Capitulo II – La Jaiba y el Pez – Fanfiction “Cama de Rosas”

11 Jul

Los personajes, son todos obra de

Masami Kurumada, este fic esta realizado de fans para fans, sin fines de lucro.

El fic se sitúa en algún momento en el que todos los dorados viven. Puede ser antes o después de las guerras.

En el capitulo anterior…

– Pero… ¿Que tiene que ver Shura con ….. un momento…..¿Estás celoso?

– ¡que!- el rostro de Death palideció.

– Estás celoso. – Afirmaba Afrodita arqueando una ceja en señal de interés.

– ¿Celoso yo? ¡Ja!. Puedes correr con Shura si así lo deseas. – Afrodita río para sí. Esto solo confirmaba sus sospechas.

Era cierto que Death y Afrodita salían seguido, pero, siempre como amigos. Al ser esta noche la primera. La primera noche en la que Death lo invitaba a salir. Afrodita había soñado y ensayado mil veces que este evento seria el de una declaración.

Esos celos psicóticos eran una esperanza de que aquella declaración estuviera mas cerca de lo que imaginaba.

En cuanto a Death, al darse cuenta de su evidencia, inició la construcción de una muralla tan alta y larga como la que adorna la grandiosa China.

CAPITULO II

La Jaiba y el Pez

Afrodita x Death

La noche en Grecia, tan tibia y suave, con la melodía envolviendo a cada uno de los presentes, narrando la historia estampada en sus calles; hablando de sus costumbres, sus creencias, sus dioses eternos los cuales custodiaban la gran ciudad, enviando a Éter quien sonreía desde lo alto al observar nuestra singular pareja sumida en lo que debería ser una noche perfecta. Noche que nos ofrece una variedad de entretenimientos, un sin fin de diversión y movimiento.

Terminada la Ópera, se escucha el murmurar de la gente, una tibia brisa acaricia a los santos que antes de seguir su camino decidieron detener el tiempo en la plaza principal. Una canción se filtra en medio de todo el camino. El santo de la constelación de piscis no pudo contener un feliz suspiro mientras tarareaba alegremente la opertura de la opera concluida. Ambos caminaban juntos y al contrario de Afrodita, Death lo hacia en completo silencio.

Afrodita era completamente feliz por aquella nocturna, las personas a su paso se contagiaban de la sincera sonrisa que destellaba el caballero de Piscis, sin embargo al observar a Death una sensación de temor marcó el corazón del santo de la belleza, entonces toda la alegria mermó y ahora caminaba perdido en sus pensamientos en tanto fijaba su clara mirada en las personas que parecían ser felices y a continuaciòn otro suspiro largo, sonoro, casi triste se hizo presente en el Pez.

Death con las manos en los bolsillos y las mangas remangadas buscaba su encendedor para así dar uso a su primer cigarrillo, prestando atención a las actitudes del santo pez.

– ¿Por qué suspiras? – preguntó el crustáceo expulsando la primera bocanada.

– No es un suspiro, sólo respiro hondo – contesto sin animo alguno y volvió a suspirar haciendo que Death arqueara una ceja exigiendo la verdad – Bien. Estuve mirando el pasado, aún no sé, no entiendo cómo pasó esto.

– ¿Cómo paso qué? Afrodita, de qué recuerdos hablas.

Al escuchar la pregunta Afrodita se traslado al pasado recordando…

– ¿Irás a la casa de Cáncer?, la mayoría prefiere obviar la entrada a Cáncer y ¿tú deseas pasar a ella por propia voluntad? No hay duda, dios los crea y ellos se juntan.

– Escorpio tiene razón Afrodita. Ustedes dos no tienen nada en común. Apuesto que nisiquiera te dejará saludarlo – el guardián de acuario comentó reforzando la última frase de su amigo.

– Siempre apoyado tras esa columna en su templo, tan lleno de muertos ¿quien se cree que es? – agregó el santo de Leo

– Ustedes caballeros se equivocan en torno a Death Mask, él no es quien dicen. Death es, es un alma torturada, mártir de las crueldades del destino.- contestó, para luego con una mirada de recriminación continuara- Escorpio, tanto Death como tú y yo somos quienes nos encargamos de eliminar al enemigo; obedecemos órdenes. En ningún momento se nos permite juzgar a nuestros objetivos. Sólo eliminarlos. ¿Por qué entonces juzgas a Death?.

