Capítulo X – Un incidente inesperado – Todos por Papá

2 Mar

1.-  Capítulo I    – La despedida de Mu (El inicio de las  desgracias)

2.- Capítulo II   – Confesiones.

3.- Capítulo III  –  Y las Desgracias continúan

4.- Capítulo  IV  – Una Estrella Para Aries.

5.- Capítulo V     – El recuerdo más Preciado

6.- Capítulo VI   – Entre Amores y Venganzas

7.- Capítulo VII  – Padre Maestro y Amigo

8.- Capítulo VIII –  Respuesta al tiempo Cambio Y Fuera

9.- Capítulo IX     – Entiéndeme

10.- Capitulo X –  Un Incidente Inesperado

Capítulo X

Un Incidente Inesperado

El santuario es una fiesta. Luces, humo, música a todo dar y los santos cantando, bailando y haciendo un sin fin de locuras gracias a la invitación de los caballeros dorados, especialmente Kanon, a quien no se le ocurrió mejor idea que trasladar la pequeña reunión dorada al coliseo, invitando a todo ser viviente en el santuario (incluyendo a las mascotas), sin tener en cuenta las palabras de Dohko quien yacía notablemente contrariado.

– Creo que estoy en problemas – susurró.

– Yo creo que si – escuchó únicamente el antiguo maestro, en tanto la guitarra de Milo iniciaba con sus primeras notas, emocionando al público. Fue mayor la algarabía y éxtasis cuando un soldado, con la misión de iluminar el escenario, enfocaba a Shión, haciendo gritar de emoción a los presentes.

– ¡Es nuestro patriarca! – se escuchó de algún santo plateado emocionado.

– ¡Su Santidad a vuelto! – gritó otro llamando la atención de todos los presentes que con alegría asimilaban la buena noticia, muy ajenos a la falta de permiso por parte del patriarca.

La figura del pope iba apareciendo a medida que el humo del escenario se desvanecía. Los gritos iban en aumento como si se tratara de una mega estrella universalmente conocida; mientras las primeras notas de la canción comenzaron a escucharse.

“Siento el frió de tu piel, misteriosa y cruel,

mi estrella fugaz, veamos el amanecer.

Por favor, esta noche entra a mi templo …”

Milo se adueño del escenario emocionado por la respuesta del público, en el fondo las figuras de Dohko y Shión mostraban signos de tener una acalorada discusión, las luces se volvieron a enfocar en el patriarca, en tanto Shión con disimulo hizo un ademán de saludo y los gritos no se hicieron esperar.

– Dohko, no puedo estar aquí siempre. Te encargo el santuario por unas semanas y tu…

– Shion eres el verdadero y único patriarca, debes saber cuanto esfuerzo y sacrificio esta costando a nuestros santos, la vida que han elegido. Apenas descansan para poder cumplir…

– Maestro Dohko. – Cortó el gemelo.

– ¡No te metas Kanon! – fue la orden estricta del santo de libra.

– ¡No calles al niño Dohko! – respondió Shión por impulso.

– Shión, te recuerdo que sólo tenemos una vida, por eso es tan preciada y por lo que debemos dar lo mejor de nosotros mismos a cada instante. Ellos merecen un momento de relajo.

– Ese argumento es muy simple. Por qué debería seguir escuchando tus palabras cuando eres tu quien esta en falta – reprochó el padre de los 88 santos mientras observaba como su amigo bajaba la mirada muy apenado y triste – Pensar que un hombre de tu temple y equilibrio sucumbió ante las ansias de vivir nuevamente, aprovechando mi ausencia para realizar una fiesta que no aporta nada al desarrollo de nuestros chicos.

– Siempre me preocupé por ellos – contestó enérgicamente tratando de convencer a su ovejita verde de que no era ajeno a los problemas en el santuario y continuó – Aún sentado en Rozan hablaba con el pequeño Mu y me preocupaba por la manera de pensar de algunos chicos…Chicos como Death Mask por mencionar un ejemplo – terminó para seguir la juiciosa mirada de Shión que se detuvo a observar como el mar de personas acogían el cuerpo de Death que sin dudar se lanzó a ellos y ahora era llevado por un gran número de manos, mientras el concierto continuaba con creciente algarabía.

– Dohko, veo a mis niños cansados, gritando y gastando energías, cuando a estas horas deberían descansar en sus casas o templos. Termina con esto ahora mismo. Yo, el patriarca Shión de Aries lo ordeno.

