Capítulo XIX: CONTRATIEMPOS – Todos por papá.

4 Abr

CAPÍTULO XIX

CONTRATIEMPOS

Como bien dice la canción: Una noche de luna, a la orilla del mar es el lugar perfecto para conversar… Sin embargo para él era una noche infinitamente larga, tan larga que parecía de nunca acabar. Se mantenía silente, mas su cuerpo gritaba todo lo que callaba; traía los ojos cansados, ojerosos, el rostro compungido a punto de desfallecer, el cuello y espalda visiblemente tensos, la delgadez de su cuerpo manifestaba sin duda alguna que el santo de Capricornio estaba llegando a su límite.

shura triste

El primer cigarrillo luego de 02 años fue tomado cuando la imagen del ángel negro y sus fatídicas premoniciones asaltaron de cuenta nueva sus pensamientos. Estrujó con sus dedos las hebras negras de sus cabellos sumiéndose en preocupación y deseando que los presagios de aquel ser de maldad sean solo un burdo invento para hacerse con su alma.

A pesar de la ayuda de Saga, estos problemas resultaban más difíciles que librar una batalla.

-¡Athena, estés donde estés debéis hacer algo o el santuario…todos nosotros… ¡No! ¡Toda la humanidad estará perdida!– exclamó en voz alta al mismo tiempo que una estrella fugaz cruzaba el cielo hacia la constelación del santo cabrito.

-¡Madre mía! ¿Es vuestra señal?…. Menuda manera de decirme que estamos perdidos. – Reprochó a la diosa ante semejante respuesta poniéndose en espera de otra señal pero no ocurrió nada. Exhalando cansado y en desesperanza exclamó al cielo: – ¡Es nuestro final ¡llegó el omega! ¡Se viene el fin del mundo!

Un sonido llamó su atención, volviendo el rostro reconoció a Shaina sentada a pocos metros de él iluminada tenuemente bajo la luz de la luna.

-¿Omega?-preguntó la amazona curiosa observando al mismo tiempo su constelación guardiana-. Entonces es nuestro final.

-¿Lo habéis escuchado?-respondió Shura con preocupación, reprochándose al haber sido tan imprudente por tamaños comentarios, sabía muy bien que todos en el santuario podían entrar en un profundo caos emocional. Intentó disimular sonriendo nervioso y dijo-: Venga Shaina, ¿pero tú de dónde sacas esas cosas?… No estamos tan perdidos, ¿vale?

-Lo dijiste tú mismo, ¿o lo adiviné de antemano? – contestó la cobra sin reaccionar mal.

-¿Y lo tomas con tanta calma?- preguntó el santo dorado sorprendido, pues sabía del carácter irascible de la cobra. “Últimamente toma las cosas con calma, me recuerda a… En fin esa es cosa vuestra. ¡Qué cosas estoy pensando!, el santuario es lo principal, se reprochó a sí mismo y pensó en voz alta-. No quiero que nada ocurra en el santuario, a nuestros amigos y menos al patriarca.

Shaina entendía la preocupación del santo de oro y la gran responsabilidad que recaía sobre él, pensó: “A pesar de contar con toda la ayuda de los profesionales del buffet para el que trabaja, la situación no es del todo distinta. Es evidente que Shura se está consumiendo en ello. O quizás algo más le preocupa”.

-Sabes, hace algún tiempo Dhoko me contó que terminada la guerra santa de aquel entonces nuestro patriarca tuvo que renunciar al ser que más quería por hacerse cargo del santuario. Aquella amazona nunca supo que él la amaba más que nada en el mundo; claro que ese sentimiento es distinto al que siente por Athena – comentó el capricorniano.

Shaina se sonrojó y mostró incomodidad recordando el beso robado del representante de Virgo y su última declaración mientras continuaba escuchando a su compañero.

-Siempre pensé que: “Todo lo que llega a ti es un regalo de los dioses, por lo tanto debes aprovecharlo y saber defenderlo”. El patriarca optó por nosotros, pese a lo que ello significa. ¿Te imaginas? ¿Te imaginas tener tan cerca a la persona amada, verla todos los días y no poder hacer nada? Él no tuvo opción, otros la tienen pero la dejan pasar y al final entregan el regalo de los dioses a los no destinados.

