Capitulo XV – El Camino que debemos recorrer – Todos por Papá

9 Feb

1.-  Capítulo I    – La despedida de Mu (El inicio de las  desgracias)

2.- Capítulo II   – Confesiones.

3.- Capítulo III  –  Y las Desgracias continúan

4.- Capítulo  IV  – Una Estrella Para Aries.

5.- Capítulo V     – El Recuerdo Más Preciado

6.- Capítulo VI   – Entre Amores y Venganzas

7.- Capítulo VII  – Padre Maestro y Amigo

8.- Capítulo VIII –  Respuesta al Tiempo Cambio Y Fuera

9.- Capítulo IX     – Entiéndeme

10.- Capitulo X –  Un Incidente Inesperado

11.- Capítulo XI – Un Dios Para El Santuario

12.- Capítulo XII –  Los dioses deben estar locos

13.- Capítulo XIII – Un ocaso para un mañana

14.- Capítulo XIV – Hijos míos

15 .- El Camino que debemos  recorrer

¿Cómo estáis compañeros? ¿Que tal habéis pasado el fin de semana?

Sí, lo sé, os he dejado un poco abandonados pero es que me fui a pasar una temporada al pueblo.

A respirar aire fresco de la sierra de los Pirineos.

Podría pasar como la escritora, lo hago bien ¿No os parece?

Como habéis notado ella me encargó presentar este capítulo. Os habeis dado cuenta… No sé si os habeis fijado pero debeis saber que mi nombre es Shura de Capricornio.

Hoy tengo el honor de presentaros el capítulo 15 de “Todos por Papá”, os prometo que vendrá con algunas sorpresas. Y qué puedo deciros de mis compañeros… Ellos ahora son unos chicos normales, quedaros tranquilos. Aunque nunca imaginé que estuvieran metidos en asuntos turbios. No quiero hundir la reputación de mis amigos.. no pienso decirlo ni aunque me torturen… Lo prometo. No saldrá de mis labios, pero sí de un video.

Sí. ¡Me he equivocado! Por favor no me mandéis a la hoguera y quedaros con el mensaje… De todas formas, me gusta que la gente este atenta a lo que escribo! Sí, me he vuelto a equivocar: he dicho quedaros en vez de quedaos. Espera, ¿e dicho algo más? ¡Otra vez! !He puesto e dicho sin ache! !Joer! Espera que me centre: ¡me he equivocado un par de veces! ¡Vaya caraja que yevo! ¡Joer, es llevo!

Confío en que algún día entenderéis lo especiales que sois y no me necesitaréis para recordároslo.


Capítulo XV

“El Camino que se debe Recorrer”

Camino de Rosas

Las miradas bajaron. Y el patriarca continuó:

— Milo ¿Qué haces luego de velar por los bienes de Julián?

— Nada su Ilustrísima.

— ¿Será como dices?—preguntó mirando fijamente a su interlocutor con los ojos analíticos —. No mientas. No intenten mentirme. Los conozco desde pequeños. —Miró fijamente la gabardina que cubría el cuerpo del Escorpión y exigió —: Quítate el abrigo.

Ante aquellas palabras al santo de la octava casa pareció removérsele el piso. La expresión de su rostro y aún más sus ojos clamaban por piedad antes que el Pope se enterará de las actividades extras que desempeñaba en algún Café Bar de Grecia. Reflexionando sobre alguna excusa, recordó vagamente una historia contada hace mucho sobre su antecesor de Escorpio.

—Su Ilustrísima, no puedo quitarme el abrigo. Tengo fiebre, ¡digo frio! — Respondió sonrojado, sudando frio en verdad y con fuertes palpitaciones del corazón; si continuaba aquel ritmo de seguro le daba un ataque de taquicardia, lo cual hizo que llevara una mano al lado superior izquierdo.

— ¡Milo!—gritó el francés asustado.

El santo de Escorpio se volvió alarmado. Cerró los ojos por unos segundos para luego enfocar la imagen del patriarca, quien le dijo:

— Milo, si sigues buscando excusas tardaremos horas. ¡Quítate el abrigo! —Imprimió en sus palabras más seriedad.

Milo con un nudo en el estómago agarró los primeros botones de la gabardina. Advertía la mirada de todos los presentes enfocándose en él. Dio la espalda y evitó volverse, alarmado por el pensamiento de su mayor inquisidor e intentó huir de la presión del momento rogando a su Diosa para que en ese instante ocurra cualquier cosa; un temblor no vendría mal y hasta la molesta intromisión de Poseidón podría resultar buena en ese momento, pero nada ocurrió.

— Milo ¿Piensas desobedecer?

Expresando vergüenza el santo de Escorpio desabotonó uno a uno los botones de su abrigo dejando ver medio cuerpo desnudo apenas cubierto con sus trajes oscuros, acompañado de cadenas atadas por diversas partes del cuerpo simulando una combinación de rap, heavy metal, rock alternativo, punk rock, grunge y punk funk. Parecía una estrella desorientada a su género musical.