La mirada de Dohko detuvo por un momento la actitud del ariano, la música llegó a su fin y por un segundo todo quedó en silencio, en breve se escuchaba como todos los santos coreaban fuertemente su nombre. De entre la multitud una solemne melodía se dejaba escuchar. Seiya sin perder el tiempo subió al escenario, dando palmaditas, probando el micrófono dijo:

– ¿Escuchan? – recibiendo negativas por parte de los presentes quienes se tapaban las orejas, mientras el típico ruido de un micrófono mal instalado se dejó escuchar – Esto no funciona Milo. Pero si no escuchan ¿por qué me responden?

– ¡Seiya deja de gritar! – Aconsejó el dulce Escorpión.

El santo de Pegaso sonrió nerviosamente, con una mano en la cabeza se dirigió a todos.

– Nunca fuí bueno para los discursos y no pienso dar uno. De hecho, soy mejor cuando se trata de ganar una batalla y ahora descubro que puedo bailar y hasta formar parte de un grupo musical y ser bueno en el intento. Por ese motivo no puedo dejar pasar la oportunidad de agradecer a las personas que han hecho posible esta reunión. La alegría y las ganas de lograr un futuro mejor vuelven a mi, al sentir más que nunca que no estamos solos, siempre fuimos una familia, aunque no tuvimos un buen comienzo… – murmuró – Lo siento Tremy, Moses, Asterión, Aracné, Misty ¿sin resentimientos cierto? Casios, no te puedes quejar te revivieron con oreja.

Todos los aludidos mostraban haber olvidado aquellos rencores del pasado, saludando a Pegasus con total cortesía, animándolo a seguir.

– Todo fue por ella, sacrificamos todo por defender su causa, la justicia, lo que ella representa para este mundo – reinó el silencio – Todo fue por ella. Su deseo era vernos tan felices como hoy ¡Por Athena!

– ¡Por Athena! – respondieron todos.

_ Y por quien lleva en sus hombros la responsabilidad de hacer cumplir este grandioso deseo. ¡Por su ilustrísima Shion! – agregó

– ¡Por su Ilustrísima! – volviron a responder todos.

Shura, quien se encontraba dormido frente al escenario, murmuro “Por papá”.

Seiya, calló por unos segundos al igual que los presentes, algunas escenas desde que conocieron a Shión calaron por los recuerdos de los caballeros, sobre todo de los dorados, quienes habían crecido bajo su cuidado. Como si todos lo hubiesen planificado a continuación gritaron al unisono “Por Papá” en repetidas ocasiones. Shión volvió la mirada a su amigo de toda la vida quien lo observaba con determinación y una sonrisa dibujada en el rostro, mientras la imperiosa melodía del Himno del Santuario deleitaba a todos los presentes haciéndoles participes de un momento honorable que sería recordado por siempre.

– Dohko, creo que debo disculparme – se escuchó la voz de Shión tras haber comprendido los beneficios de aquella travesura – Estaba equivocado. Ciertamente veo que este tipo de actividades nos ayuda a entender que una familia unida siempre podrá vencer cualquier obstáculo. Creo…Estoy convencido que solo asi la felicidad es completa.

Nuevamente Death Mask llamaba la atención de Shión al observar como se divertía entre todos para después ayudar a bajar a Jamian de las alturas, Shión dibujó una sonrisa de satisfacción en su rostro y volviendo la mirada a Dhoko le dijo:

– Ya no es más el santo amargado y vengativo que alguna vez conocimos. Mantuviste una buena comunicación con él, una comunicación fluida y sin secretos. Te juzgué mal Dohko, acepta las disculpas que te ofrezco desde el fondo de mi corazón.

– Las acepto amigo mio – respondió el castaño correspondiendo con un fuerte y cálido abrazo – Aunque debo decir que solo continué con el trabajo que me encomendaste.

El padre de los 88 santos dirigió sus pasos hacia la ruta que lo llevaría a sus aposentos, volteó mirando a Dhoko una vez más.

– Dhoko, confío en ti. Una vez más dejo todo en tus manos. Procura que todo termine temprano. Fue un viaje muy largo. Ahora deseo descansar.

– Pero Shión…antes debes escucharme – suplicó el santo de libra siguiéndolo e interponiéndose en su camino.

