capitulo v- “El Recuerdo Más Preciado” (Fic Todos por Papá)


1.-  Capitulo I – la despedida de Mu (El inicio de las  desgracias)

2.- Capitulo II – Confesiones.

3.- Capitulo III –  Y las Desgracias Continúan

4.- Capítulo IV – Una Estrella Para Aries.

5.- Capitulo V – El recuerdo más Preciado

6.- Capitulo VI – Entre Amores y Venganzas

CAPITULO V

“El Recuerdo Más Preciado”

.

– ¡No te muevas!

– ¡AShuuuuu!…..¡AAAchisss!

– ¡Te dije que no te muevas! – el Santo de Acuario elevaba una ceja, mientras intentaba con detalle plasmar la figura de su fiel amigo en hielo, quien se encontraba vistiendo una túnica griega, como si del mismísimo dios Zeus se tratara, con laureles en la cabeza y un cetro que lo hacía verse por demás imponente, dejando entrever sus excelentes condiciones físicas y otras cosas más…

– Ya te dije que debo cuidarme para la audición de mañ……..Ahhhhhh Ahhhhhhh – increpó Milo tratando de contener un fuerte y sonoro estornudo.

– Vamos contente.

– Chiiisssss…..ayyy……audición de mañana – decía esto el escorpión mientras intentaba tomar nuevamente la pose a la que estaba obligado – Ya me resfrié Camus, date prisa. – temblabla el escorpión cual hoja en el viento de otoño a punto de caer.

– Hago esto lo más rápido que puedo. Si obtengo el primer lugar, olvidate de las deudas, lo primero que haré es recuperar tu uña escarlata – decía Camus con mucha convicción haciendo sentir muy bien y feliz a su amigo .

– Gracias….. amigo – decía Milo mientras una sutil lagrimilla se dejó notar, llamando la atención de Camus al instante.

– ¡Excelente!, ¡quieto!, ¡quieto!, ¡no se te ocurra mover la lágrima!- gritaba Camus emocionado ante tan bella escena -, ” El llanto de los Dioses”, ¡así se llamará!.

– ¿El llanto de los dioses?, pero aquí solo hay un dios. Mejor que se llame ” La lágrima del dios Escorpión”

– Como quieras, pero no te muevas. Ahora muestrame ese perfil griego.

– Como, ¿así? – decía Milo poniéndose de perfil, haciendo entrever una naricita perfiladita y algo hinchadita en la punta como si de un botoncito se tratara.

– ¡Por Athena! ¿Y tu nariz griega? ¿Dónde se fué? – preguntaba extrañado el santo de acuario – De tanto sonarte la naricita ahora está inflamada y además algo roja.

– ¡Sacrilegio! – se escuchó una tercera voz, que no era otro más que Afrodita quien vestía únicamente una nívea bata blanca a la vez que sujetaba una rosa – Mañana tienes una audición… ¿y piensas presentarte así? ¡Sacrilegio! – volvió a repetir el santo de piscis horrorizado, para luego dar un solución práctica y rápida – Felizmente esta vez tengo a la mano una crema realmente milagrosa, no por nada soy Afrodita el guerrero de la belleza – decía el santo de piscis con orgullo, al mismo tiempo untaba la crema milagrosa por toda la zona afectada. Todo iba de mil maravillas hasta que la expresión de Milo cambio de tranquilidad y gusto a curiosidad mal intencionada.

– Afrodita, que haces a altas horas de la noche en la casa de ¡mi Camus! – preguntó el escorpión sorprendiendo al santo de piscis.

– “¿Tu Camus?” – se escucharon las voces de Camus y Afrodita al unísono.

– ¿No se lo dijiste verdad? – Preguntó Afrodita mirando de reojo a Camus.

– Bueno yo…. – decía Camus queriendo ocultar lo evidente.

– Si debo ser sincero, no me gusta el tono en el que Milo me está hablando. Además no sabía que eras “su Camus”.

– No soy su Camus. Lo juro. No pienses mal Afrodita. Puedo explicarte – decía Camus con un tono de súplica.