— ¿Tanto escándalo por eso? —se escuchó la voz indignada de Afrodita —. Podría asegurar que estabas desnudo, vistiendo tan solo un calcetín en el…

El sonido propio de una garganta tratando de auto limpiarse rompió el comentario fuera de lugar hecho por el santo de Piscis.

El santo pontífice no se alarmó. Había previsto aquella situación y sabía exactamente qué es lo que tenía que hacer. Se acercó al santo de Escorpio y espero una explicación en silencio. Al no escuchar una razón preguntó:

— ¿Es así como trabajas? ¿Te vistes así para trabajar?

— Su Santidad el oficio al que me asignó no le va mal un poco de este estilo. Los trajes formales son aburridos, me estorban. Además amo los disfraces.

— Milo de Escorpio, no temas de contarme la verdad. Sé que trabajas en un Café Concert de Atenas desde que terminas tus labores en la mansión de Julián hasta la madrugada. —La mirada de Milo cambió al haber sido descubierto —. Hijo, tus ojeras delatan todos los desvelos.

La mirada del padre ahora se posaba en Shaka, el mismo que advirtiendo una llamada de atención guardó silencio.

— El decano de la facultad de filosofía te considera como el mejor maestro de la Universidad de Atenas. Trabajas mucho. Pero me temo que ser el predilecto y dar clases a todas las facultades hizo que se prescinda de los servicios de otros docentes.

— Su ilustrísima… —Intento excusarse Virgo.

— Causas mucha curiosidad entre los docentes y fascinación en los estudiantes. —Dijo el patriarca frente al santo más cercano a Dios —. Sus informaciones acerca de dónde vives ha despertado interés en ellos y en estas últimas semanas nuestros guardias en Rodorio tuvieron más trabajo de lo habitual. Si encuentran el Santuario y saben de tu situación bastaría para satisfacer toda su curiosidad y conocer cualquier secreto que hasta ahora nos hemos dedicado a guardar.

—Su Ilustrísima, creo que Shaka entendió perfectamente su deber como santo. Estoy seguro que tomará medidas al respecto—. El guardián de la quinta casa interrumpió el discurso del Pontífice; a su vez no se detenía en demostrarse como todo un gato cariñoso, rodeando muy de cerca al santo de Virgo, el cual muy apenado se apartaba de él buscando su propio espacio. Esta reacción no pasó desapercibida para el León el cual sin reparos preguntó:

— ¿Acaso huyes?— preguntó con tono de amenaza—. Pensé que entendiste lo que quiero. Pero creo que me equivoqué.

—Aioria, lo entendió bien, ya se lo dijiste. — Habló el lemuriano menor en defensa de su amigo—. Recuerda que solo es un capricho. ¡Es obra de Hermes!

—Qué dices Mu. Estás celoso porque ahora Shaka me corresponde. —Respondió el león.

Aioria x Shaka

La escena estaba colmando la paciencia al patriarca; un buen té de tilo llegó a sus manos por parte de la madre de los hermanos de fuego. Muy al contrario Shura grababa sin perder detalles cada una de las palabras y gestos del santo acosador, sin que nada se le escape.

— ¡Venga tío! Cuando regreses a la normalidad este video causará sensación. —Susurraba para si, luego levantando los ánimos dijo —: ¡Vale Aioria! ¡No te quedes! ¿También permitirás que te bajen a Virgo? —Azuzaba al guardián de Leo.

— ¡Aioria! —Exclamó el santo de Virgo, deteniendo el puño que se estaba levantando contra el lemuriano menor. Con los ojos cerrados y mostrando firmeza prosiguió —: Mu tiene razón. Es absurdo.

—Pero Shaka…

—Estas actitudes son el resultado de la travesura del dios Hermes. No importa cuánto te esfuerces, todo lo que hagas será en vano. No debes exponerte de esta manera. No a este tipo de vergüenzas Aioria. Más aún si prometiste casarte con dos amazonas.

Las miradas de los presentes mostraron sorpresa. Conocían a una amazona y se preguntaban: ¿Quién es la otra?

—Qué sinsentidos dices Shaka, no sabremos si funcionará si no lo intentamos. —Se escuchaba del guardián de Leo que comenzaba a desesperarse, a esto el santo de Virgo no perdió más tiempo y asestó un golpe que lo dejó inconsciente.

—Lo siento Aioria. Te dije que tus esfuerzos serían inútiles. Aunque acabo de recordar una cosa.

— Ma ché cossa Shaka? —preguntó el santo de Cáncer intentando quitarse de encima al torito dorado que muy cariñosamente había cortado la carne de la suculenta parrilla y esperaba que deje de hablar para seguir alimentándolo en la boquita. Death Mask tan consentido como un bebé, mostraba desde un babero colgando de su cuello, hasta la papilla en uno de sus platos en forma de corazón.