– Estoy disculpado, estas disculpado. Hablaremos mañana Dohko – respondió el sumo pontífice con cansancio marcado dirigiéndose a su templo haciendo caso omiso a su amigo de batallas.

– ¡Espera Shión! – gritó tratando de llamar la atención de la ovejita verde, mas, no tuvo éxito. Shión continuó su camino hasta perderse en la oscuridad de la noche, fue entonces cuando Dohko decidió correr para alcanzarlo, pero una turba de santos lo empujó hacía el centro aferrándose a él sin poder librarse de la cadena humana que bailaba cual ronda de niños alrededor de una fogata.

Muy cansado el padre de los 88 santos llegó a su templo, dejando las maletas a un lado, se desvistió librándose de la incómoda ropa casual que fue obligado a usar, quitándose el sobretodo, aflojando el nudo de la corbata, sacándose la camisa y el resto de la ropa, quedando únicamente en boxers. Recostándose a un lado de su amplia y exquisitamente cómoda cama, cerró sus hermosos ojos lilas, dibujando una sonrisa en el rostro al recordar las caritas de felicidad que traían todos los santos, en toda su vida nunca vio tanta alegría hermosamente reunida y representada por los seres que más amaba. Muy pronto cayó en profundo sueño.

En el coliseo Dohko daba las últimas instrucciones tras finalizar el espectáculo.

– Escuchen caballeros. Tienen 15 minutos para dejar todo en perfecto orden, llegar a sus casas, alistarse y dormir.

En seguida cada quien hacía lo suyo. Dohko designó entonces a los santos de Leo y Virgo para que pasaran revista a todo el santuario.

– Maestro Dohko… ¡hip! – se escuchó del santo de Leo que luchaba contra si mismo al tratar de permanecer firme, balanceando su cuerpo y con el rostro enrojecido por el alcohol se quejó como si se tratara de un niño chiquito – Quiere mis servicios, ya lo imaginaba. Todo el mundo quiere algo de mi, ni siquiera me conocen bien, piensan que porque soy dorado debo solucionarlo todo. ¿Ustedes saben quien soy? … ni siquiera yo sé quien soy.

– Aioria ¿Dónde obtuviste bebidas con alcohol? – preguntó el santo de libra desconcertado.

– Maestro Dohko, no quiero excusarlo, pero todo parece indicar que Aioria tuvo un día difícil – respondió el santo de virgo que para entonces servía como columna al adormecido santo de leo que comenzaba a reírse con intensidad, aferrándose más a la muy bien formada cintura del rubio – Pierda cuidado maestro, me encargaré de llevarlo a su templo – agregó mientras las carcajadas de leo se dejaban escuchar.

– Maestro Dohko, yo me haré cargo de él – dijo el santo de Acuario – lo llevaré a su templo y luego iré a descansar.

La mirada de Dohko, recorrió al santo de leo de pies a cabeza, observando como Aioria experimentaba los efectos del alcohol por primera vez en su vida. Asintiendo dio su aprobación al santo de acuario que trataba de quitarlo del cuerpo del rubio de virgo.

– Dale algo dulce, que beba mucha agua y deja que duerma con las ventanas abiertas – recomendó – Esta juventud tan alocada… – murmuró retirándose.

10 minutos después…

– ¡A prisa!, Todo debe quedar en perfecto orden – ponía orden el santo de virgo, observando como todos los santos colaboraban con la limpieza de manera casi obsesiva. Al quedarse solo en compañía de algunos santos dorados escuchó:

– Todos deben descansssshar, mañana debemos continuar con nuestras laboressssh

– ¡Aioria de Leo! ¿Que haces aquí? – exclamó el santo de la sexta casa al ver de cuenta nueva a su amigo de leo.

– Yo bien ¿y tu? ¿A que viniste? – hablaba el castaño sin coordinar sus respuestas aún riéndose.

– Shaka todo está en orden – se escuchó de Aldebarán – Solo debemos pasar revista a cada uno de los santos del santuario.

– Aioria conoce mejor el lado de las amazonas – recomendó Kanon con una sonrisa traviesa en el rostro.

– ¿Amazonas? – El poderoso León Aioria detuvo su risa en seco al recordar a Marin y el ridículo que hizo en la oficina – ¡Paolo Diaaaaanz! – gritó mientras que los caballeros de Acuario y Escorpio rápidamente lo tomaron por ambos brazos, mientras que el santo de leo forcejeaba preguntándose en voz alta – ¡Qué tiene ese Paolo que no tenga yo!

