Demasiada Prisa


1.- Capítulo I –  Demasiada Prisa.

2.- Capítulo II –  Demasiada Prisa.

3.- Capítulo III –  Demasiada Prisa.

4.- Capítulo IV –  Demasiada Prisa.

5.- Capítulo V –  Demasiada Prisa. (no publicado)

capitulo I

A dos meses de la publicación N°150 de una Conocida Revista de Negocios Internacionales “World Economic“, una conversación inusual se llevaba a cabo entre jefe y cronista.

– No director Radamanthis, de viaje con el asesor de negocios no voy. Encargue el artículo a otro. – se escuchó firme la voz mezclada con un dejo francés.

– Te ruego que reflexiones Camus… Es un buen reportaje el que te ofrezco. – Respondió también con la mirada firme el director, una lucha de voluntades iniciaba y bien sabía el superior de la Revista que el francés era terco y de una voluntad inquebrantable como dueño de una belleza inalcanzable, sutil y fuerte al mismo tiempo.

– No lo quiero. Gracias.- fue la respuesta, al igual que la mirada fría como los hielos eternos, así se construía una barricada entre ambas voluntades. Radamanthys de Wyvern debía conseguir su objetivo de la mejor manera y en el mejor de los términos así que…

– ¿no quieres hacer carrera? es una magnifica ocasión para lucirte.- Intento tentarlo, sabía que para este periodista, el escalar en aquella revista internacional de negocios era uno de sus más anhelados sueños. Vio entonces sembrarse la duda en el menor, una pequeña chispa de esperanza iluminaba su plan.

Camus de Acuario

– Me gustaría saber de quien ha sido esta brillante idea. – respondió Camus Aquarius casi oliendo el reto.

– En realidad, ha sido mía. Tengo un amigo que dirige una Empresa transnacional “import- export”, y me he puesto de acuerdo con él. – Destellaron los ojos del director, era como el mismísimo diablo, igual de astuto, no por nada ocupaba el puesto más alto de la revista – Un cronista, o sea tú, viajara por algún tiempo junto con uno de sus asesores por todo el mundo. – Una sonrisa se dibujo en el rostro del rubio y continúo – Se trata de compartir las experiencias, las aventuras, las alegrías y los dolores de estos viajeros perennes. Es sensacional. A nuestros lectores les gustara mucho. – Camus se cruzo de brazos y escucho cada palabra del director, se dio cuenta de inmediato de que si Radamanthys intentaba desplegar sobre él su poder de convencimiento, era mejor dejarlo por la buena; además de eso, las posibilidades de escalar en alto luego de un pequeño sacrificio podrían ser altamente ventajosas – … Si el reportaje es bueno como espero, tendrás un aumento y un puesto fijo en nuestras publicaciones; no esta mal ¿no?

Minutos después, en la oficina de Camus…

– ¿que quería de tí el director?

– No me hables Mu, me ha tomado por un novato no cabe duda. – el francés tomó asiento acomodó algunos papeles y suspirando largo miró fijamente a su amigo para contarle toda la escena.

Dos horas después…

– Te das cuenta, tendré que viajar durante no sé cuanto tiempo en uno de esos aviones privados, supongo que me enviarán algún estirado petulante asesor de bolsa, pasaré escuchando de él solo números y puras mentiras para robar a la gente. Por si fuera poco, después debo narrar mis experiencias. – culmino fastidiado.

– Es una idea interesante. -Mu el Tibetano, dio ánimo a su colega – Podría resultar, de verdad, parece apuntar a un buen articulo. – Camus se sorprendió. Al parecer Mu estaba viendo esta delegación como si fuese algo espectacular.

– ¡Oh por Dios Mu, solo faltabas tú! – Dijo esto mirando de reojo a su colega, luego apenas una imperceptible sonrisa estiro los labios del francés, Su amigo era inocente en todo sentido, Camus sabía muy bien que si este era un artículo tan importante, no tenía porque enviarlo a él, habían trabajadores mucho más antiguos como Mu de Aries. Radamanthys estaba hilando fino con este artículo y el cebo era Aquarius.

Mu entendía a la perfección a su amigo o al menos eso creía, y sabía que para alguien solitario como Camus, acostumbrado a no demostrar sus emociones, este reportaje era algo aterrador. Si bien podía conversar abiertamente con dos o tres personas, era porque cada una de ellas tuvo que pasar por mucho para ganar su confianza, aún así, esta confianza no era completa y guardaba para sí cualquier emoción que no concierna a su profesión. Puede que algunos viajes conociendo a gente agradable le ayudaran con su problema. De todos modos, Camus era una máquina de trabajo y entendía muy bien del mundo de los negocios, no estorbaría y aprendería un poco, por donde lo viera habían ventajas para su amigo.