Shaina levantó el rostro coincidiendo miradas con el santo dorado sin comprender del todo a Shura que como todo veterano ya se había percatado de lo que pasaba con la amazona.

-De acuerdo, os lo pondré más fácil. – El guardián del décimo templo sacó un cigarrillo y exclamó-: ¡Por Athena Shaina! Este cigarrillo es el último del regalo que me hizo Aioros hace dos años, hoy recién me percaté que lo tenía. Siempre estuvo guardado, sería muy triste si viene alguien más, lo arranca de mis manos y lo fuma todo ¿no es así? Y pensar que tuve este cigarrillo tan cerca durante tanto tiempo…

Ella movió la cabeza en negativa y comentó confusa:

-Nunca me gustó fumar.

Shura suspiró intentando pensar en otro ejemplo para su compañera cuando de pronto sonó la alarma de su reloj indicando que el descanso había terminado, sonrió levemente, temblando un poco al sentir a través de su delgada camisa el viento helado del mar. Guardando la colilla en su cigarrera se despidió de ella besando el revés de las manos de la amazona a modo de respeto.

En el orfanato en Japón, los pasos acompasados de Seiya se escuchaban en sus corredores y una energía débil representada por fuego azul se distinguía en el lugar.

-Aita, ¡¿Qué haces aquí?! – preguntó Pegasus preocupado.

Al no recibir respuesta lo tomó de la mano e intentó llevarlo con sus compañeritos más el niño no se movió. Una energía y presencia conocida llamó la atención de Seiya quien rápidamente comprendió lo que estaba ocurriendo.

-Tú eres… – susurró deseando confirmar sus sospechas.

-Pegasus Seiya… ¡Debí eliminarte! – gritó Aita deformando la cara y abalanzándose contra el santo de bronce.

El pequeño nada indefenso utilizó todos los medios para atacar a su oponente.

-Ya me cansé de este juego – se escuchó de Seiya mientras el niño se desvivía por lastimarlo.

Con furia descontrolada el pequeño lo tomó de la remera roja sacudiéndolo contra la pared. En este desquite de cólera Pegasus escuchaba unos lamentos que provenían del niño, que en griego antiguo parecía decir: ¡Hermano libérame!

En el olimpo, el dios Zeus escuchaba las quejas de su hermano en silencio cuando de pronto un cosmos conocido se hizo presente.

-Eres muy listo Zeus. Por eso eres el dios de dioses- saludó el emperador del mar sujetando su tridente-. Sabes, en la tierra muchos de los nuestros están muy sentidos con tu castigo. Sin embargo, a pesar de ser ahora simples humanos ellos ven la forma de intervenir en la vida de los santos de Athena. La guerra ya no es de fuerzas, cosmos o sentidos.

-Lo sé y me apena mucho – respondió el magnánimo dios Zeus tras escuchar a su hermano. – Así es el mundo que tanto quisiste dominar.

-Esto es más difícil de lo que imaginé. No pasa ni un segundo en el que sucedan nuevas cosas – dijo el dios del mar evidentemente enojado-. Ya sean dioses o simples humanos, todos, absolutamente todos de una manera u otra quieren dominar la tierra haciéndose de ella. La vida terrestre es muy complicada– terminó de decir esto abatido.

-¿Acaso insinúas que extrañas el mar? – preguntó la máxima divinidad siendo interrumpido por el colérico dios del mar.

-Los humanos son muy complejos. No tienen vida eterna, no son dioses y todo lo que hacen termina siempre con la muerte ¡Por ti mismo Zeus! ¿Acaso son recordados como nosotros? Sin embargo tienen algo que no los detiene.