– A parte de Marin, muchos millones – murmuró Afrodita, siendo escuchado por Aioria quien no dudó en saltar cual león atrapando a su presa. Dejando en el piso a un indefenso pecesito – Aioria escucha, tu felicidad no puede girar en torno a una persona – buscó Afrodita una sabia solución psicológica – Milo, Camus llévenlo a su templo.

– Muchachos …hablábamos de Amazonas… cof cof. – recordó Kanon

– Iré yo – aceptó Shaka con calmada resignación – Aunque no tengo idea de cuantas son, ni donde viven con exactitud- luego sonrojándose y en voz baja agregó – o que pueden estar haciendo a estas horas.

Solo como estaba, caminó por toda la ruta del santuario. Las barracas de los soldados, las casas de los aprendices, las cabañas de los maestros de plata, el territorio de las amazonas, todo en orden.

– ¿Todo en orden? – preguntaba desde fuera escuchando una afirmación como respuesta y la visión de una que otra amazona que no dejó pasar la oportunidad de lucir en diminutas ropas de dormir ante el caballero más cercano a Dios. Todas las cabañas iluminadas mostraban las siluetas de las amazonas por sus ventanas, todas las cabañas excepto una .

– Todo en orden- dijo para si Shaka volteando y pensando en las mil tareas que tenía pendiente para el día siguiente entre clases, exámenes, controles y trabajo de rutina. Mañana sería otro día, en clases volvería a ver a Shaina, pensó con alegría. Detuvo su pasó en seco, su sonrisa esbozada hace segundos cambió por un rostro de preocupación, todas las amazonas respondieron a su llamado pero ninguna tenía la voz de su ángel travieso, recordó entonces tampoco verla en la reunión. Corrió hacía la cabaña que yacía a oscuras, pensando abrir la puerta de golpe, frenó al recordar como se mostraron las otras amazonas ante él. Decidió llamar desde fuera como hizo anteriormente, mas, no obtuvo respuesta alguna. “Debe estar dormida” pensó, sin embargo decidió ingresar para confirmar sus sospechas. La habitación era sencilla, acogedora y muy ordenada, ni sentado en su loto podría sentirse mejor, toda la habitación tenía la esencia de la amazona.

El canto desafinado del guardián de la quinta casa hizo que volviera a la realidad apartándolo de la enajenación provocada por la cobra.

– Aioria ¿que haces? – pregunto a modo de reclamo.

– Estoy cantando ¿no escuchas? para … para mi Marin.

– Esta no es la casa de Marin.. Cállate si se entera de esto el patriarca te retara y la pasaras muy mal. Escucha Aioria, tengo algo urgente que resolver, necesito que me esperes sentado , o mejor aún, dormido en tu templo.. ¿puedes hacerlo? – Aioria respondió asintiendo

– Claro que puedo. ¿que dices? mira como me siento.

– Si, pero ese no es tu templo, se bueno y ve a tu templo… ¿Aioria? – No termino de hablar y Aioria, yacía muy cómodo envuelto en las cobijas de Shaina, durmiendo como un angelito – que mas dá. Debo darme prisa y abandonar el santuario para buscarla, aunque va contra las reglas, su santidad no debe enterarse.

Buscó, buscó y siguió buscando, por todo Rodorio, mas no la encontró ¿que pudo sucederle a una chica de su edad? ¿quizás fue interceptada por unos ladrones? pensó “pobres ladrones”, ¿quizás se quedo haciendo las tareas en casa de una amiga? “es imposible, sus tareas estaban listas sobre su escritorio”. Entonces los ojos se le abrieron y la oscuridad se apodero de ellos “¡una cita!” “una cita para nada bien intencionada la tendría hasta estas horas”, se apresuró corriendo hacia la ciudad de Atenas.

Lo que Shaka no tenía en mente es que hace unas horas su ángel rebelde había pasado sola los peores momentos de su vida.

Dos horas atrás

– ¡Ahora suplicaras por tu vida!

– ¡que quieren! – preguntó Shaina imprimiendo valor en su voz.

– entretenernos contigo – escuchó de otro hombre que salía de entre las sombras.