— “Te amo hasta la locura con toda mi alma” — se escuchó del santo de acuario, quien no prestaba atención a los momentos que se vivían en la santa mesa.

Sin dejar de hablar en francés, griego, español, pero sobre todo en el sueco natal de Afrodita, Camus no dejaba pasar la oportunidad de tomar las manos del santo más hermoso reencarnando al Sr. Adams al lado de su amada Morticia.

— ¡Ya fue suficiente! —Exclamó el escorpión, levantándose de su asiento tomó con fuerza la mano de Camus y muy enojado la apartó del pez, dirigiéndose para este último —: No trates de aprovecharte de ¡mi Camus! solo porque ahora él está idiotizado contigo. Yo estaré cerca, viendo todo lo que haces.

De nada sirvieron las amenazas, puesto que cuando Afrodita se dispuso a responder, el santo de Acuario se encargó de silenciarlo con sus besitos por doquier y los susurros en francés. El santo de Escorpio se mostraba afectado, molesto, indignado, celoso y estaba a punto de perder la paciencia, cuando de pronto escuchó:

— ¡Hey bichito! Apartaos de ahí, ¡ese trasero tuyo me tapa toda la pantalla!

A través del lente de la cámara se pudo observar como la cabeza del escorpión volteaba lentamente advirtiendo peligro de muerte a todo aquel que se cruce en su camino. Acercándose a la cámara lo último que la cabra pudo observar fue a un enojadísimo Milo quien le asestaba un potente puño.

— ¡Shura! —Exclamó Aioros —. Milo de Escorpio, esa actitud debería avergonzarte.

— Aioros de Sagitario, métete en tus asuntos.

— ¡Shura es mi asunto!

— ¡Pues Camus el mío!

El patriarca tomándose de las sienes observaba la escena siendo amenazado por una fuerte migraña que estaba a punto de originarse en él.

En tanto Afrodita cambió su expresión dibujando una sonrisa diabólica en su hermoso y perfecto rostro.

— Tres, dos, uno… — susurró.

Un sonido seco interrumpió la discusión entre el arquero y el escorpión haciendo que todos volteen a ver el cuerpo inconsciente de Camus en el piso.

— ¡Camus! — el escorpión corrió hasta donde estaba su amigo y volviendo la mirada hacia el hermoso pez dijo: — ¡Qué le hiciste a mi Camus!

— Yo no hice nada. Él se envenenó solito.

Lejos en un inhóspito lugar, al parecer una cantina, donde acuden aquellos seres rechazados de toda sociedad, bandidos y asesinos. La puerta fue abierta de par en par, dejando ingresar a paso lento y firme a un hombre griego, como de 1.88 cm y de aproximadamente 87 kilos, cabellos azules muy bien parecido. Pero si se encontraba en ese lugar era evidente que no tenía una pizca de moral.

kanon

— Un seco en las rocas—dijo para luego estudiar con la mirada a cada alma condenada de ese inhóspito lugar.

— ¿Algo más?—respondió el cantinero, que con desconfianza le entregó el pedido.

Kanon extendió un papel y luego preguntó:

— Estoy seguro que lo conoce.

— ¿Quién lo busca?

— No puedo decirlo, mi nombre está maldito por los dioses. De mencionarlo solo les traería desgracias.

El cantinero fijó la mirada en el hombre, estudiándolo. Para luego responder sin reparo:

—Si tiene suerte lo encontrarás en tres días. Por lo pronto ¡vete de aquí!

— Puedo ser de utilidad.

— ¡No queremos malditos!

—Pero si todos lo están.

El hombre cambiando repentinamente la expresión de su rostro estudió a Kanon. Con la voz ronca habló al ex dragón marino tomándolo por el cuello de la ropa.

—Será mejor que abandones este lugar antes de que el sujeto que tanto buscas te encuentre y no vivas luego para contarlo.

Kanon sin dejarse intimidar respondió con firmeza apartando con fuerza las manos que sujetaban de sus ropas.

—Me quedaré.

— ¡Si aprecias tu vida vete de aquí!

—Ya te dije que me quedaré.

—Realmente debes estar loco o desesperado—respondió el rudo cantinero mirando con desprecio al santo perdido —. ¿Qué quieres de él?

—Son cosas mías.

—Qué criatura tan extraña. —Lo observó una vez más con rareza y cierta admiración—. tsk! Si te vas a quedar más vale que seas muy útil—dijo lanzando un trapo viejo al piso. —Si lo haces bien, hoy dormirás en el desván.

Muy lejos en un aeropuerto japonés Seiya descargaba su equipaje con una sonrisa nostálgica. Según las últimas órdenes del nuevo dios gobernante del santuario, alguien debía realizar una inspección de los bienes escasos de su difunta esposa. De todo un inmenso inventario de bienes apenas quedaron tres de lo que fue en su momento el gran Imperio Graude.