-Poseidón…

-Esas emociones y sentimientos que Athena tanto defiende son patéticas, pero al mismo tiempo me sorprenden.- El Emperador del mar presionó con fuerza su tridente, al mismo tiempo hacía puño con su otra mano. La envidia dibujada en su rostro se hacía cada segundo más evidente-. En el santuario ese patriarca… Nunca en toda mi divina vida sentí tanta devoción como la que sienten los santos de Athena por él. Nunca mis marinas mostraron tanto aprecio conmigo aun siendo su dios. ¡No entiendo por qué! – exclamó con frustración.

-Quisiera ayudarte, pero eso tienes que averiguarlo tú mismo – respondió tomándose de la barbilla y luego continuó-: Poseidón, ¿no era dominar la tierra y el mar lo que tanto anhelabas? – preguntó el dios de dioses-. ¿Recuerdas todas las batallas que libraste en contra de mi niña?

Una leve sonrisa de satisfacción se dibujó en el rostro de Zeus al no obtener respuesta de su hermano.

-¿Escucharás las súplicas de Hades? ¿O permitirás que acabe con Pegasus? – preguntó el emperador cambiando el tema de conversación–. Hades está faltando al acuerdo y no…

-Con Pegasus muerto no habría peligro para nosotros los dioses… Y acaso ¿No sería lo mejor para ti? – volvió a sonreír sin causar gracia en Poseidón; al ver dicha reacción el dios del rayo relajó el rostro y dijo–: Descuida, el acuerdo de los dioses está lejos de ser quebrado. Mira y convéncete tú mismo.

El dios del mar acercándose a una fuente observó cómo la ira de Hades (en su forma de niño) iba en aumento al no causar daño a Pegasus a pesar de sus ataques.

-¡Zeus, esto es demasiado! – dijo dando su desaprobación – ¡Es humillante! – agregó golpeando su tridente contra el suelo con enojo.

-Sabes Poseidón, tengo otros planes para él– respondió el dios del rayo con la serenidad que lo caracteriza acompañada de una sonrisa pícara en el rostro.

-No juegues con nosotros, ¡somos dioses! – exclamó Poseidón sorprendiéndose de sus propias palabras al haberlas escuchado antes de los labios del patriarca Shión cuando pedía justicia para sus santos.

-¿Será acaso que después de milenios de vida inmortal comienzas a comprender a los humanos? – se escuchó una voz femenina ya conocida por él. Aquella cargaba un casco y lo observaba desafiante con sus verdes ojos.

-Atenea, eres tú. Tú… Estás detrás de esto.- Los azules de los ojos del emperador se dilataron al sentirse por primera vez en posición humana. No podía dar crédito de ello, cuando de pronto sus pensamientos fueron interrumpidos al escuchar las palabras del magnánimo dios del Olimpo.

-Poseidón, no represento amenaza. – Se levantó de su asiento ofreciéndole una palmada en el hombro. Observando con seriedad al dios del mar continuó-: Sin embargo, creo que es tiempo de que todos aprendan una lección. Y eso no te excluye a ti querido hermano. –Esa última declaración hizo palidecer al emperador del mar, dejándolo en silencio.

En el santuario, el cuerpo de Death Mask salía disparado hacia una de las paredes del templo de Piscis.

-Io no entiendo perché te importa tanto quella ragazza vanidosa. Así lo quieras ella no está a tu alcance. – decía mientras se levantaba limpiándose la sangre de la comisura de sus labios.

-Te lo dije antes, el que hayas confesado un secreto tan grande me enfurece de sobremanera.- La mirada de desprecio del santo de piscis se hizo notar sin embargo Death Mask continuó su explicación.

-Tutto il mondo sabe que no puedes dejarte tocar debido al veleno de tua sangue. Ella no tendrá la oportunidad de cumplir sus deseos y menos sus capriccios ¡contigo no! Casi te conviertes en su trofeo más preciado, para satisfacer su milenaria vanidad.

-¡Cómo te atreves Ángelo d’ Fiore! ¡Quién crees que eres! Tengo el derecho de elegir a quien dejo acercarse y a quienes no.

-¿Atreverme yo? Quella te privó al momento de nacer de muchas cosas. Per Athena ¿acaso soy yo el culpable de darte una bellezza sobrehumana y al mismo tiempo hacerte inaccesible? ¿Perché te enojas con me?

-¡Angelo d’ Fiore saltaste directamente a tu muerte!

-Ma ché dices. Io veo que estás algo disorientato.- Death reparó en el enojo creciente de su amigo, sentía que era responsable de todo lo que estaba ocurriendo y resultaba difícil puesto que nunca antes había discutido con él e intentó arreglar las cosas antes de perder su amistad-. Va bene Afrodita, io le conté tutto y le dije que per colpa sua estabas condenado a vivir en la solitudine. Io le dije che nunca en tutta la mia vita (considerando que conozco inframundo) había conocido a alguien tan brutta y malvada como ella, la llamé mostro- contó avergonzado bajando la mirada-. En realidad le dije: diosa mostruosa. Ella non reaccionó benne-. Contaba sacando la venda que traía al lado del rostro, dejando ver las huellas de unos dedos que además habían dejado arañazos profundos.

Afrodita no podía dar crédito de lo que escuchaba, ahora si era definitivo que gracias a su amigo perdería su trabajo y el contacto con Minerva.

Los pasos del caballero de Escorpio resonaban a lo largo de los pasillos del templo de Aries. Regresaba a su templo después de un arduo día laboral y luego de burlar la vigilancia interpuesta por Sorrento. Luciendo cansado por todos los quehaceres diarios, los papeleos propios de un mega empresario corporativo y a pesar de tener una mansión con muchos sirvientes a disposición, él solo encontraba verdadera comodidad con los suyos. Buscaba la ropa que hace tiempo no vestía por órdenes estrictas del patriarca y aquella que tan solo al tocarla lograba estremecer su cuerpo de alegría y emoción. Con sus pensamientos únicamente en su guitarra y el concierto que le esperaba esa noche escuchó un sonido y chocó contra algo haciendo que pierda el equilibrio cayendo al piso estrepitosamente.

-¡Pero que rayos!… – volvió la mirada hacia el motivo de su caída y de pronto enmudeció.

-Milo, ¿eres tú?

De entre las sombras se escuchó una voz por demás conocida por él. El santo de Escorpio no podía dar crédito de lo que sus ojos veían, sencillamente era imposible.

-¿Mu? Tú, ¿aquí? No puedo créerlo – balbuceaba el escorpión señalando incrédulo al aparecido santo dorado–. Pero nunca pensé de ti…. ¿Qué dirá el patriarca? ¿Cómo pesó… digo pasó esto?

-No lo sé – respondió el representante de Aries apenado-. Solo quise regresar a mi templo y aparecí aquí.

-Entiendo eso. Pero… Cómo explicas lo de Kanon– replicó el bichito señalando debajo del lemuriano, el cual al ver en la dirección señalada solo atinó a preguntar:

-¿A ti te pasó lo mismo Kanon? – dijo con inocencia el carnero lila estando aún sobre el guardián de Géminis.

-¡Guarda silencio Mu! – el gemelo menor apartó al carnero empujándolo y haciéndose a un costado con notoria vergüenza – No es nada de lo que estás pensando Milo.

-No, claro que no –respondió el santo de escorpio sin dar crédito a las palabras del santo de géminis, el cual continuó con su explicación.

-Me dirigía hacia el templo del patriarca para reportar mi llegada cuando de pronto algo cayó sobre mí.

-Era yo. – Agregó el muviano -. Ignoro cómo pero me teletransporté sin querer. – Se excusó muy apenado.

-Esto es raro. ¿Intentaste volver a teletransportarte? – preguntó Kanon.

-Sí, pero no sucedió nada. – dijo Mu con ojos temerosos y agregó-: Si mi maestro se entera me confinará en Cabo Sunión y pasaré muchos años en prisión hasta descubrir un tridente, o ser salvado por una sirena o por Athena o quizás nunca salga de ahí.

-Tranquilízate Mu, tranquilízate. – Consolaba el escorpión dándole una palmada en el hombro-. Puedes acompañarme al concierto de hoy. Serás parte del show y luego veremos qué decirle al patriarca.