– Por qué yo no suelo coleccionar recuerdos de aquellos que murieron en mis manos.¿Que clase de enfermo goza con recordar en vivo el sufrimiento que causó?.

– Ustedes lo ven así, porque no entienden su corazón. Esos rostros no son trofeos, sino tormentos sobre su alma. De alguna manera, prefiere sentirse odiado por todos aquellos que les arrebato la vida, a ignorar y enterrar a todos esos hombres en el olvido.

La mirada perdída del santo más hermoso logró ahondar más aún la atención de Death al observar el despiste de su amigo quien no veía a donde lo llevaban sus pies de pececillo ya que pudo haber caído a una alcantarilla por descuido al querer cruzar a la siguiente acera.

– ¿No respondes?

– No lo sé con exactitud, los amigos, la realidad, el amor… todo junto supongo – Se detuvo de pronto y fijó la mirada en la Acrópolis.

– ¡Va!…¿qué tiene de interesante? no veo por qué suspirar por el pasado. – una pausa nuevamente y esta vez Death fue quien empezaba a perderse entre las luces y la ciudad. Afrodita se dio cuenta de inmediato del cambio de ánimo de su mejor amigo, así que decidió cambiar el ambiente con su primaveral sonrisa..

– No, claro que no… – respondía mientras estiraba los brazos abrazando el ambiente – ¿Sientes la brisa?

– Sí, la siento – expreso por inercia el cangrejo. Quien miraba siempre al agraciado santo.

– ¿Te gustaría quedarte así por siempre?- preguntó el pez mientras llenaba sus pulmones de aquella suave brisa que los acompañaba, se daba ánimos pues conociendo al crustáceo, este se preparaba para decirle algo y no encontraba aún la manera. Sonrió apenas el pez y tomando uno de los cigarrillos de Death lo encendió, haciendo que el crustáceo se atorara con la última bocanada. ¡Piscis fumando!

– Afrodita – pausó un momento para desaparecer la colilla que llevaba entre sus dedos-¿que haces?

– Aún recuerdo Death, cuando eramos niños. Nos reíamos de nada en absoluto. Mucho antes de pasar por los problemas que se presentaron en el camino.

– Olvídate de todos ellos.

– Vamos, enfrentamos todo juntos.

– Todas las noches observando esos rostros llenos de sufrimiento, siendo arrancados de la tierra como insulsas hierbas. De algun modo te acostumbras a ellos.

– No, asì no. Todas esas noches quedándonos despiertos hasta tarde apenas susurrando iluminados por un cirio.

– Escondiendo secretos y muerte.

– Sí. lo vez, sí recuerdas- llevó entonces el pez el cigarrillo a la boca y absorbió para mirar luego a detalle el cigarrillo en manos – No sé como haces esto. – dijo para respirar con normalidad, sin contar que el humo salía por su nariz cual dragón chino.

– Dame aquí. No lo hagas ¿acaso jovencito no le contaron del cáncer?.

– Ando con uno – respondió irónico piscis; arrancó entonces el cangrejo lentamente el cigarrillo de la boca del pececillo en tanto se perdia en las palidas aguas de sus pupilas, impulsando luego con sus dedos hasta echarlo a un tacho a lo lejos, sin tener en cuenta de que casi destruía el infeliz tacho por la fuerza en que llegó el cigarrillo. Afrodita se ruborizó al haber sentido indirectamente los dedos de Death acariciar sus labios y reacciono como pudo.

– No necesito que me digan si lo que hago esta bien o mal. No me importa si les caigo bien o mal a las personas. Yo soy como soy Death, la belleza absoluta, mi voluntad es firme y mis acciones no son reprochables. Quiero fumar. Dame uno. – Terminó su orden estirando la mano.

– Afrodita – agachó por un momento la mirada Death – Yo te quiero bien.- agregó entonces el crustáceo, escondiendo bien la caja de cigarrillos que traía en la mano, haciendo que Afrodita no insistiera mas.

– ¿Y por qué tu si puedes?- Dijo casi desconcertado el pez.

– Yo trabajo con la muerte, y no pienso llegar siquiera a doblar tus años de vida.

– ¡Dame aquí insensato! – Afrodita, como si del tallo de una rosa se tratara, quitó de los labios el actual cigarrillo que Death trataba de encender- ¿Acaso planeas dejarme sólo?

– En medio de todo lo que hemos pasado… ¿por qué no? Ya viste, puedes andar con Shura y tener algo real, no imagino ni por un instante verte solo Afrodita.

– El único al que siempre le interesé fuiste tu Death. ¿por qué querrían los otros caballeros acercarse ahora?

– ¿Acaso no tienes conciencia de cómo es que te observan todos los que te rodean?. Idiota.

– Soy la belleza en esencia. Es normal que me observen. – respondío el caballero de la belleza de manera sutíl.

– ¡Vaya que lo tienes claro! – carcajeó cáncer con su exclamación.

– Entonces, ¿cómo es que no dices lo que deseo escuchar?- susurró bajito el pecesito, al oír sus propias palabras inmediatamente Afrodita se exaltó dándose cuenta de que arruinaría el momento tan anhelado “seré paciente”, se dijo.

– ¿Y que se supone que debas escuchar?- respondió Death en un tono curioso.

– Nada – desvió la mirada el santo pez- Sólo estoy cansado. Ya no sé ni lo que digo, ¿sabes? es una de esas noches – un suspiro seco salió de Death para responder.

– Cansado estoy de caminar, dime Afrodita ¿que quieres hacer? – La mirada del ángel nocturno se desvió por todo el rededor de la plaza y una mueca graciosa se dibujó al ver que estudiaba a detalle las infinitas posibilidades.

– Tú invitaste Death, pensé que tenías la noche planeada.

– No. No tengo nada en especial. Si dices para donde, así será. – estas palabras por poco desilusionaron al Santo de Piscis, quien tomando ánimos continuó.

– ¿Tienes hambre?

– No mucha

– Entonces bailemos, por como vistes es la ocasión perfecta para asistir a Privilege.-concluyó Piscis emocionado por la ocación.

– Es cierto – Death siempre tan expresivo fue todo lo que dejo oír.

Ya en Privilege nuestro pez intentaba una vez más hacer propicio el momento para la tan anhelada declaración. Añadiendo a la conversación aquella palabra que se negaba a salir de los labios de Death “Amor”.

– ¿Amor?, supongo que hay personas que consideran eso importante. Sin tener en cuenta de que se trata sólo de sustancias que generan reacciones en nuestro cuerpo.

– Death – respondió piscis con sorpresa. “¿Y cómo se supone habría declaración si el italiano de enfrente pensaba de esa manera?”

– Es cierto y lo sabes. Tan igual que tus rosas, cuando penetran en la piel de un humano para envenenarles sea por el aroma o por el contacto. Sabes muy bien a lo que me refiero Afrodita.

– Si … entiendo. – pensamientos miles salían de la mente de Afrodita. Esté asunto debía aclararse inmediatamente, por lo tanto el santo pez no contuvo sus ansias de esclarecer las cosas – Hipotéticamente, si nosotros dos tuviéramos un romance – Y se exaltó de inmediato al ver como el rostro de Death cambiaba de expresión. – ¡Dije hipotéticamente! tómalo por el lado científico.

– ¿Científico? ¿Qué de científico tiene esa Hipótesis?

– Déjame terminar y se sincero. – continuó raudo Piscis haciendo sonreír a Death.

– Si “hipotéticamente” – y esta última palabra la resaltó con señales de comillas ” “en sus finos dedos. – Tuviéramos un romance, se debería a:

a) ¿Un encuentro hormonal pasajero…?

b) Que soy la belleza hecha persona por lo tanto las hormonas no tienen lugar sobre la perfección. O podría ser que…

c) Simplemente me amas desde que me conociste – terminó radiante el pez.

– Claro que no – contestó el cangrejo doblando los dedos del pez quien había levantado uno por cada opción mencionada – Entre hombres no existe eso de la atracción.

– ¡Por todos los dioses! – grito Afrodita. – Entonces… ¿cómo se supone vamos a estar juntos? – clavo su puño en su propia palma. Y cuando se dió cuenta de la sorpresa que Death llevaba en la mirada – ¡Lo digo Hipotéticamente!- cruzó los brazos desviando la mirada, bufó y de un soplido regreso el flequillo que graciosamente hizo compañía a su furia hace unos segundos atrás.

Tras un momento de silencio se escuchó una estruendosa carcajada de Death, quien con toda calma sacó de uno de sus bolsillos una pequeña libreta y anotó en ella, lo que llamó la atención de Afrodita desapareciendo su enojo.