Un hombre alto de facciones ceñidas, hermosa quijada y mirada firme hizo su entrada observando a los amigos que trabajaban juntos, su Nombre Saga de Géminis, era el segundo al mando en la Revista, aunque su verdadero don era tan amplio; no solo trabajaba para “World Economic” sino que muchas otras prestigiosas revistas y periódicos buscaban su aporte. Una estrella Internacional de las finanzas Empresariales.

– Ah.. mis guapísimos amigos. Apuesto que el jefe esta de mal humor. – el rubio tibetano se levantó de un saltó al escuchar la voz.

– Como siempre- respondió Camus sin siquiera levantar la mirada del ordenador.

Saga se dirigió a Mu con una fascinante sonrisa y continúo:

– ¿Permites que te robe a tu amigo?

– Sí, … creo que no hay problema – Completó. Cuando en el fondo existía un pequeño problema. Mu gustaba de Saga, pero al ser amigo de Camus, no podía siquiera permitirse ser fiel a sus sentimientos ya que el mayor mostraba una fascinación especial por el francés.

Saga tomo entonces una de las manos de Camus y tiro de ella, haciendo que dejara por completo su trabajo. Camus quiso reaccionar, pero como no era correcto armar un escándalo, solo siguió los pasos del mayor.

– Te noto acobardado. Acaso puedo ayudarte. – dijo esto Géminis deteniéndose en el pasillo tomando de los hombros al francés. Camus posó la mirada fija y fría ante Saga respondiendo.

– Ojalá…Pero temo que no podrías hacer nada.

Saga siempre fue muy comprensivo cuando se trataba del pelirrojo, escuchaba pacientemente sus quejas y a Camus no le molestaba mucho el descargar su pesadez ante el griego, a veces sabía aconsejarlo.

– En suma, no quieres absolutamente realizar ese reportaje. Pero podría ser interesante ¿no? una novedad. – Fue lo que terminó diciendo el mayor ya en un café.

– Que va. – Camus tomo un sorbo de su bebida y continúo – Tu sabes lo que valgo, sabes que me gusta el trabajo ¿por qué no tengo más éxito? ¿por qué no soy capaz de hacer lo que quiero? ¿por qué…?- Estas palabras emocionaban Saga, cada pregunta que el francés se hacia estaba prendida de aquel dejo que a Géminis le excitaba. Aún así tuvo que contener sus emociones y cortar las palabras que eran en realidad difíciles de arrancar al pelirrojo.

– Acaso por demasiada prisa. – al escuchar las palabras de Saga Camus quedo en silencio por unos instantes, por primera vez en la tarde tomo un poco de interés en los consejos de su amigo, dejo de tocar el vaso que llevaba en manos y pidió a Saga con la mirada que continuara. – También yo, para llegar al punto en que me encuentro, he tenido que luchar y esperar… Tu vales – susurro casi ronroneando Géminis. Tomó entonces las manos frías del francés- Llegaste Camus. – se acerco a unos milímetros del pelirrojo, tomo su rostro con una mano y dulcemente continúo – Quizás con mi ayuda… Sabes lo que siento por tí…

Como no saberlo eran tres años los que llevaba tratando de adueñarse del corazón del francés, Camus era un misterio completo, frió y hermoso, completamente indescifrable, su serenidad dominaba cualquier ambiente en el que se encontrara, su certeza hacía de Camus el periodista perfecto. Siempre debía tener la ultima palabra,y para Saga esa no era una manía, sino una virtud.

– Por favor Saga – Camus por reflejo detuvo el avance del griego – Ahora no. – Fue entonces cuando Aquarius muy serio respondió- Tengo que conseguirlo con mis propias fuerzas. Habrá tiempo, después, para nosotros. Ahora no. – Saga regreso tras sus movimientos, sonrió apenas y dejo de insistir. Pues vaya que había logrado mucho, de los labios del francés había salido la palabra “nosotros” y eso era más de lo que esperaba.

Es un día radiante en Grecia, el sol calienta la ciudad haciendo brillar el mar a lo lejos. Los turistas desplegados por todos lados, uno de ellos muy suelto de equipaje bajaba de un taxi ingresando a un Hotel majestuoso, apenas piso la entrada y escucho detrás suyo.

– Hola Milo. esta vez hemos llegado al mismo tiempo. – Un caballero castaño con cara de ángel hacia su aparición en el hall del hotel.

– Hola… Aioros ¿eras tú quien mandaba mensajes al celular con número privado? – respondió Milo Escorpión, un jovial y risueño rubio de cabellos largos y ondulados.

– Sí, dentro de una semana es el cumpleaños de Aioria . Hay que hacer las cosas en grande.- Estando cerca Aioros extendió la mano para ajustar saludar a Milo, pero este lo abrazo directamente tomándolo por el cuello, luego continúo:

– ¡Me asustas!. La ultima vez que quisiste hacer las cosas “en grande” casi se incendio el club. – la sonrisa del rubio era impecable prácticamente iluminaba todo el hall. Haciendo que todos lo saludaran, el aspecto sobrio del lugar se tornaba en uno cálido y alegre, era evidente que los dioses favorecían a Escorpión.

Milo de Escorpión

– Aioria merece lo mejor. Y tu tienes que acompañarnos… Sin ti, es mejor no hacer fiesta Milo. – esta vez fue Aioros quien estiró la otra mano e inició el recorrido por el hotel con su amigo.

– No te preocupes… Entremos a tu piso que tengo hambre.

Aioros y Aioria eran hermanos. Aioria manejaba el Hotel y Aioros se dedicaba a lo mismo que Milo. Por lo tanto trataban de coincidir cada que podían, sacando un espacio entre sus viajes.

– ¡Milo! ¿No ibas a Frankfurt hoy? – Se escuchó a unos pasos, Aioria no los esperaba y fue una agradable sorpresa encontrarse con Milo en su Hotel.

– El jefe me ha llamado no sé para que encargo. – Respondió Milo sin tomar importancia a sus palabras, Solo observaba como Aioria lleno de alegría no pudo con sus impulsos y lo abrazo sin más.

– Me alegro … entonces mando a preparar tu plato preferido.

– Si gatito . – Milo tomó asiento junto con Aioros, mientras Aioria se retiro por un momento. Ya solos, Aioros contemplo la sonrisa de Milo, entendía los sentimientos de su hermano y le agradaba que entre los tres se llevaran tan bien.

– Como verás Aioria es fantástico, el solo dirige este lugar y luce siempre lozano y sonriente con todos. Yo en cambio soy pura melancolía – inicio la conversación el castaño, recordando un duro pasado.

– Es un don natural. Hay personas que despiden alegría porque… son la alegría. – Tu hermano es como el sol Aioros, no me canso de observarlo cada que lo tengo frente a mi.

– Y tu eres una de ellas ¿verdad?

– ¿una qué?

– Alegría. También por ese motivo te admiran todos los colegas en los negocios. Si no fuera por Milo Escorpión la lista de suicidios por mala inversión hoy sería el triple, sabes impregnar entusiasmo en tus clientes.

– No exageres Aioros. Me limito a cumplir mi trabajo – Milo sabía que Aioros siempre estaría agradecido y eso le incomodaba haciendo que su corazón se retorciera de dolor.

Milo fue quien ayudo a Aioria a conservar un modesto hotel en Grecia, luego de la trágica desaparición de los señores sagitario, Aioros estuvo en coma por un largo tiempo y fue Aioria, el hermano menor, quien tuvo que enfrentar todo solo, de no ser por Milo en estos momentos no tendrían absolutamente nada. Y al contrario de todo pronóstico, hoy lo tenían “casi” absolutamente todo. “Casi” porque ambos hermanos esperaban que en cualquier momento Milo se uniese a la familia.

– Nada de exageraciones, tu has sido siempre para mi como un hermano más. Sin tu ayuda, no habría conseguido nada en esta vida. Eres el mejor asesor de negocios que existe y otros pueden corroborar lo que digo. Eres el mejor Escorpión.

– ¿te callas?.. o ya te empiezo a gustar… Soy sencillamente un asesor que ama su trabajo. – Esto arrancó una carcajada limpia de Aioros, la sencillez de Milo era una de sus mejores virtudes.

– No te preocupes Milo- se escuchó de Aioria, quien había retornado y cargaba una vianda entre manos- Aioros pronto estará tan ocupado con su plato y ni siquiera lo oirás respirar. – Aioros miro a su hermano un poco sorprendido, seguramente se había esmerado preparando todo, hasta un delantal llevaba puesto.