-Creí que estabas prohibido de hacer eso–comentó Mu.

-Lo hago por papá. – respondió el escorpión algo nervioso e incómodo para luego decir-: Ahora que lo pienso sería mejor que acompañes a Shaka. El hombre más cercano a Dios necesita de su mejor amigo. – terminó de decir el escorpión cerrando los ojos.

Extrañado y con el entrecejo contraído el muviano recordó la última conversación con Virgo.

-Quizás la razón se deba a… Ya veo. – habló sin dejarse entender por sus otros compañeros.

El sonido de otros pasos se acercó hasta donde ellos y otra voz conocida se hizo escuchar.

-Es una vergüenza. Veo que decidiste regresar Kanon – la silueta del gemelo mayor se abrió paso entre los presentes-. Ya veo. Entonces el cosmos que sentí hace un rato…pertenecía a Mu. Díganme: ¿A qué regresaron?

-El rostro compungido de Mu y el silencio de su hermano lograron enojar a Saga.

-Kanon, es una vergüenza que luego de haber servido a Poseidón y haber abandonado el santuario te atrevas a poner los pies en este territorio santo, como si nada hubiese pasado. Ahora responde o me veré obligado a pelear contra ti aunque hacerlo signifique mi muerte.

-Solo son promesas ¿no es cierto? – Cerrando los ojos y con una sonrisa retorcida, el gemelo menor añadió-: Bueno Saga, quisiera quedarme a que sigas humillándome pero debo hablar con el patriarca.

-¡Kanon regresa aquí! ¡Obedece! ¡Soy tu hermano mayor!

-Te felicito por tener el valor de admitirlo – se escuchó a lo lejos la respuesta del gemelo menor.

Minutos más tarde en la sala del patriarca…

-Era tan simple. – el rostro del padre de los santos de Athena se mostraba aliviado por primera vez después de más de 200 años. Muy pronto una sonrisa invadió su semblante y la luz volvió a iluminar sus ojos entristecidos-. Teníamos la respuesta desde hace tanto tiempo-. Se levantó de su asiento y abrazó efusivamente a Kanon, luego agregó-: Aunque nos tomará tiempo debemos hacerlo.

-Será complicado-respondió el gemelo menor.

-Debemos intentarlo. Si ellos también lo comprendieran…

La puerta fue abierta de un golpe y los guardias tomaron a Kanon sin que este muestre resistencia.

-Su ilustrísima, este traidor burló la seguridad del santuario dejando inconscientes muchos de nuestros hombres.

-¿Kanon? ¡Kanon! –el patriarca cambiando el tono de voz preguntó – ¿Qué hiciste esta vez?

-Solo dormirlos – dijo el gemelo menor sinuosamente.

Uno de los guardias no pudo contener la cólera y sin importarle más nada arremetió contra Kanon.

-Su ilustrísima, este hombre escapó del santuario, siento decirlo pero su castigo es la pena de muerte. –el guardia hablaba furioso-. Es un hipócrita, traidor, arribista, miserable, falso, tramposo. No es digno de confianza.

-Cómo te atreves a llamar falso a Kanon – interrumpió Saga abriéndose paso frente a ellos diciendo-: Kanon emprendió un largo viaje para ayudar a todos en el santuario. Eso muestra que su lealtad está con Athena.

-Kanon, no debes temer.- El patriarca se acercó nuevamente al gemelo menor, con la mirada dulce y compasiva habló para todos los presentes-. Athena reconoció tu lealtad y limpió tu corazón de todo mal. Eso basta para nosotros que vivimos por y para ella.

-Gran patriarca…Sé lo que ocurrió en la mansión Antzas y no me perdonaría si algo le llegara a pasar.

-¿Cómo lo sabes? – preguntó sorprendido el padre de los 88 santos.

-Recuerde que el viento lleva las noticias hasta el lugar menos imaginado.

-Entonces fue… ¿Fue Eolo quien te ayudó?– susurró el Pope para si mismo.