Una voz a lo lejos lo sacó de sus pensamientos, se trataba de Mino, quien al reconocer a su “amigo” no pudo contener su emoción. Seiya la miró con ojos apagados esbozando una pequeña sonrisa. El abrazo de bienvenida fue confortable, no necesitaron palabras para sentirse en casa.

— ¿Cómo están todos?- Seiya hechó un suspiro al preguntar.

— Muy bien. Te esperábamos.

— Extrañé mucho mi hogar—respondió el caballero para iniciar el camino.

— ¿Te quedarás con nosotros?

— No lo creo. Solo vine a verificar algunas cosas con respecto a los Kido.

Ambos pausaron por un instante. Sabían bien que en algún momento deberían tocar el tema de Saori. Mino se estremeció al pensar las posibles reacciones de Seiya ante la realidad así que…

— No creí volverte a ver Seiya. Todos estos años, todos… nosotros…. — Suspiró e hizo puños con las manos, para luego bajar la mirada y en un tono opaco decir— Lo siento. Lamento la pérdida de la Señora Kido.

Seiya se sintió desolado, sabía que Mino albergaba sentimientos hacia él, más no se sentía capaz de volver a corresponder a nadie por lo que durase su vida. No tenía intención de negar los sentimientos que albergaba hacia Saori, su diosa.

— Sí. Fue dolorosa su partida. Gracias por tus condolencias.

— Fue una mujer maravillosa. Dirigió el hospital, el orfanato y todas sus otras empresas. Hasta hoy después de su muerte, nada nos falta. Los niños cuentan con educación y salud.

— Así es.

Se hizo un silencio entre ambos. El cual Mino no supo interpretar. Seiya no era más la persona que había conocido desde su infancia. Ambos callaron y no hablaron más hasta llegar al orfanato.

— Mañana vendré a visitarlos, dale mis saludos a los pequeños.

El caballero se despidió sin mucho ánimo. El santo de Pegasus prosiguió hasta llegar con el chofer de Julian, dirigiéndose a lo que alguna vez fue la Gran Mansión Kido.

Los ojos los tenía plantados en el recorrido imaginando lo que debía ser en ese entonces su vida si las cosas hubiesen sido diferentes.

Al doblar la esquina del orfanato pudo apreciar a un pequeño trepando por la cerca hacia la calle. Un pequeño niño que no pasaría de los 4 años, su piel era pálida en extremo, sus ojos azules profundos, los cuales llevaban consigo una soledad absoluta. Esos ojos se fijaron en él y fue entonces que la curiosidad lo distrajo de su adormecimiento. ¿Por qué escaparía del orfanato? ¿Para dónde iría? No pudo evitar doblar la cabeza para mirar con mayor detalle las acciones del pequeño, el cual torpemente ya se encontraba en lo alto de las rejas. El auto estuvo apenas doblando la esquina cuando un presentimiento lo hizo frenar y en unas milésimas atrapar al párvulo salvándolo de un fuerte golpe.

— ¿Te encuentras bien? …—Le sonrío el caballero.

El pequeño lo miró con indiferencia, fuera de reaccionar como cualquier niño de su edad quitó con desdén las manos de Pegasus que aún sostenían su cuerpo para que no llegase a la fría acera.

— ¿Qué se supone que haces? Un niño no debería andar solo por la ciudad y menos a estas horas. — Completó Seiya sin obtener respuesta alguna. — Vamos— dijo tomándolo de la mano— regresarás con Mino.

Solo tomó milésimas de segundo y el niño ya había logrado librarse de Seiya e intentó sorprenderlo con un golpe por la espalda sin tener éxito alguno pues la reacción del santo de Pegasus fue mucho más rápida.

—¿Qué fue eso?- preguntó el caballero con una sonrisa en los labios —. Dejemos la diversión y los juegos para después.

El niño con mucha elegancia ignoró la habilidad del santo caminando delante de él, sin mencionar palabra alguna hasta llegar donde Mino —. Tengo hambre. Quiero algo dulce de comer.

Luego de un buen rato de mirar las extrañas actitudes del pequeño, Seiya por fin pudo regresar al auto donde el chofer lo esperaba. Ese niño tenía algo que inquietaba; en sus ojos podía observar el basto universo. Sin embargo el vacío que reflejaban era algo contraproducente y perturbador para cualquiera.

De regreso en Rodorio Casa de la Madre de Aioria.

—¿Shaka Ma ché cossa ?

—Sí—respondió el rubio un poco impactado por las victimas recientes—. Recordé que el único remedio factible para contrarrestar los efectos de una flecha de amor es…

—¡Qué! —se preguntaron todos al unísono.

—Encontrar al verdadero amor.

—Esos son cuentos— respondió Afrodita.

—Ma ché… Deja hablar a Shaka, Afrodita. Al parecer al fin tuvo una buena idea.

