aquí. – Comento una mujer de cabellos de largos lilas.

– Me llamo Seiya y ella es mi esposa Saori. Todo me ha sucedido por confiado. Parecían tan amables, me llevaron a tres cuadras del edificio y luego con una pistola, me lo han quitado todo.

– Parece increíble- respondió Milo – pero supongo que las acciones están a su nombre. – El joven de ojos cafés de inmediato respondió.

– Como no invertimos grandes cantidades, las llevamos al portador como bonos intercambiables.Y por eso estamos en un lío serio, solo tenemos este pedazo de papel, se rompió al arrancárnoslo y lo dejaron tirado.

– ( Los pobres me causan una gran lastima, en cambio Milo, ahí esta , totalmente indiferente. Se limita a mirar los rededores y no dice nada. ¡No tiene corazón!) . pensaba para sí Aquarius

Poco después:

– Aquí pueden realizar su denuncia. Si tienen suerte y saben describir a los ladrones darán la alarma y no podrán cambiar sus bonos en ningún lado. Puede que recuperen lo robado. – dijo Milo al joven acompañante.

– Bueno, veras, la verdad… en realidad no nos robaron. Perdí todo lo que invertí hace media hora e intentaba apostar este papel roto para recuperar algo. No quería que mi esposa lo supiera, ella confía en mi, no tiene idea de que lo perdimos todo. Saori era la sucesora de la fundación Kido. Pero cuando se caso conmigo, su abuelo la desconoció y solo teníamos un poco de dinero ahorrado. Saori quería demostrarle a su abuelo que es merecedora de continuar con la sucesión de su fundación y contrariando hoy sus ordenes vine y compré donde creí que sería bueno . Yo aunque no conozco mucho de la bolsa quise evitar que la vieran mezclándose entre las compras de acciones más bajas. Una mujer como ella no merece pasar por esto.

– ¿Y acaso estas loco?. – Milo miraba fijamente a Seiya al hablar – Saori te eligió a tí y se casó contigo. No creas que no sabe que lo perdiste todo. A pesar de saber que ahora no tienes nada, no la veo nerviosa por la falta de dinero. Ella trata de consolarte, y tú estas aquí inventando una tonta historia fenomenal. ¿No vez que teme más por tu seguridad que por lo que han perdido?. Mírala.

– Lo siento.- apenas y se escuchó eso de los labios del joven japones- Y… gracias por no delatarnos.

– Camus ven acá. – llamó Milo al periodista que conversaba con Saori a unos metros.- Por favor lleva a Saori a la cafetería. No creo que haga falta la presencia de tantas personas para realizar una denuncia.

– Milo.

– Por favor Camus.- Aquarius espero unos segundos y decidió obedecer al asesor, en tanto analizaba lo que ocurría.

Cuando Seiya y Milo estuvieron solos…

– Este dinero es para ustedes. No es mucho, pero lo tengo por alguna emergencia. Al menos ayudará para realizar alguna inversión. ¿quieres acompañarme?

– No puedo aceptarlo. – El japones avergonzado se negaba cortésmente – De verdad…Eres muy bueno.

– ¡Callate y vé a comprar de las que están en esta lista!.- dijo en tono firme Escorpión- Luego regresa con tu esposa, y para la próxima recuerda comprar las acciones que ella te diga. Por lo que veo ha realizado un buen estudio con su lista. Debiste confiar en ella, Seiya.

Una hora después …

Seiya retornaba con su esposa, avergonzado, decidió contarle toda la verdad. Saori lo besó y sin enojo continuaron su camino.

– Le has dado dinero…

– ¿Y que? Estaban sin un centavo.

– Le has dado dinero. – Camus dijo esto casi sin creerlo – Has estado muy generoso.

– Sí, pero si no subes al auto en un segundo te dejare en Frankfurt. Mi avión esta a punto de despegar.

Ya en el avión. Camus muy serio ni siquiera pensó en su fobia.

– No te alegras, por fin tienes una historia que contar. – Rompió el hielo Milo

– Una historia muy bonita, pero no la tomaré en cuenta. Reconocí a la nieta de Kido en cuanto la vi. Nunca pensé verla tan feliz. En las fotos de las portadas ella siempre escondía su verdadera sonrisa. – Por dentro Camus… ( debo cambiar de opinión sobre Milo. No es tan malo, en el fondo. Y he sido muy mezquino en opinar mal de él).

De regreso en Grecia luego de un vuelo ameno gracias a la historia compartida en Frankfurt…

– ¿Y ahora? – Aquarius no tenia idea de lo que seguiría en el itinerario. ¿qué hacen los asesores luego de realizar un viaje?

– ¿quieres saber para donde es el próximo viaje?

– Por supuesto, debo retornar a la revista y luego realizar mi primer resumen.

– Bueno, pero primero debes acompañarme. – para Camus las palabras de Milo sonaron a tregua.

– No. Pero. – fue todo lo que pudo decir el francés.

– Esta es una etapa obligada. Debes conocer a Aioria. – Dijo alegremente el griego.

– ¿Y quien es…?

– Una fiera y a la vez un lindo gatito. – sonrió al decirlo, para Milo esta etapa obligada suponía lo mismo que presentar a Camus a su familia.

Horas mas tarde…EL Hotel tiene un clima familiar, cálido. Hay algo que Camus nota en seguida.

– ¡Milo! has vuelto antes de lo previsto. – Un joven simpático y endiabladamente confianzudo se colgaba del cuello de Escorpión.

– Si gatito – susurro el Escorpión para corresponder al abrazo.

Continuará…

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Una respuesta to “Demasiada Prisa II”

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  1. Demasiada Prisa – fanfictión Saint Seiya – AU « Janniceg Frankfurt - septiembre 29, 2011

    […] Demasiada Prisa II […]

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