-Su ilustrísima usted corrió mucho peligro al ir a esa reunión. Jamás pensé que los dioses se atreverían a tanto. – El silencio se adueñó de la sala haciendo meditar al pope-. Será mejor no subestimarlos o tratarán de eliminarnos. Si piensan que pueden controlarnos haciéndose con usted no conocen a los santos dorados, pero si los violentaramos entonces incumpliríamos el acuerdo establecido por los dioses y aceptado por Athena. No tenemos mucho tiempo, debemos actuar cuanto antes y para ello debemos conservar nuestros trabajos. – Se escuchó de Kanon casi como una súplica.

-Realmente ya no queda tiempo. -Aseveró Saga avalando las palabras de su hermano y a sabiendas que el ángel negro volvería a presentarse a reclamar injustamente por Shura, además de cambiar el futuro del santuario y convertirlo en aquella horrorosa pesadilla-. Sin resistir más dijo-: Gran maestro…. Si no solucionamos estos problemas no solo lo perderemos a usted y lo que queda del santuario sino también…

El gemelo mayor de géminis guardó silencio sacando fuerzas para dar semejante noticia, elevando la curiosidad y al mismo tiempo el sentimiento de angustia del padre de los 88 santos.

-Termina lo que ibas a decir Saga – pidió el patriarca preparándose para lo que viniese.

-También perderemos a nuestro compañero dorado de capricornio.

-No sigas más Saga. Cómo podéis jugar tamaña broma a nuestro patriarca

-Shura… Pero…

-No sucede nada gran maestro. Saga está tan tenso como yo y no sabe lo que dice. No pasa nada, estoy tan bien como antes – Se excusaba mientras intentaba a como lugar mostrarse aliviado de todo peso de los problemas en el santuario.

-Shura, el santo más fiel y leal a nuestra diosa Athena, hoy te veo fuera de ti, algo que no es frecuente en tu persona ¿no me ocultas nada? ¿Puedes jurarlo?

El santo de capricornio tragó grueso, sin querer ser evidente con la mirada y dando todo su esfuerzo por ocultar sus preocupaciones, pues era demasiado para soportar, no podría dar una carga más para el padre de los 88 santos de Athena.

-Lo juro señor. – Se escuchó firmemente ante la mirada desorbitada de Géminis, el cual entendiendo la preocupación que tenía por el patriarca ante la posibilidad de que fuera blanco no solo de dioses griegos sino también de otros entes malignos decidió callar.

-Patriarca, siento haberme llevado por las emociones. Sin duda alguna Shura estará bien siempre. Así será. Creo… que olvidé tomar los calmantes que me recetó Afrodita.

-Kanon, ahora que estás aquí, cuida de tu hermano. – Ordenó el patriarca y luego sacando un botón que jugó hasta hace poco como el ojo de un muñeco conocido por ellos entregó en manos de Saga-. Esto es tuyo.

Camino más abajo Saga preguntaba el motivo por el cual calló semejante amenaza y solo salió un: “Todo es por él. Por nuestro patriarca”-. Capricornio caminaba escaleras abajo mirando que en su templo alguien esperaba por él con lánguido semblante y sonrisa maléfica.

-Nunca lo había pensado de esa forma Shura de Capricornio. Es una excelente idea.

-¡No te atrevas! – gritaba el español a la nada, en tanto Kanon miraba hacia donde su amigo respondía sin comprender lo que estaba ocurriendo. – ¡Ya fue suficiente! ¡No tenemos nada!, ¡nada propio! No santuario, no diosa, no cosmos. Solo él… ¡Solo él!

Y él tiene a los 88 santos a su disposición. Se acabó el tiempo Shura.

-¡Aún no se cumplen los doce días!

-Eso no importa… ya no quiero nada de ti. – sonrió.

-¡Nuestro patriarca no! – gritaba Shura siendo escuchado por Saga quien a esas alturas logró entender lo que pasaba.

-Para que tener al patriarca si puedes tener al dios del mar. – respondió el guardián de Géminis intentando disuadirlo, recibiendo a cambio la incesante carcajada del ángel malvado.

-El hombre que engaña a los dioses. – habló el ángel malvado analizando la figura del gemelo mayor–. No trates de tentarme, recuerda quien soy.