– ¡Camus!, ¿Por que te preocupas tanto por lo que él vaya a pensar?, y además le das explicaciones ¡Camus! – reclamaba Milo al ver la actitud de su amigo.

– Camus, me prometiste que se lo dirías ayer. Hace cuanto que me tienes con las mismas excusas. Que si Milo es susceptible, que sí nunca más vuelve a dirigirte la palabra, que si luego se deprime y come mucho. Finalmente, sabía que reaccionaría de esa manera. Y pensar que por tí lo arriesgué todo, actué a espaldas de DM, me siento un sucio mentiroso – recriminada Afrodita al mismo tiempo una mirada despectiva intimidaba al buen Camus.

– Pero…Afrodita… no me mires así. Te juro que lo intenté, pero míralo, me destrozaría el corazón solo verlo sufrir ¿Como podría decirle que no es el único? – a estas alturas los ojos de Camus se llenaron de lágrimas y la voz comenzó a vacilarle.

– ¿Decirme que Camus? ¿No soy él único?. Eso significa que… Entonces ustedes dos…¡¿desde cuando lo hacen?! – Milo se sintió indignado y exigió una explicación – ¡Contéstame Camus! ¡Dime la verdad! – Los ojos de Milo se llenaron de lágrimas esperando una respuesta sincera del cubito precioso quien también lloraba – ¡Ya no llores! Defiéndete haber si te es posible.

– Milo…Yo pensaba en Afrodita desde la batalla con Febo Abel. Lo siento mucho. No quise lastimarte. Nunca me ha importado la fama solo quería…

– Me mentiste – Y cayeron más lágrimas – Yo nunca te he conocido, ¿quién eres tú? ¡quién eres! – Milo entristeció por completo al terminar de decir estas palabras.

– No te lo dije antes porque no entenderías este tipo de situación. Pero, tienes derecho a saber la verdad. La primera vez fué hace tres días, donde fué el jardín de las rosas; ayer a los pies de donde estaba la estatua de Athena y hoy lo cité muy tarde para hacerlo en mi casa – terminó Camus.

– Me dijiste que yo sería el único y que juntos alcanzaríamos la gloria. Pero me mentiste – recriminaba Milo – Que ridículo me siento, al vestir y posar semidesnudo fuera de tu casa, a media noche y ahora resfriado. Que ridículo…pero, comprendo, yo soy quien sobra aquí ahhhhhh ahhhhhh aaashuuuu como también comprendo que quisiste jugar a dos cartas. Claro, como yo no tengo lo que Afrodita tiene ¿no es cierto?. Porque si no te resultaba con Afrodita aquí estaba yo, el otro idiota que podía darte los triunfos que tu deseabas.

– Milo yo nunca me interese…solo quería… – dijo Camus respondiendo a las duras palabras del escorpión, sin embargo fué interrumpido.

– ¿Nunca te interesaste? eso es mentira, te hacías el desinteresado pero estabas deseoso de darle rienda suelta a todas tus ambiciones. Tener la fama y la gloria a costa mía, que solo busco tu bienestar.

– ¡Milo! Lo hice tan solo por verte feliz, quería volver a ver una sonrisa en tu rostro, solo eso. Quería recuperar la uñita, el esmalte, las guitarras y si alcanzaba también la armadura dorada, pero nunca me imaginé que reaccionarías de esa forma al saber que Afrodita también es uno de mis modelos. Pero no importa a quien talle con tal de devolverte lo que más quisiste en toda tu vida, esto lo hago en nombre de la amistad Milo.

– ¿Acaso crees que realmente me importan esas cosas? Yo acepté estar contigo solo para volver a compartir el tiempo juntos como cuando eramos niños y jugábamos a los congelados ¿recuerdas?. No me importan las otras cosas, solo quiero pasarla tan bien como antes – decía Milo acercándose poco a poco hacia Camus dándole un fuerte abrazo a lo que el santo de acuario respondió apretando más a su amigo, de pronto un fondo musical que iba a la par con la escena se dejó escuchar, por lo cual ambos voltearon a ver de que se trataba, encontrando a Afrodita cómodamente sentado en un sillón comiendo palomitas de maíz que solo Athena sabe de donde las sacó, con un pañuelo en las manos y los ojos muy llorosos observando la tierna escena.