—Me explico. -Continuó el hindú—. Los enamorados emiten una frecuencia de onda media, por la energía que sostienen al resguardar en sus anhelos al objeto que aman. Sin embargo esta energía puede ser fácilmente modificada con una de las flechas de cupido. Hasta el momento esto que digo ya fue comprobado puesto que el enamoramiento nos puede suceder en cualquier momento y es pasajero, puede durar entre 2 semanas mínimo a 5 años máximo— dijo eso lanzando una mirada al inconsciente Aioria.- Más si en el trayecto de energía esta nueva ruta es redirigida por una energía mucho más fuerte y poderosa como es la energía del verdadero amor, la ruta anterior regresará a su correcta fluctuación, encontrándose y desempeñando una correspondencia simbiótica.

— ¿…?

Ninguno de los presentes contestó, puesto que no era una teoría absurda, pero tampoco una de las que en esos momentos podría ganar el nobel.

— ¡Oye Tú! —Luego de ser limpiado con la servilleta por Aldebarán respondió al fin Death —. Y… ¿si aún no encuentran a su verdadero amor?

Shaka frunció las cejas suavemente. Evidenciando que esa era una opción válida. ¿Cuantas personas llegan a este incierto mundo y en toda su vida no conocen lo que es amar verdaderamente? Si tan solo su diosa mantendría aún contacto con ellos, el amor que les profesaba era más que suficiente para mantenerlos lejos de cualquier hechizo enfermizo.

—Amithaba. — Se dejó escuchar como un mantra de Mu, mientras sus manos hacían una reverencia especial de la sagrada china.

—Mi Buda nos libre. Ellos se quedarán así de enamorados como los ves ahora.

Death sonrió con malicia. Y pensó para si ” ¿Y tener a mi esclavo personal por el tiempo que quiera?”.

—Aldebarán ¿puedes ayudar a madre y traer el postre? — Preguntó Shión sabiendo que este no se negaría.

—¡Apresúrate! — dijo Death—. Mi plato se enfría.

El torito sonrió amablemente y alegremente se dirigió hacia la cocina para ayudar a madre con la labor del postre.

—¡Ni lo pienses! — Amenazó el maestro apuntando con los ojos chispeantes a Death.

—¿Ma ché?

—Ni siquiera albergues esperanza de controlar a tu gana a uno de tus hermanos.

—¿Ma io? Jamás lo haría…—dijo en voz baja—. Bueno tal vez un poquito.

—¿Acaso no piensas en los sentimientos de Aldebarán? —Shión limpió su garganta, en tanto imploraba paciencia a los dioses—. Esto va para todos ustedes. Los afectados no solo esperan agradarles. En algún momento exigirán más de lo que ustedes están dispuestos a dar. En esos momentos no culpen a los enamorados de sus acciones, puesto que se encontrarán fuera de toda realidad, habrán perdido la cordura flotando en fantasías rosas y demandantes.

—¡Camus! —Reaccionó Milo tratando de contener la sorpresa con la mano en la boca.

—No solo Camus, Milo cualesquiera de ellos podría reaccionar desesperadamente.

—Non io non acepto quello. —Negaba Death—. Suficiente con que el toro quiera alimentarme bien, non acepto otro tipo de acercamiento.

—Death, guarda la calma y escucha—respondió Mu quien prestaba atención.

—¡Non io non lo acepto! ¿Capisci?

—¡Death! —Amenazó Mu.

—¡Non! ¡non! ¿Capisci? Torito Smettere di farsi le maleato mentali e godersi la vita.

—No entiendo muy bien lo que dice—Comentó Mu con fastidio.

—Que deje de ser un enfermo mental y disfrute mejor la vida o algo parecido— respondió el santo pez.

—¿Capisci? ¿Capisci? — Preguntaba el cangrejo con insistencia de niño caprichoso impacientando a más de uno.

—¡Capisci! -Respondió al fin el cordero menor desmayando también al cangrejito para sorpresa de Aldebarán quien ya regresaba con el postre.

—¿O qué aconteceu com Death? — Fue la natural pregunta del toro, que sin perder el tiempo acudió para “socorrer” el cuerpo inconsciente del guardián de Cáncer, haciéndole mimitos lo abrazó diciendo con angustia—: Meu pobre caranguejo. Ninguém te entende não?

—Du bör inte ha… —El santo de Piscis quiso defender a su amigo, más un golpe certero proveniente de Milo no lo dejó continuar.

—¿Qué? ¿Afrodita?… — La situación era cada vez más inexplicable para el torito quien asustado veía la escena.

—Eso fue por envenenar a Camus. —Dijo entre dientes Milo.

—Su ilustrísima, creo que no podremos continuar con la reunión puesto que cinco de los santos yacen inconscientes—. Participó al fin el caballero de Géminis, quien luego de la partida de su gemelo, no tenía razones para alegrarse o enojarse como lo hacía antes.