– ¿Y eso?

– Una libreta

– Claro que es una libreta. Digo ¿qué anotas en ella?

– Es un recordatorio.

– ¿Importante?

– Por supuesto

– Y… se puede saber ¿qué es?

– Claro, – dobló la página y alcanzó la nota al pez quien podía leer de manera clara “Jamás discutas de ciencias ni hipótesis con Afrodita”, nota que por reflejo causó que Afrodita hiciera un puchero. Causando aún mayor gracia en Death.

La carita de Afrodita estaba sumida en tristeza, era evidente que por muy especial y hermoso se viera, esa noche, se encontraba dudando por primera vez que entre el Santo de la cuarta casa y él existiera algo más que una amistad.

La fuente de comida fue servida, las copas llenas. Lo cual fue aprovechado por piscis al tomar por sorpresa a Death y terminar en menos de dos segundos la vid añeja.

– ¿Mucha sed?

– Un poco – respondió el santo de la última casa sirviéndose la segunda copa llena y terminándola al instante. Para luego de tomar valor y no rendirse en su empresa decidió preguntar – ¿bailamos?

– No gracias. – Respondio el crustaceo echando la mirada fiera a los platillos.

– Pensé que no tenías apetito.

– Así era, pero, cómo negarme a este aroma.

– Cómo digas – sonrió el pescadito. No perdería la compostura. Si Death no lo tenía en mente Afrodita en persona haría que eso sucediera en ese corto momento. Así que observó la pista de baile y decidió dejarla para después. Observó la ostentosa mesa servida y estuvo a punto de picar con los cubiertos su plato…

– Un momento Afrodita. – El pez se detuvo apenas a un milímetro del suculento pescado ahumado – Lo que estás a punto de hacer puede ser considerado canibalismo. – Terminó para casi caer del asiento por la risa gracias a las muecas que el pez dibujaba en su rostro.- Es broma. – pauso Death para continuar su explicación.- recordé que querías que hoy conozca un poco más de ti. Así que se me ocurrió la grandiosa idea de intercambiar platos.¿Qué dices, aceptas?

– ¿De un plato típico a otro…?- jugó entonces Piscis con sus dedos, enredándolos en sus cabellos para tomar tan difícil decisión y Death no pudo separar la mirada de aquella juguetona acción – ¿Por qué no? después de todo agradezco el que quieras afianzar lazos de amistad – y sonrió venenosamente para terminar levantando su copa – ¡Por nosotros!

– Si claro – respondió el cangrejo con la mirada a un costado.

Minutos después…

– Entonces… – acarició con sus dedos el borde de su copa – cambiamos. – Y una radiante sonrisa se dibujo en Afrodita – hoy comerás pez y me dirás si te gusta – jugó con su cubierto dibujando una sugerente silueta en el aire para luego introducirla lentamente en su boca y morder su lasaña napolitana con gusto divino.

– Se cuidarme de sus espinas. En cuanto al sabor, con humo o sin humo todos son resbalosos- respondió Death, para luego sonreír con picardia y al continuar…- no terminé mi pedido ¿puedo? – abrió la carta nuevamente y pidió un plato de mariscos. Para Afrodita esa nueva acción le sonó a reto y decidio aceptarlo con total orgullo.

– Debes saber que me agrada comer los frutos del mar, sobre todo un jaiba azul.- continuó el pez secando a la vez su cuarta copa de vino.

– ¿En serio?. Y … ¿por qué será que nunca te vi comer alguno?.

– Tal vez no cuidas detalles Death, en lo personal los mariscos me agradan.

– Me parece bien, porque ese es el plato que tu comerás, “cambio” ¿recuerdas Afrodita?.

– De acuerdo, y para no dejarte con el hambre que llevas, pediré un poco de Sushi – no necesitó abrir la carta, con una señal pidió atención el pez y agregó a la lista el fabuloso sushi. Derceto no permitirá que su presa escape: “cangrejito, hoy conocerás no un poco, sino todo de mi” una mirada deseosa fue lanzada al cangrejo “comerás pescadito crudo” se dijo.

Ambos Santos apenas y habían probado sus platos, sus miradas se cruzaron y en ellas revelaban una lucha de voluntades, tan férrea como el amor que sentían por el otro.

Continuará…

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  1. Bitacoras.com - julio 11, 2011

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