-No te equivoques, ese hombre soy yo. – se escuchó de Kanon con enojo-. ¡Cómo siquiera puedes confundirme con alguien tan insulso como Saga!

-A quién le dices inútil Kanon. – reclamó el santo de géminis exigiendo disculpas.

-De acuerdo, debo admitir que la idea de llevarte a Poseidón en lugar de nuestro patriarca es fabulosa. ¡Pero eso no te quita lo insulso Saga!

-Ya me cansé de sus discusiones ridículas – habló el ángel malvado irritado lanzando llamaradas de fuego que al hacer contacto herían la piel de los tres santos dorados-. Por un infierno ¡Parecen demonios! – regañaba Lucifer mostrando llamas infernales en los ojos, en tanto los gemelos dejaron de discutir y solo se miraban de reojo cual niños que acababan de ser retados tomando las heridas provocadas por el ataque.

-Ya no te necesito Shura de Capricornio. Gracias por darme nuevas ideas.

La figura del ser detestable comenzó a desvanecerse mirando los aposentos de Athena y el templo del Patriarca. Cual gato risotas solo se percibía el arqueo malintencionado en sus labios y unos ojos que encarnaban a la perfección el mal desde su origen.

Sin pérdida de tiempo los tres santos dorados corrieron por las escaleras de regreso a los aposentos del patriarca, rogando a que Athena guarde al padre que con tanta bondad y entrega los vio crecer.

Las deudas del Santuario, el embargo y los juicios, incluso las terribles visiones a futuro habían pasado a segundo plano porque nada se compara con la vida de un padre, nada tiene tanto valor como ello pues son únicos en este mundo.

Continuará…

________________________________________________________________________________________

Mejor título que contratiempos no pude escoger, porque es lo que pasé en todos estos meses de ausencia. Mil disculpas por la demora (otra vez) estuve trabajando duro para poder sacar adelante mi propio santuario, espero que puedan comprenderme, fuera de los trabajos que me pedían tiempo a exclusividad y los cursos que estoy llevando, se unió la tan anhelada sustentación de tesis que a Dios gracias aprobé y salí ¡muy bien!

Ya faltan pocos capítulos para llegar al gran final y es que ya no se sabe si humanos juegan con dioses o dioses con humanos, o seres muy distintos se incluyen en el juego.

Yo también comparto el sentir de Death al pensar que esa Afrodita (bajo la apariencia de la srta. Minerva Antzas) es una bruja. ¿Cómo pudo ser tan mala con Piscis?

Nos leemos en el próximo capítulo.

Gracias.

8 comentarios to “Capítulo XIX: CONTRATIEMPOS – Todos por papá.”

  1. Monserrat Araya junio 27, 2016 a 1:12 am #

    Me encanta, pero esta escrito el capitulo XX, lo espero quiero saber que pasa con mis amados caballeros.
    Gracias por escribir esta maravillosa “novela”.

  2. Susana varas marzo 11, 2016 a 1:54 am #

    Si te entiendo pero ya pasaron muchos años sigue con tu blog y quiero saber q pasa con mu y saka

  3. MARIBEL CHAVEZ REYES julio 9, 2014 a 12:02 am #

    Hola !!!!

    Tengo hasta el capítulo XIX. ¿Ya no han escrito más? Gracias

  4. tatiblink abril 6, 2014 a 3:42 am #

    Me encantó el título, va muy acorde al poco tiempo que los santos de corazón tienen, en especial Shion que ahora es el centro de atención.
    Me alegra volver a leer estas historias, nada como los caballeros del zodiaco originales, en especial mis adorados geminianos.

  5. Iris Ferrufino Prada abril 5, 2014 a 2:45 am #

    A la M”@# que capitulo mas genial, descuida als cosas asi se entienden pero tienes que terminar este fic porque esta super bueno es uno d elos mejores que he leido y vaya quehe leido muchos

  6. MARIBEL CHAVEZ REYES abril 5, 2014 a 12:08 am #

    Gcs !!!!

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