—Esto ya ha sido demasiado. Los que queden consientes, acaben pronto y ayuden a sus vecinos a llegar a sus templos. Madre, lamento causar alboroto cada que venimos de visita.

—No es nada. Sé lo que es tener a estos diablillos bajo cuidado—diciendo esto acudió a Shaka y susurrando en su oído le dijo—: Que no te de pena hijo. Sí realmente amas a mi leoncito, eres bienvenido a la familia. Aioros se encargará de darme los nietos que quiero ver. Así que no te preocupes, no tengo prejuicios ante vuestro gran amor.

El caballero de Virgo se sonrojó hasta las orejas y cuanto quiso en ese momento caer igual de inconsciente, con la dulce sonrisa dibujada en el rostro de Afrodita entre copas, fruta y cubiertos de mesa.

—Yo no… —Sudó frío al ver la mirada triste que ponía madre—. No creo que… bueno es que Marín…

—¿Romperás el corazón de una vieja?

—Es que yo… —”Por buda” se dijo.

—Maestro con exactitud son cinco los que están inconscientes. — Afirmaba Mu.

—Seis—. Corrigió Milo al señalar a Shaka colgado en los brazos de Saga, quien al ver la situación incómoda del hindú decidió ayudarle haciendo realidad su deseo. De paso aliviaría un poco las ganas que tenía de golpear a Kanon por dejarlo sin decir nada.

— Reunión finalizada—. Culminó Shión. Caminó 3 pasos, deteniéndose en seco volteó lentamente amenazando a los restantes —. Como patriarca, esta es mi orden. De hoy en adelante podrán trabajar ocho horas al día. Son jóvenes, prepárense para el futuro, disfruten de su vida, pero con responsabilidad.

— Su ilustrísima ¡Qué pasará con el Santuario!

— Milo, ustedes son el Santuario. —Respondió el padre de los 88 caballeros para retirarse, en tanto madre, sonreía susurrando: “Lo comprendiste” “Lograste algo que mi esposo nunca logró entender”. Luego de unos segundos se dio cuenta de que el mayor de sus hijos no reparó en su hermano menor, mas por el contrario recogió al santo de capricornio para así llevarlo a su templo. Y se dirigió para su hijo.

—No te preocupes Aioros, tu hermano Aioria pasará la noche en casa. Ve con calma y asegúrate de que Shura llegue a su templo. — El santo de Sagitario ya entrando a los límites del Santuario escuchó a distancia la voz de madre que decía: —No te preocupes hijo, lo de los nietos puede… esperar.

La situación era la siguiente: Milo cargaba con férrea voluntad a Camus, Mu llevaba en la espalda a su fiel amigo Shaka pensando para si: “Amithaba, pareces delgado pero pesas demasiado. No llegaré a Virgo. Creo que esta noche dormirás en mi templo”. Sonrió luego tras imaginarse a Aioria armando una escena de celos, gritando a los cuatro vientos cada improperio, mientras miraba a Shaka despertando en Aries cubierto por unas sábanas blancas.

Aldebarán llevaba en su faz una sonrisa fulgurante, la cual iluminaba el camino,  en tanto Dohko no perdía de vista a Death imaginando lo que pudiese pasarle. Mu se quedó con Shaka en su templo. Milo continuo sin siquiera despedirse, lleno de pensamientos a futuro. Aldebarán llegó al Templo de Tauro depositando el cuerpo de Death en la Sala principal , siendo seguido por Dohko que sin perder tiempo, tomó el cuerpo de Death y mirando a Aldebarán advirtió:

—Voy de camino a Libra y no será una molestia si lo llevo a su templo.

—Mestre, eu posso llevarlo. No é nenhum problema —. El torito respondió quitando el cuerpo de Cáncer, tal cual muñeco.

—Claro que no, de todas formas Death se irá conmigo — Quitó de sus brazos el cuerpo del guardián de la cuarta casa y con voz firme se despidió —: Buenas noches caballero.

—Boa noite, mestre. — Se despidió abatido.

Camino al templo del patriarca, Shión llevaba entre sus brazos al santo de Piscis cubierto por la sábana que madre muy amablemente le prestó, aparte de la capa propia del traje patriarcal que también lo cubría. Los recuerdos agolparon su mente viendo la misma escena después de 200 años y susurró: “Albafica. Amigo mío”. Detuvo su paso observando el rostro hermoso y perfecto de Piscis, recordando al mismo tiempo las facciones del santo anterior y cómo a pesar de lucir innumerables moretones y heridas aquel hombre que odiaba que lo llamen hermoso lucía en muerte realmente bello. Hablando para si mismo murmuró: “Aunque posiblemente sea su reencarnación, Afrodita es distinto. Él goza de la compañía de sus amigos. Es feliz”.

En Japón, con exactitud, la mansión Kido.