– Vaya tres contra una chica. Pierden su tiempo, si aprecian sus vidas los dejare ir, ahora que soy tan compasiva de lo contrario probaran las garras de la cobra.

El más grande de los tres selló los movimientos de Shaina, estampándola contra la pared, bloqueando sus acciones, mientras los otros dos se acercaban con intenciones pérfidas…

Los pasos del caballero de virgo se escuchaban fuertes acompañando las orillas del Kifissós, un presentimiento lo guió hasta el lugar, muy pronto un quejido apenas audible hizo que desviara la vista hacia la torre de la reina cuyo aspecto gótico no presagiaba nada bueno.

– ¡Qué! ¿Como llegaste aquí? ¿No sabes que está prohibido abandonar el santuario sin la orden del patriarca?

– Sabía que debía encontrarte.

– Caballero de Virgo te meterás en problemas.

– Déjalo en mis manos, nuestro patriarca entenderá. Ahora ven conmigo de vuelta al santuario – Shaka la tomó del brazo cuando algo llamó su atención, tenía una macha de sangre la cual provenía del abdomen de la cobra, quien observaba fijamente los ojos esmeralda del santo de virgo al ser descubierta una vez más.

– ¿que sucedió? – preguntó el rubio con suma preocupación pero a la vez infundiendo calma a la ahora frágil amazona.

– No tiene importancia – respondió desviando la mirada.

– Shaina, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento tiene opción.

– Debiste ver como quedaron ellos – sonrió a la vez mostrando cuan dolorosa resultaba la herida.

– ¿Te duele mucho? – preguntó el hombre más cercano a Dios – Deja que te cure – sacó un delicado pañuelo hindú del bolsillo para contener la sangre, envolviendo la fina cintura de la amazona, observando que no se trataba de unicamente un raspón.

Aquella escena hizo que Shaina recordara el encuentro que tuvo con Seiya por primera vez, cuando apenas era un aprendiz de caballero. La sensación de ternura y calidez humana que aquella vez sintió era distinta a la que ahora experimentaba. El rostro varonil del caballero de virgo, la intensa mirada acompañada por la exquisitez de unas manos santas, tibias y suaves que trataban de sanar, contribuían a confundirlo con un ángel enviado unicamente con la misión de cuidarla después de tan horrorosa experiencia. Sintió entonces gran cariño por él, más admiración y respeto, y los deseos de acariciar el rostro del rubio la poseyeron, soñando gozar con cada una de sus perfectas facciones.

Nunca había visto más allá de lo que comúnmente él mostraba en su vida diaria, ya en su fase de santo dorado, como un maestro que posee habilidades fuera de lo normal o como alguien de exquisitos modales, inteligencia y gran responsabilidad que buscaba cumplir con todas sus tareas a la perfección. Estaba tan perdida en sus pensamientos cuando de pronto sintió como el santo de virgo dio un golpe dejándola inconsciente.

– Flashback (Atenas 15 años atrás) –

– ¡Maestra! ¡maestra! – corría una pequeña de aproximadamente 4 años.

– ¿Que sucede Shaina? – preguntó una bella amazona, mientras retiraba la mascara del rostro de la niña, deteniéndose al ver las lagrimas que luchaban en un ahogado sollozo.

– Quel ragazzo me empujó y me dijo “Tonta ridícula de máscara horrible”- respondió la pequeña apuntando a un niño de cabellos castaños.

– Shaina… ¿Sabes por qué Algol te empujó y te dijo esas cosas? – Preguntó la instructora sin tener respuesta alguna de Shaina quien unicamente se limitaba a seguir sollozando, por lo cual prosiguió – Te dijo eso por que le gustas. Y te golpeó porque quiso quitarte la máscara. Recuerda, si alguien ve tu rostro solo tendrás dos opciones mi pequeña

– ¿Dos opciones?

– Asi es. Dejar ver tu rostro a un hombre, es más vergonzoso que dejarte ver desnuda, por eso deberás decidir entre amarlo o…matarlo. Cuando seas mayor solo deja ver tu rostro al indicado.

La pequeña aspirante a amazona observaba a su maestra con los ojitos muy abiertos dibujando asombro absoluto con su boquita al escuchar la regla más importante de las amazonas, la cual la acompañaría de por vida.