– ¡Esto es bello! – se levantó – ¡Es realmente bello! Tan bello que merece la hermosura de mis lágrimas – dijo aplaudiendo y sonándose la nariz con voz llorosa continuó – yo los quiero mucho mis amigos….no solo mis amigos, son mis hermanos – de pronto su localizador sonó estrepitosamente, llamando la atención de los reconciliados Milo y Camus.

-Es DM. Seguro que atraviesa por una fase depresiva…Como siempre – hablaba el santo de piscis mirando el localizador que aún sonaba, seguidamente contestó – DM, es muy tarde para ir a comprar una pizza a la ciudad – contestó sin siquiera escuchar a su amigo puesto que el cangrejito celeste siempre que sufría de depresión y nostalgia tenía antojos de pizza pasada la media noche y como buen amigo Afrodita salía a comprar sus gustitos, para luego cantarle “Per amore” hasta que DM por fín sonriera y durmiera como un bebé después de escuchar las nanas de su madre.

– Cállate, no sabes lo que está pasando. Su ilustrísima Shión se encuentra muy grave en el hospital del Fénix. Sufrió dos paros cardíacos y eso no es todo, pegasus Seiya y Kiki el bambino se encuentran veramente graves.

– ¡Su Ilustrísima! – exclamó Afrodita tocando con una mano su corazón.

– ¡Seiya! – siguió Camus tomándose la cabeza con desesperación.

– ¡Kiki! – completó Milo llevándose la mano a la boca, dejándose caer pesadamente en el sillón, sin dar crédito de lo que estaba pasando.

– Presto, llama a todos nostros hermanos. Questa noche es decisiva – hablaba DM con notoria angustia y desesperación, dejando florecer su italiano cada vez que tenía emociones realmente fuertes.

La noticia no se hizo esperar y en menos de 10 minutos todos los santos dorados cual vestidos estaban se dirigían a la sala de emergencia del hospital, encontrando a los santos de bronce realmente contrariados y afectados por la situación que se vivía.

– Infermiera, è come la Sua Grazia Shión (Enfermera, como está su ilustrísima Shión) – preguntaba DM a la primera enfermera que se encontró en el pasillo.

– ¿Ilustrísima Shión?… Debe referirse al paciente Shión de aries. Es lamentable su situación, sobretodo siendo aún muy joven, solo esperamos que pase la noche ¿Son ustedes sus hermanos? – preguntó la enfermera, quien mostraba preocupación sincera ante el “jovencito” en cama.

– È mio padre, quiero decir nostro – respondía DM señalando a todos sus compañeros presentes – a excepción de él – señaló a Dhoko – es su amico.

– ¡TAN JOVEN! – exclamó la enfermera observando a través de los vitrales al padre de los 14 presentes que lucían muy distintos entre si – Quisiera saber quién es su cirujano – dejó escuchar en susurros mientras continuaba observando a los hijitos a punto de quedar huérfanos vistiendo diversas ropitas de noche y al excéntrico Milo en su papel de Zeus.

– Jovencitos, entiendo su dolor pero no pueden quedarse en la sala de emergencias – se escuchó la voz del enfermero de guardia recibiendo una mirada matadora por parte de todas las enfermeras que ya lo consideraban hombre muerto – pasen a la sala de espera por favor.

Dentro de emergencias nuevamente los pasos rápidos y firmes del fenix se dejaron escuchar. Shión estaba realmente grave. Fénix no dejaba de sentirse mal y en parte responsable por la situación actual del patriarca, no debió descuidarlo, no debió apartarse de su lado. Finalmente encontró a la doctora, quién al solo verlo se puso muy triste y moviendo la cabeza hizo un gesto de negación, acabando con las esperanzas de Ikki.

– Doctora, no me diga que…

– Lo siento doctor Ikki no comprendemos por qué ocurrió. Tenía todas las probabilidades a su favor. No lo entiendo.

– Eso significa….

– Sí doctor Ikki, esta noche es decisiva.

“Hermano…el maestro se pondrá bien ¿no es cierto?” – recordó Ikki en ese instante a Shun como también las palabras de Pandora “Tu padre estará bien, mi amigo dice que aún no le ha llegado la hora”

– Comprendo Doctora. Déjeme solo por favor.

– Sus hermanos acaban de llegar.

– ¡Que me deje solo he dicho!. – La doctora Sachiko salió de inmediato. Todos conocían la reputación del Fénix. Era un profesional a carta cabal. Pero desde lo ocurrido con su “joven padre”, este no medía las consecuencias de sus emociones. Sin pensar en nada comenzó a gritar al vacío.

– No te veo, pero se que estas ahí. – el Fénix con los ojos cerrados trataba de localizar la presencia de Pandora.

– Ikki- respondió con dulzura la mujer de cabellos negros y ojos lila.

– ¡Maldición! me dijiste que nada de esto pasaría ¡Por qué!, ¡por qué!, ¡dime por qué!

– No lo sé .

– ¿No lo sabes?. No les parece suficiente con querer arrebatarnos también a Kiki y Seiya.

– No es lo que piensas. No actuamos de acuerdo a nuestra voluntad. Nosotros solo guiamos.

– Si eso es cierto entonces llévame con él – dijo el Fénix firmemente.

Eran las 2 de la madrugada, los santos lucían preocupados y tristes, los gemelos apoyándose entre si, Aioria y Aioros dando vueltas alrededor, DM consolaba a Afrodita, Shaka meditaba pero de vez en cuando un suspiro profundo se escuchaba, Milo, Camus y Shura a veces coincidían las miradas mostrando resignación, mientras que Dhoko en una esquina recordaba una de las tantas conversaciones con su viejo amigo durante la batalla librada contra Hades.

“Dhoko, deseaba poder hablar un poco más contigo” – escuchaba claramente la voz de Shión quien se despedía aquella vez entre el crepúsculo matutino – “si esperé 243 años, no creo que sea molestia esperar un tiempo más”

– No te preocupes, nos veremos pronto – Dhoko musitó juntamente al mar de lágrimas que contenía desde hace rato, llamando la atención de todos los santos presentes que hasta ese entonces no lo habían visto llorar.

– Creo…que deberíamos llamar a Mu – dijo Aldebarán sin sospechar la reacción que causaría en DM, quién sin perder el tiempo saltó de su asiento y lo tomó por el cuello amenazándolo.

– Si alguno de ustedes se atreve a llamarlo yo mismo me encargaré de que vaya a traer a Shión de regreso y no precisamente con su cuerpo. Sé como hacerlo ¿Entendieron?

– Pero Shión puede…

– ¡Shión no morirá!, no si está en mis manos hacerlo – DM soltó a Aldebarán y se dirigió a la habitación de Shión sin importar las órdenes del doctor y las enfermeras ingresó casi de manera violenta, cerró la puerta sin darle importancia a la presencia del Fénix y de manera extraña inició una conversación con alguien a quien nadie podía ver.

– ¡Dónde estás! ¡Sal de donde quiera que te encuentres! ¡Se que estas aquí! – DM se movía furioso por toda la habitación.

La gente de fuera solo observaba mientras los doctores llamaban al personal de seguridad.

– ¡Vamos no tengo toda la noche!, ¡muestrate ahora mismo! – En ese instante DM pudo observar como una sombra apenas visible para sus sentidos iba tomando forma al lado de la cabecera de Shión – Pero….Si eres tú. ¡Dime donde la tienes!

– ¿Acaso no la ves? – se escuchó la voz del ex juez Wyverrn

– ¡Dónde! ¡No la veo! ¡Radamanthys responde! – gritaba DM al no poder ver a la criatura que siempre se mostró ante él desde muy pequeño.

– Fíjate bien. Mira la cabecera de tu querido padre – habló Radamanthys guiando la mirada de DM quien al distinguir a la muerte muy cerca de su padre Shión fué asaltado por tristes recuerdos de su pasado.

– ¡No puede ser! – dijo sintiendo revivir los tristes recuerdos de cuando era niño, sintiendo como la vista se le nublaba de inmediato – es igual que aquella vez – dijo quebrando la voz.

– Ella no quiere saber de tí – respondió Radamanthys haciendo de interlocutor entre DM y la Santa Muerte – Siempre hiciste lo que te venga en gana DM, mataste a gente inocente aún sabiendo que aquellas personas podían vivir, tu le arrancaste el derecho de escoger actuando como un Dios.

– ¡Largo! ¡Largo! – gritaba DM con mucho temor de volver a vivir experiencias dolorosas y al mismo tiempo se cubría las orejas con sus dos manos.

– No puede irse – interrumpió el rubio juez.

– ¿Me esta castigando? – preguntó DM con notable angustia.

– ¿Y tu que crees? – respondió Radamanthys logrando enfurecer a DM quien superando el miedo infundido por la muerte le dijo:

– Escúchame bien mujer o lo que seas. Este hombre no te ha hecho nada. Si quieres vengarte puedes llevarme. A ver si te atreves.

– Que dices. No le interesas.

– Calla Radamanthis. Ella puede hablar por si misma, lo sé muy bien – Un pequeño silencio se hizo presente.

– Esto no te concierne DM. Deja que cumpla mi deber. Aún trabajo con este hombre. – Se escuchó una voz que no era ni femenina ni masculina. Ikki la escuchó también y por primera vez en mucho sintió un miedo que caló hasta el fondo de su ser haciendolo sentir tan igual como cuando perdió a su dulce y tierna Esmeralda.

Un lugar oscuro, frío en el cual solo se escuchan gritos y lamentos. Un lugar que alberga pena y sufrimiento, una larga fila de almas se dirigen a su destino final cayendo por Yomotsu. La figura del pope Shión avanzaba lentamente sin tener conciencia, solo guiado por la muerte, ajeno al terror del escenario. De pronto una voz despertó sus sentidos.

– Shión sama – El alma del lemuriano retornó la mirada al observar una silueta femenina que brillaba contrastando con el lugar.

– Yuzuriha…… ¿Yuzuriha eres tu?

– Ha pasado mucho tiempo

– Yuzuriha eres tú – exclamó Shión mostrándose muy contento, mirando y esbozando una tierna sonrisa dedicada a la amazona de la Grulla – Pero, como…

– No tenemos tiempo – respondió la hermosa rubia – Ven conmigo. Date prisa – Concluyó tomando de la mano al Santo Padre de los 88 caballeros; ella inició el recorrido avanzando por un corredor funesto, en tanto Shión apesar de su condición podía sentir la tibieza de su pasado retornar a sus recuerdos en las manos de aquella mujer, eran casi 250 años los transcurridos desde que la conoció junto a Tokusa. Él nunca la olvidaría, había ansiado tanto volver a verla, tenía tantas cosas que decirle, tantas cosas por aclarar, pero ella no volvía el rostro a él, se mantenía distante y callada, pero seguía tan igual de bella, tan o más hermosa que antes, aquella amazona que lo acompañó desde pequeño, aquella a la cual salvó en varias ocasiones aún siendo ella muy fuerte y hábil, teniendo plena conciencia que un santo no acude en defensa de otro por el simple hecho de no querer que se lastime con leves heridas, aquella a la que amaba en silencio desde hace más de dos siglos, aquella que junto a él luchó hasta fallecer en la penúltima guerra santa ahora lo tomaba de la mano, tan perdido estaba en sus pensamientos y recuerdos que prestaba poca atención al camino que recorrían. Luego de transcurrir mucho tiempo, el cual no fué sentido en absoluto por Shión, Yuzuriha volvió la mirada y señalando a un lugar lleno de almas perdidas que deambulaban de un lugar a otro, riendo con locura, llorando en extremo, algunas sin movimiento sumidas en una indiferencia total carentes de sentido, siempre atormentadas por bestias que no dudaban en atacarlos y hacer más grande su dolor y desesperación dijo:

– En este lugar habitan las almas de aquellas personas que se negaron a vivir. Aquellas personas ciertamente no están muertas. Son aquellas que viven pensando morir, aquellas que se dejaron vencer por el desánimo y atentaron contra su vida, viven una fantasía, viven un mundo falso, es por ello que algunos ríen, lloran o se mantienen indiferentes, sin sentido de tiempo y espacio. Ellos continuarán así hasta el fín de sus días, luego serán conducidos a Yomotsu y posteriormente juzgados. ¿Con esto entiendes lo que quiero decir?

– ¡Seiya! – exclamó el padre de los santos al entender perfectamente las palabras de Yuzuriha, de pronto la curiosidad le embargó y preguntó – ¿Eso quiere decir que aún tengo esperanzas de salvarlo? ¿Aún puedo salvar a Seiya?

– En efecto. Necesitas llamar su atención, lograr despertarlo. No cualquiera puede hacerlo, para ello debes ser poseedor de una gran fuerza de voluntad. Pero Shión hay algo que debes saber antes de intentarlo; el que logres despertar a Seiya implica la pérdida del sentimiento más importante que tienes en este momento. Es el precio a pagar, un sacrificio grande a cambio de la oportunidad de salvarlo – respondió la amazona de la grulla, dando esperanzas de poder salvar al santo de Pegasus y al mismo tiempo dejando una tristeza profunda en el santo de aries. Él guardo silencio por un tiempo deliberando lo que podría pasar, finalmente dijo:

– Él se sacrificó tantas veces por nosotros. Venció todo y a todos por el bienestar de la humanidad y sobretodo lo hizo por amor a nuestra diosa Athena. Yuzuriha, dices que perderé el sentimiento más importante que tengo ¿no es cierto? – preguntó el santo de aries recibiendo como respuesta un gesto de afirmación de la amazona que aún se mantenía de espaldas a él – Ya veo. Entonces, antes quiero hacerte una pregunta – dijo Shión llamando la atención de la hermosa rubia, logrando que volviera la mirada hacia él – Dime, con quién pensabas desposarte.

– Shión Sama, eso ya no tiene importancia – respondió la amazona sin perder la tranquilidad que la caracteriza.

– Para mi sí la tiene. Yuzuriha, por favor no me lo ocultes – insistió el santo de aries, sin embargo apesar del silencio guardado por la amazona continuó – la persona con la que habías de desposarte…¿era yo? – ella no respondía, solo se limitó a darle la espalda, causandole tristeza en lo más profundo de su corazón. Shión volvió la mirada hacía el lugar de las almas desesperadas y rápidamente ubicó a Seiya, quien se encontraba aislado, indefenso como un niño pequeño, riendo levemente y hablando solo, acercándose a él Shión logró escuchar lo que decía.

– No llores, no llores Saori, yo estoy aquí. Ahora estas a salvo – hablaba Seiya para si mismo.

Shión abrazó a Pegasus tratando de reconfortarlo y tiernamente estampó un beso en su frente, acercó sus labios a los oídos de Seiya y hablándole con mucha dulzura le dijo:

– Escucha Seiya, abre los ojos a la verdad, despierta de este sueño. Crees que perdiste algo, pero eso es imposible, yo lo sé. Los momentos, las circunstancias, las experiencias, los amigos y amores, debes darte cuenta que todo te fue dado pero al mismo tiempo debes ser conciente que no puedes ser dueño de nada más que de tí mismo – hablaba Shión sin recibir respuesta alguna. Seiya quien permanecía sumido en su mundo muy ajeno a lo que Shión quería lograr, al ver que no podía hacer reaccionar al santo de pegasus optó por sacudirlo – Seiya responde, ¡depierta!. Pese a todo mi voluntad será muy grande, tan grande que lograré salvarte porque para eso existo… Soy Shión de aries el patriarca que vive para guiarlos y protegerlos bajo la voluntad de Athena – de pronto su cosmos que hasta ahora había permanecido dormido aumentó cubriendo a Seiya y logrando hacer que este reaccione abruptamente emitiendo un grito desesperado.

– ¡Noooo Saoriiii! ¡Athenaaa! No te vayas, no me dejes ¡Athena! – gritaba el santo de pegasus en un mar de lágrimas, completamente desesperado, sacudiéndose violentamente, tratando de librarse de los brazos de Shión quién se aferraba a él con todas sus fuerzas.

– No perdiste ni a Saori, ni a Athena. Saori que murió, simplemente, se nos adelantó, porque para allá vamos todos y Athena cumple su destino junto a las otras deidades en el Olimpo. Además diste lo mejor para ella, su amor, sigue en tu corazón y ella hizo lo mejor para tí y para todos nosotros. Hónrala y entiéndela una vez más. – El hermoso de los ojos lilas, calló por un momento, mientras aún tomaba de los hombros al Santo de pegasus esperando obtener algún indicio de conciencia y continuo.

– Seiya dime, ¿que es lo que más te gusta hacer? – preguntó Shión a un pegasus ya calmado abierto a escuchar y razonar.

– Yo siempre quise ser…No quise. Yo soy el santo de la esperanza.

– Entonces. Haz sólo lo que amas y serás feliz, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente.

– No entiendes Shión. Como santo de la esperanza debí estar con ella hasta el final. Debí cuidarla y protegerla, ese era mi deber. Ella sufrió mucho, se sacrificó por nosotros. No, no puedo perdonarmelo.

– Seiya no estas solo. Mira como todos los otros santos no se dan por vencidos y siguen sus vidas valorando el sacrificio de nuestra diosa. Ellos comprendieron que deben vivir de acuerdo a su última voluntad. No se dan por vencidos porque eso fué lo que les enseñaste, gracias a tí estamos vivos y tenemos una segunda oportunidad de vivir lo que no vivimos antes, somos una generación privilegiada y te damos las gracias por todo lo que representas para nosotros – hablaba el santo de aries calmando el corazón sufrido y angustiado de Seiya – Entonces es momento de reconcíliarte contigo mismo, decide ahora mismo ser feliz. Ama como nuestra diosa nos amó. Ama hasta convertirte en lo amado, más aún hasta convertirte en el mismísimo amor, Seiya ella esperaba mucho de tí. Sé que no la defraudarás – Los ojos de Seiya se abrieron a la luz. Ahora el santo de pegasus sentía paz y las ganas de volver a vivir, tenía una nueva visión, una nueva perspectiva de la vida, Seiya haría lo que fuera por satisfacer a Athena, tendría a su amada Saori como el recuerdo y sentimiento mas preciado.

Shión aún abrazando a Seiya sintió que su labor con el santo de pegasus había terminado, al fín logró su cometido, levantó la mirada con cansancio encontrándose con los ojos tristes de Yuzuriha quien advertía que no le quedaba mucho tiempo al lado de Shión. El silencio nuevamente se hizo presente entre los dos lemurianos, cuando el ex santo de aries se levantó dejando a Seiya ya recuperado, se acercó a ella mirándola con mucha dulzura pero al mismo tiempo mucha tristeza, al punto de nublarse sus bellos ojos por las lágrimas que se hacían presentes, nunca más la volvería a ver de la misma forma, entonces decidió hablar – Sabes Yuzuriha, ya no me importa lo que pienses de mi en estos momentos, pero… pero quiero decirte que siempre serás la persona más importante para mí – culminó quebrando la voz, las lágrimas esta vez caían lentamente denotando su dolor, Shión cerró sus ojos tratando de recobrar la estabilidad emocional que siempre lo caracterizaba, sin embargo fué interrumpido por la amazona quién se encontraba a muy poca distancia de él; ella acarició una de sus mejillas, fijó sus hermosos ojos y con voz dulce le dijo:

– Para mi también eres la persona más importante Shión. No te equivocaste, en aquella ocasión fuiste el elegido para preservar nuestro linaje. Por aquel entonces te dije que mi sueño era convertirme en una guerrera y ser tan fuerte como tú, pero nunca confesé los verdaderos motivos que me impulsaban hacerlo. Después de más de 200 años te diré la verdad. Lo hice porque quería estar cerca de tí siempre. Te prometo que aunque este sentimiento se pierda, aún así yo te esperaré y velaré por tí y tus pequeños. Es mi deseo verte feliz ahora y siempre. El alma de Shión y Seiya comenzaron a emanar luz. El santo de aries sintió que era momento de pagar el precio por la salvación de Seiya, mirando nuevamente a su hermosa ninfa, la tomó de las manos y dijo suavemente:

– Ya es hora.

– ¡Shión! – Exclamó la rubia precipitándose y tomándolo por sorpresa al enlazar sus brazos por el cuello del ariano, colocando así aquella estola destinada para su matrimonio. El caballero de Aries sonrió y comprendió el significado de aquel sencillo e inesperado ritual, al que él accedía con plena voluntad. Ella acercándose aún más a él, lo tomó con una mano por la espalda y dirigió la otra acariciando los cabellos del patriarca, acortando los milímetros entre ellos fundiendo sus almas en un dulce, primer y único beso al que el Pope correspondió tomándola por la cintura profundizando más aquella expresión del amor que ambos habían guardado y cuidado todo este tiempo.

Fue entonces que Seiya , comprendió que Shión no se encontraba tan ajeno a su situación. El amó a una mujer por más de dos siglos, pero nunca se dejó destruir por su pérdida y la honró superándose y cumpliendo como debía ser aún después de su muerte. Era obvio que él resultaba ser muy diferente al santo de Pegasus. Seiya cayó en cuenta que para ser salvado Shión sacrificó lo mas importante que tenía como ser humano, y se sintió avergonzado por su conducta. Al fin comprendió que después de todo volver con su amada solo era cuestión de tiempo.

Ambos caballeros desaparecieron lentamente, abandonando aquel excéntrico escenario que por un momento se convirtió en un lugar ceremonial y refugio de aquellos amantes.

***

La puerta de la sala de emergencia se abrió estrepitosamente y cinco sujetos sacaban a rastras a DM quien a pesar de haber recibido por “sorpresa” un potente sedante, capaz de dormir a 4 toros y cinco leones, seguía demostrando resistencia mientras gritaba:

– ¡Non a mi papa!, ¡non mio padre !, ¡questa volta noooo! (¡no a mi papá!, ¡no a mi padre!, ¡esta vez no!)

Cuando de pronto, un nuevo barullo se hizo sentir en la sala de emergencias, alarmando tanto a doctores como enfermeras quienes se desplazaban rápidamente a la habitación del paciente más crítico del lugar.

Continuará….

Capitulo VI – Entre Amores y Venganzas

2 comentarios to “capitulo v- “El Recuerdo Más Preciado” (Fic Todos por Papá)”

  1. IKKI SOL marzo 11, 2012 a 5:07 pm #

    jaja me gusto mucho esta chido ;D

  2. washmime junio 7, 2010 a 12:09 am #

    Uy pero que linda pic. a poco no se imaginan lo que Milo le dice a Kamus.
    :3 *se muerde su rebozo de bolita* – Me das un cigarrito?

    pffffft con ganas de darme otro regaderazo como subio la temperatura despues de que Afrodita se metio en el fic -_-‘Con este calor ni me dan ganas de comer :-l
    Debo seguir confesando. Deberia estudiar cuando empece con esto no pensé llegar ni a 500o_O palabras, pero ya me comi seis capitulotes y sigo pa más.

    Es más saben Kamitus a mi nunca me ha tratado mal, pero un poco de sinceridad no le sienta mal a nadie ,¿no creen?

    No vamos a hacer nada para recordar al amor de Shion?… No? Bueno, lloraré sola en mi cuarto por él u_U . que pena en verdad.¡Que pena!!.
    jajaja no rompas más mi pobre corazón, compadre🙂

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