—¡Seiya! ¡Seiya!—Un Tatsumi acabado por la pena bajaba pesadamente las escaleras.

—Ha pasado mucho tiempo Tatsumi.

—Seiya, es cierto que mi señora…

El rostro de Seiya palideció al ver la reacción del mayordomo de la familia Kido.

— Pero como podría, ¡ella es Athena! — Dijo el mayordomo tomando por la camisa al caballero. El marrón de los ojos de Seiya observó al mayordomo con pena, escuchando los reclamos de Tatsumi.

—Ustedes debían proteger a su diosa y no hicieron nada. ¿Qué clase de caballeros son? ¡Inútiles!

El santo de Pegasus no respondió, solo bajó la mirada.

—¡Miserables! ¡Juraron protegerla!¡Seiya! ¿Acaso no tienes nada que decir?

—Todos nosotros la honramos. No hay día que pase sin pensar en ella. El santuario ha cambiado. -Detuvo sus palabras, haciendo un esfuerzo para no ser traicionado por sus emociones.

Tatsumi se disponía a contestar cuando la voz del pequeño Kiki quien rallaba en la euforia al ver a su amigo, saltando de alegría, como un lemuriano lleno de vida, llegó al Santo de Pegasus colgándose sobre él.

—¡Seiya! ¡Amigo!

Al verlo nadie sospecharía que meses atrás el pequeño lemuriano estuvo al borde de la muerte.

La mansión Kido apenas era un destello de lo que fue la gloriosa casa del su fundador Mitsumasa Kido.

—Kiki, que gusto verte.

—Veo que ya recuperaste el buen ánimo-respondió el lemuriano asestando un golpe en el vientre de Pegasus.

—Te debo la vida amiguito. –se escuchó del caballero. Kiki frotándose la nariz en señal de vergüenza reía

—Seiya ¿viniste por mí? ¿Regresaré al Santuario?

—No Kiki, aún no debes regresar. Las cosas están complicadas.

—¿Complicadas? ¿Que podría ser peor que tener todos los bienes embargados?— interrumpió Tatsumi.

—Que… ¿Que Poseidón sea dueño de tierra y mar? — se escuchó débilmente de Seiya.

Muy pronto otro golpe seco vino proveniente de la gran Mansión. Acto seguido el ladrido de unos perros en la serenidad de la noche.

—¿Tatsumi? — Aprendiz y caballero vieron el cuerpo del anciano caer.

—Es mejor así — culminó Seiya, para llevar a Tatsumi a su habitación.

Una mañana en Grecia, el Santo de Piscis corría escaleras abajo llevando consigo todo lo necesario para poner en marcha la reunión más importante que se diera en Grecia. Todas las personalidades de las más altas esferas se reunirían para darle la bienvenida a la nueva cabeza de la “familia Antzas”.

—¡Death! ¡Death despierta! ¡Tengo trabajo para ti! — Se escuchó del pececito, en tanto el santo de Cáncer se cubría con fastidio tratando de ignorar el incesante llamado de su amigo. Como era de esperar perdió la paciencia y reaccionó.

—¡Io ya conseguí trabajo cordero endemoniado! ¡Tal como querías y dónde querías! Son las 7:00 de la madrugada ¡Hoy tendré un día muy agitado y si no te importa quiero dormir! Sin abrir los ojos y con el típico aturdimiento matutino respondió Death enfadado, escuchando de cuenta nueva los llamados de su amigo sacándolo esta vez de sus casillas —. ¡Diabolo Mu! ¡Haz convertido mi vita en un inferno! ¡Hasta cuando me vas a torturar! Io te conté que lo del patriarca fue un descuido. Di accordo, casi muere ma no fue así. Él sigue qui, sano y salvo. Tutti mondo esta felice ¿Va bene?

Obviamente nunca se supo cuál fue el proceder del santo de Aries en cuanto se enteró sobre las peripecias por las que pasó su santo padre y su querido discípulo. Según cuentan, fue gracias a Aldebarán que Death aún continúa con vida. Mas nadie sabe que torturas inteligentemente aplicaba el corderito lila, pues solo escuchaban incesantes gritos, quejas y muchos: “¡Basta de questo! Per favore ti supplico!”. Todos buscaban indicios y huellas propias de la tortura, pero su cuerpo no presentaba ningún maltrato, por el contrario su rostro reflejaba salud y extremo bienestar. Sin duda Mu era un genio en todo sentido, pero las secuelas de aquellas “torturas” hicieron mella en el Santo de Cáncer.

Afrodita aioros

Teniendo el tiempo contra, Afrodita no tuvo más opción que pensar en una salida rápida. Salió corriendo del templo de Cáncer y sin fijarse en el camino se estrelló escandalosamente con otro cuerpo.

—¿Aioros?

El santo de Sagitario en el piso, notoriamente despeinado, con los lentes y el uniforme del colegio desaliñados por el impacto, con los cuadernos y libros esparcidos por doquier intentaba recuperarse de lo que para cualquier persona común y corriente habría sido el golpe más grande de su vida.

—¡Excelente!—exclamó el guardián de Piscis observando al santo cronológicamente más joven de los dorados y pensó: “Aioros es un santo muy responsable. Estoy seguro que agradará a Minerva.”

Sin perder más tiempo y sin recoger el desastre causado, levantó a Aioros sin consentimiento alguno llevándolo consigo y secuestrándolo de un provechoso día de colegio. Pero no contó que la ausencia de Aioros sería notoria, puesto que siendo el alumno más destacado y el mejor deportista tenía obligaciones pendientes que cumplir por lo que la alta dirección del colegio no tardó en realizar una llamada. El teléfono en el templo del Patriarca no dejaba de timbrar y curiosamente el nuevo Dios del santuario pasaba por ahí. Contestó entonces la llamada y haciendo puños con sus manos colgó para luego llamar a todas voces a Shión, escuchándose como un estruendo por todo el santuario.

En la enorme mansión Antzas, el santo de Piscis llegó con Aioros, el cual se encontraba un tanto aturdido y fácil de manipular debido al veneno propio del santo, motivo por el cual Afrodita aprovecho para bajarlo y arreglarlo como si se tratará de un lindo arreglo floral. En tanto la presidenta Minerva dirigía sus pasos llegando donde ellos.

—Señorita Minerva… —Saludó el guardián de Piscis haciendo un ademán de respeto —. Le presento a mi hermanito Aioros. Él nos ayudará con la recepción.

“¿Hermanito? ¿Recepción?”, el guardián de Sagitario preguntó con la mirada a Piscis, en tanto Afrodita recomendaba entre dientes que sonría.

La mirada de la bella mujer recorrió de pies a cabeza el cuerpo del joven y muy guapo adolescente. Se detuvo unos segundos al observar la mirada llena de determinación de aquel jovencito que comenzaba a causarle simpatía. Mirándolo con gusto dio su aprobación.

Continuará…


¡Espero que os haya gustado este gran capítulo. En tres meses publicamos otro. ¡No os lo perdáis, y gracias por leer!

¡Os deseo una feliz fiesta de San Valentín! No os pongáis tristes al pensar que pasaréis otro San Valentín solita en casa (para eso estoy yo). Nos lo vamos a pasar muy bien, ya veréis. Voy a ser la envidia de todos mis compañeros.


En memoria de mi pequeño capricornio.

12 comentarios to “Capitulo XV – El Camino que debemos recorrer – Todos por Papá”

  1. santigo julio 14, 2012 a 11:04 pm #

    ya son mas de 3 meses, espero que loo publiques pronto

  2. Savage Hund febrero 10, 2012 a 8:31 pm #

    No, no, no,no, nooooooooooooooooooooo! ¡Tres meses es muchísimo tiempo!(?) TWT Ya que me puse al día con esto, vienes y me dices que en tres meses? No podré soportarlo TWT Sniiif! Pobrecitos de los chicos, con tanta cosa que les pasa ú__u Ojalá se recuperen pronto😦 Mira que están haciendo lo mejor que pueden… y encima que tienen un enamoramiento no deseado D:

    Las cosas andan de cabeza, sí… Pero cruzo dedos para que todo salga bien (:

    Ni modo, no me queda más que esperar :3

  3. darkmiss febrero 10, 2012 a 4:14 am #

    Hola linda que bueno que ya actualizartes ahora con el capitulo me dio mucha tristeza este capitulo y a la vez como empiezan los celos jajaja no importa si se tarda

    • Valkyria7 febrero 10, 2012 a 5:11 am #

      ¿Por qué te dió tristeza? Ohh chispas, creo que tendré que mejorar en muchos aspectos para ustedes, mis queridos lectores. Pero tranquilos, para todo hay una solución. Gracias por seguir esta historia.

      • Cecilia Hernandez Medina mayo 15, 2012 a 6:11 pm #

        hola de nuevo no asi esta bien a la vez me encanto eso porque tienen problemas como cualquier humano tiene pero lo que me dio tristeza fue por la escena de milo tener que trabajar en eso porque cuando lei en anterior capitulo yo creia que trabajaba en una clase de burdel o algo asi , pero por favor no lo dejas inconcluso

  4. Ana Bella aries.mu febrero 10, 2012 a 12:02 am #

    Como siempre, es absolutamente maravilloso, te felicito n_n

    • Valkyria7 febrero 10, 2012 a 4:47 am #

      Ana Bella, me agrada saber que sigues esta pequeña locura. No te preocupes por Mu, muy pronto tendremos más noticias de él.

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    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Las miradas bajaron. Y el patriarca continuó: — Milo ¿Qué haces luego de velar por los bienes de Julián? — Nada su Ilustrísima…….

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