Era injusto que siempre los hombres en su vida la agarraran a golpes. Si era cierto lo que su maestra le acababa de decir… entonces ¿que pasaba? ¿acaso traía locos a todos en el santuario?. El primer golpe lo recibió de Algol, unos años más tarde Seiya también se enfrentaría a ella, Aioria no se quedó atrás (aún gustando de Marín), hasta su propio pupilo Casios le propinó un fuerte golpe cuando apenas y convalecía, para apenas una hora después recibir otro golpe de Aioria y como si eso fuera poco también recibió golpes del emperador del mar que ademas osó con romper su máscara dejándose ver por todos los santos de bronce, Athena y hasta Kiki. No era justo, volvió a repetirse a si misma. Ahora que Athena pide una vida normal viene el santo de virgo y le encesta otro golpe, sin tener compasión por la herida que acababa de recibir de otros santos que también la habían maltratado. Pero esto se acabó aquí ¡Al diablo con los hombres! se dijo aún en sueños.

– Fin del Flashblack –

Las frías calles de Atenas albergaban la esperanza del santo de virgo para encontrar las medicinas de su dulce cobra, los turistas y gente del lugar paseaban por las calles a altas horas de la noche. La vida nocturna en la ciudad de Atenas era muy distinta a la vida en la apacible y calmada ciudad de Rodorio. No conocía a nadie sin embargo sentía como si fuera seguido por alguien. Probablemente se trataba de los sujetos que habían osado lastimar a Shaina. Con furia creciente detuvo sus pasos, volteó de manera rápida para averiguar de quien se trataba, pensando la manera de darles una lección que no olvidarían jamás. Su mirada examinó el lugar con detenimiento, más no halló a nadie, muy pronto escuchó una voz a sus espaldas.

– Me decepcionas caballero de Virgo. ¿Me ausento por unos meses y te conviertes en el rebelde del santuario?

– A pasado mucho tiempo caballero de Aries. No esperaba verte aquí – contestó el rubio sin acercarse.

– Deja las formalidades Shaka. ¿Acaso no piensas demostrarme tu afecto? – el caballero de Aries se acercó sorprendiéndolo con un fuerte abrazo – no sabes cuanto te eche de menos – decía mientras acariciaba los suaves y rubios cabellos de su amigo quien mantenía los ojos cerrados, apoyando su cabeza en el hombro del ariano.

– Yo también te extrañé – contestó Shaka aferrándose a su amigo.

– Que bonita pareja – se escuchó de una transeúnte que miraba la escena- Ojalá nosotros fuéramos así.

– Querida, podría apostar que no todo es dicha y felicidad – respondió la pareja que tenía al lado.

– Es afortunado. Tiene una linda novia – se escuchó de otro espectador.

– Yo prefiero al novio. Solo viéndolo deduzco que es un chico de buena familia, ademas de muy finos gustos y modales – respondió otra transeúnte al comentario anterior, tras observar los exquisitos y muy bien confeccionados trajes londinenses que vestía el santo de aries.

El cuerpo del santo de Virgo comenzó a temblar reaccionando al tiempo. Sin levantar la mirada Mu se percató del ropaje que llevaba el hermoso rubio y dijo:

– Shaka, te conozco desde que eramos niños y sé cuanto amas vestirte con túnicas y trajes tradicionales, pero…pienso que bajo estás circunstancias sería conveniente vestir ropa más abrigadora – el ariano compartió su largo abrigo con Virgo hasta devolverle la temperatura normal, acto que fue acompañado por los suspiros de los presentes ante tan bella escena.

– ¡Shaina está herida! – exclamó Shaka soltándose del abrazo de Mu, fijando sus hermosos ojos en su amigo, al informarle la situación de su ángel rebelde – Detuve la hemorragia al presionar uno de sus puntos vitales. Debo curar sus heridas; no puedo demorar, está sola en la casita donde solíamos escondernos cuando niños.

– Pero…su ilustrísima prohibió la entrada de cualquier amazona a nuestros templos, si te descubren con ella serás castigado por desobedecer las órdenes del patriarca y revelarte contra las leyes del Santuario. No puedo creer que siendo el hombre más cercano al gran maestro puedas…

– Mu, nunca desobedecería a nuestro patriarca. Ella no se encuentra en la casa del jardín de los sales gemelos. Ella está en un lugar más tranquilo y cómodo.

– Está nuestra cabaña en los límites del santuario – se adelantó el muviano completando la frase y mirando con curiosidad creciente preguntó – Shaka, ¿por qué no la curas con las manos?