– ¡que servicio!- dijo Escorpión mirando de pies a cabeza a Aioria, de pronto, no podía apartar la mirada del menor- ¿están de vacaciones las camareras? – Remato Aioros, arrancando una risa del hermano menor.

– No Milo.- sonrojándose un poco, Aioria sostuvo la mirada con la de Milo y continúo- A los “amigos” les sirvo yo. – Un silencio se dejó escuchar entre los tres, así que el menor continúo – Y ustedes son mis mejores amigos.

La mirada que Aioros dirigía a Aioria delataba las claras intenciones que había tenido el menor con aquel servicio. Milo sintió entonces la necesidad de salir corriendo, al parecer gustaba de Aioria y apenas se había dado cuenta, ya que los colores abarcaban toda su tez y Escorpión nunca dejaría que los sentimientos nublaran la amistad que habían sembrado.

– ¡Ah!.- exclamo, tronando los dedos – Hoy es el día de cumplidos. – Gracias a los dioses Milo era hábil para salir invicto de cualquier situación. Todos rieron e iniciaron, disfrutaron de la comida y su compañía.

Horas más tarde en las Oficinas de la Empresa transnacional “import- export”

-¿estas bromeando Dohko? – Apenas iniciaba el día y ya las primeras noticias hicieron hervir la sangre de Escorpión – ¿un periodista en mis negocios, conmigo?

– Si, contigo. Si no, la idea no funciona.

El oriental, Dohko de Libra, era el dueño de aquella Multinacional. Gracias a Milo había logrado hacerse de un mercado amplio y se daba aires de intervenir en todo tipo de empresas. La que fuese, sus asesores siempre estaban a la altura de las circunstancias solucionando cualquier inconveniente, agrandando a paso firme su territorio.

– ¡claro que no funciona! Yo manejo mi trabajo no por diversión. – Milo se estiró en su asiento y cruzó las piernas denotando determinación- No puedo llevar extraños conmigo- continúo- mi cartera esta llena de inversionistas de confianza. – Y pensó que con eso todo estaba solucionado, no contaba con la testarudez del Chino.

– Si lo digo yo , debes cumplir. – Contemplo Dohko a su asesor con excepcional calma.

– me puedo negar, no te atreverás a despedirme. Dohko, soy el mejor asesor que tienes.

– Pruebame, Escorpión – Continúo el oriental.

– La cartera es mía, me llevó 6 años reunir lo que tengo. Yo la administro y me niego a correr riesgos innecesarios con ellos. No quiero estorbos. – Dohko sabía el esfuerzo que Milo invirtió en su cartera de negocios, pero también sabía que era la mejor carta que tenía ante semejante oportunidad.

– Milo, Milo, trabajas para mi compañía y las reglas las dicto yo. – Se paro decidido tocando el hombro de Escorpión- Vamos. En el fondo ¿que te pido? Un par de semanas en compañía de un jovencito que se limitara a escribir en un cuaderno y que luego redactará un artículo… Hasta será divertido.

– No lo creo. – Esas fueron las ultimas palabras que Dohko quería escuchar.

– Basta… esta decidido. Tengo que hacer un favor a un amigo, que por coincidencia dirige la mejor revista de negocios internacional. Y será una gran publicidad para la firma. Mañana mismo conocerás a ese periodista. – Milo sintió como algunos bellos suyos se paralizaron de puro susto, nunca antes había visto a Dohko en semejante actitud, puesto que nunca antes supo que el chino debía favores. Y menos a un completo desconocido. Parecía un favor muy serio, así que dejo de oponerse. Tomó también el hombro a su jefe para decirle.

– Usted es un viejo terco, espero no se arrepienta de cumplir con este favor.

No por nada se llamaba Escorpión, como todo arácnido su sentido de cautela le sugería no correr riesgos innecesarios, si fuera por él hubiese mandado a volar la revista entera; tendría que ser cauteloso y no enseñar sus secretos en el ámbito de los negocios. Pero, como negarse a Dohko, era el único quien puso desde un inicio su entera confianza en las descabelladas pero asombrosas ideas del arácnido. Hace seis años cuando nadie daría un centavo por aquel jovenzuelo, que con una novatada hundió por completo el negocio de su familia, arrastrando con ellos a los padres de Aioría y Aioros.

Continuara…

Una respuesta to “Demasiada Prisa”

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  1. Demasiada Prisa – fanfictión Saint Seiya – AU « Janniceg Frankfurt - septiembre 29, 2011

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