– Mu…Hablaremos más tarde. Ahora debemos llevar las medicinas y atender las heridas de Shaina – respondió el hermoso rubio con la paciencia y determinación que lo caracterizan, sin embargo el santo de aries logró percibir que algo había cambiado no solo en él, también en todo el santuario – ¡A prisa Mu! No debemos perder más tiempo – cortó el divino rubio dando la espalda a su amigo y cerrando los ojos.

– De acuerdo – suspiró el carnero lila hablando a Shaka – caballero de Virgo recuerda nuestra promesa “En las buenas y en las malas estaré contigo siempre” – recibió entonces una sonrisa como respuesta, para luego cumplir su cometido, velando por la amazona durante toda la noche.

En los impecables ambientes del décimo templo, Aioros se sentaba muy cansado luego de seguir la detallada rutina que el santo de capricornio realizaba devotamente todos los días de su vida antes de dormir. Primero la cena (lo cual fue la tarea más dura, puesto que capricornio se encontraba dormido), luego el aseo corporal minucioso, para después ubicar el pijama correspondiente al día y el casillero de los zapatos para su respectivo tratamiento (lo cual incluía el empastado, lustrado y abrillantado). No conforme con eso tuvo que leerle las nuevas leyes de su revista de suscripción diaria. No olvidó el rezo a su ángel de la guarda, a Athena, a su maestro fallecido y a todos los antiguos santos de capricornio con nombres detallados.

– No sé porqué me molesto en hacer todo esto – Aioros apagó las luces del templo y con notable cansancio caminó hacia la salida – Buenas noches Shura.

Un susurró llamó su atención, al volver la mirada vio al santo de capricornio aún dormido y hablando en sueños.

– Perdóname Aioros… – murmuró – Siento mucho haberte lastimado – se escuchaba de manera casi inaudible, los labios del dormido temblaban marcando un gesto de arrepentimiento y profundo pesar. Aioros aún sin la petición indirecta de su amigo ya lo había perdonado desde hace mucho. Entonces intentó continuar con su camino para luego escuchar – no es tu hija…y es que está muy mona ¡Es preciosa! – el santo de sagitario tropezó con el último susurro, preguntándose ¿Como era posible que Shura haya pensado en una hija?

El alba llegó cargando su energía e iluminando cada rincón del santuario. En los aposentos del patriarca al puro estilo de Blanca Nieves las avecillas se asomaban a saludar por la ventana. Shión disfrutaba de la comodidad de sus suaves, mullidas y tibias sábanas. Con los cabellos alborotados y aún soñoliento decidió voltear para fijarse en el reloj que pasó de generación en generación por cada patriarca, escuchando un saludo.

– Buenos días

– Buenos días – respondió aún inconsciente. Inmediatamente abrió los ojos quedando mudo de la impresión, observando al emperador de los mares echado cómodamente a su lado sin quitarle la mirada de encima – Cómo es posible…¡Qué hace en el santuario! ¡qué.. qué hace en mi cama!

– ¿Realmente es lo que más te inquieta? – preguntó el emperador de los mares esbozando una sonrisa logrando que el patriarca saltara a una esquina de su habitación – No fue tan malo pasar la noche juntos – agregó sin dejar de sonreír.

– ¡Dhooookoooooooooooooooooo! – el enojo que el patriarca plasmó en su grito retumbó por todo el santuario haciendo considerar a cualquier ser viviente la posibilidad de huir mientras se pueda del inminente desastre.

Continuará…

3 comentarios to “Capítulo X – Un incidente inesperado – Todos por Papá”

  1. ana de aries marzo 3, 2011 a 12:27 am #

    *.* y nuevamente creo que me enamore❤❤ gracias por actualizar y hacer de esta historia cada dia algo mas interesante, por favor no demores un actualizar nuevamente un saludo😉

Trackbacks/Pingbacks

  1. Bitacoras.com - marzo 6, 2011

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: El santuario es una fiesta. Luces, humo, música a todo dar y los santos cantando, bailando y haciendo un sin fin de locuras gracias a la invitación de los caballeros dorados, especialmente…

  2. Articulo Indexado en la Blogosfera de Sysmaya - marzo 3, 2011

    La pagina de tu Blog se ha actualizado…

    [..]Articulo Indexado Correctamente en la Blogosfera de Sysmaya[..]…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: