There’s Something About Shun – Capítulo VI

15 Feb

1.- Capítulo I – Hay algo acerca de Shun

2.- Capítulo II – Loca por Shun

3.- Capítulo III – En Busca de Shun

4.- Capítulo IV – El Reencuentro

5.- Capítulo V –  ¡Corre! ¡Corre! que el gran Shiryu te alcanza

6.-Capítulo VI .-  Déjalo ir.

Gracias por seguir el fic, espero y este ultimo capitulo cubra sus expectativas.

Tuve que realizar cambios en este cap. porque me equivoque de carpeta y subí un borrador.


En el capitulo anterior:

– Toc, toc… Señor Shun de Cepheus, adivine que es lo que le compre esta vez a Seiya– ingreso Juné con un parante último modelo para el chibi Seiya de su gran amigo… – ¿Shun sucede algo?…

– ¿mandaste a Shaina a que me espiara?- Dijo Shun sosteniendo una carta anónima entre los dedos

Dejalo Ir Capitulo Final

Fue entonces que la sonrisa de June perdió por completo el brillo, haciendo que pasara en instantes, de la alegría a la culpabilidad.

– Bueno, yo no creí… no tenía idea…, – dejó escapar June sin poder hacer nada, puesto que el mayor de sus temores se hacia realidad, siendo interrumpida abruptamente.

– ¿De que era una ASESINA? – increpaba Shun exaltado ante lo recién descubierto, haciendo que June se apresurara en su respuesta.

– Te lo iba a contar, es solo que…no se dio la oportunidad – June dejó de hablar repentinamente, dándose cuenta de que había cometido el peor de los errores al no confiar en Shun y contarle todo desde un inicio.

– Entonces… es cierto – dijo Shun en evidente estado de Shock. Si no lo habría escuchado el mismo, jamás podría dar crédito de lo que estaba ocurriendo, ¿Cómo podría ser cierto?, que su máxima ilusión, la chica perfecta, la dulce y sincera niña con la que soñó por tantos años fuese capaz de engañarlo de ese modo.

Un silencio incómodo se dejó sentir durante unos segundos, segundos que parecían una eternidad para Shun y June…. Hasta que se dejó escuchar la dolorosa sentencia del santo de Andrómeda.

– Lo siento June, pero creo que… aún eres un poco joven…- terminó de decir estas palabras aún observando a la descubierta Camaleón, la decepción y desilusión que se había llevado era evidente en sus ojos y ese sentimiento no pasó desapercibido para June. Finalmente agregó. – Necesito estar solo.

June entendió a la perfección el significado de estas palabras, ahora no era grata a los ojos de Shun. Con el corazón destrozado y sumamente avergonzada se acercó a la puerta y antes de cerrarla dijo:

– Lo hice porque durante todos estos años, no pude olvidarte. Creí que si no te volvía a ver, nunca más sería feliz. – la puerta se cerró lentamente dejando a un consternado Shun solo, lleno de rabia para consigo mismo, ¿como pudo equivocarse?, los sentimientos de ira, decepción, tristeza y desilusión nublaron su mente, era algo que antes jamás le había sucedido. Su brazo fue a parar derribando todos los objetos que estaban sobre el antiguo mueble parlofónico. Un hilo de sangre resbaló de sus puños haciendo que el caballero se sintiera por primera vez derrotado por sus propios sentimientos, preguntándose ¿por qué el amor jugaba con él de manera cruel?… fue cuando mil respuestas brotaron libremente haciendo que nuestro santo se sumiera en lágrimas, como en aquellos viejos tiempos.shun andromeda - dejalo ir capitulo final - comedia

– ¡Cuidado señorita! – gritó un taxista al frenar bruscamente tratando de evitar atropellar a la rubia camaleón, que iba sumida en sus pensamientos como si de un zombi se tratara. June sabía que esta vez las cosas no tendrían remedio, en realidad no había mucha diferencia entre ella y Shaina, las dos mintieron, pero era una cobardía el que Shaina hubiese escrito esa nota para deshacerse de ella. Iba anonadada cuando sintió en sus bolsillos un pedazo de papel doblado, al leerlo recordó que en el estaba escrita la dirección de Shaina en Japón. June no habría actuado bien después de todo, pero Shun no merecía ser estafado por una mala mujer que lo único que deseaba era aprovecharse de Andrómeda. Esto encendió el fuego en su interior. No se quedaría con Shun pero al menos velaría por su bien.

Corrió entonces la rubia camaleón hacia la dirección escrita en el papel, esta vez Shaina las tendría que pagar y de eso no le quedaba ni la menor duda. Al llegar se encontró con la puerta abierta, todo en el departamento daba señales de haber sido removido, como si se tratara de un robo truncado y reciente. Sigilosa ingreso tratando de buscar evidencias o señales del fraude contra Shun y más aún trataba de encontrar a Shaina quien seguramente se escondía por aquel acto perverso de enviar anónimos. June estaba en eso cuando escuchó unas voces que reían.

Acercándose, ella no dudo en esconderse y escuchar lo que tramaban.

– ¿y ese bom bom se dejó tomar las fotos con tan solo un anillo puesto?… Vaya, con lo serio que parecía.

– En realidad se las tome yo – respondía Shaina muy orgullosa – se suponía que eran para mi álbum personal. Pero eso quedó en el pasado, aún no sé porqué me dejó sola, un día en que salió a la avenida Lama o con alguna Daly; ya no lo recuerdo. Solo sé que decidí dar un nuevo inicio a mi vida, desperté, no lo encontré, espere por dos días y tomé mis cosas, cambié mi dirección, mi teléfono, mi trabajo y hasta de país. Luego la tonta de June con sus romanticismos absurdos llegó a mi nueva oficina cuando me disponía a tomar la siesta, fue entonces cuando volví a encontrar a Shun, no sé que llamó más mi atención, pero esa paz que me dá me trae vagos recuerdos, fue entonces que decidí borrarla del camino – decía la cobra teniendo en la mano su frasquito de pastillas las cuales tomaba a toda hora como si de caramelos se tratara – ¿Eurídice quieres unas cuantas? – preguntó a su compañera recibiendo una afirmación de parte de ella.

– Sí. Esa June ¿a quien cree que engaña? es la peor que conozco, con su carita inocente sedujo y trata de aprovecharse de nuestro Shun – respondió Eurídice tomando una serie de 5 pastillitas en una sola toma.

June no pudo contener más su ira, las dos infames creían poder manipular la vida de las personas como les viniera en gana. Ella se encargaría de enseñarles una lección.

– ¡Pero que dicen! – gritó Juné – ¡a la que voy a desaparecer del mapa es a ti! -Se abalanzó contra la cobra, siendo separadas por Eurídice.

– June, pero ¿que haces aquí? – preguntó Shaina con mucha dificultad sorprendida aún con las manos de June en el cuello.

– Tú, ¡cobra venenosa! , ¡Te atreviste a enviarle una carta anónima a Shun! – increpó June muy molesta.

– ¿Carta? ¡de que estas hablando! – respondió Shaina sin saber a lo que June se refería.

– Le enviaste un anónimo contándole que te contraté para que lo espiaras. ¿Cómo iba a saber yo que eras una asesina?. – señaló June a Shaina tomándola otra vez por sorpresa.

– ¡¿Asesina?, ¡pero de que rayos hablas!, al único que quise matar de verdad en toda mi vida fue a Seiya!, a no ser que….- Shaina contuvo las palabras y miró directamente a Eurídice, quien de puntillas trataba de escapar – ¡Alto!, maniática de los disfraces, teníamos un pacto, y te atreviste a traicionarme. Ahora probarás mis garras. ¡A MIIIII… COBRAAAAA!

– ¿Calma Shaina de que estas hablando? – preguntó rápidamente Eurídice antes de recibir los cortes de la enfurecida peli verde, que hace solo unos minutos reía y cantaba con ella.

– Esta pequeña sabandija trató de engañar a Shun haciéndose pasar por minusválida – Shaina hablaba a Juné señalando a la sabandija minusválida.

– ¿Que dices? – preguntó la rubia Camaleón, pensando hasta donde podrían llegar por su obsesión. Para June era demasiado lo que estas dos cómplices delataban.

– Ustedes dos deberían darme las gracias – habló Eurídice como si hubiera hecho una gran hazaña – ¡si no fuera por mí a estas alturas Shun estaría casado con doña perfección!.

– Te refieres a… – dijo Juné creyendo saber de quien se trataba.

– Sí, la inocente princesita del norte, la dulce y perfecta Fler – afirmó Eurídice.

– ¿Qué paso con Fler?… ¿acaso dices que Fler nunca se refirió mal de Seiya? – preguntó conmovida June.

– ¿La princesita perfecta…?. ¡Ja! era toda dulzura, puedo enfermar de tan solo recordarla. La quite del camino fácilmente. TA TANNN … hasta que tu apareciste en el mapa y casi me lo quitaste .

– ¿Qué estas diciendo?, yo siempre quise lo mejor para Shun. Un momento, ¿como puedes estar segura de que casi te lo quité…?. – preguntó con sorpresa la rubia camaleón.

– Porque los seguí a ustedes – dijo esto Eurídice mirando a todos lados encorvándose y frotándose las manos – En realidad lo sigo a él…. – con una voz y la mirada perturbada agregó – Siempre… lo hago.

– Estas demente amiga, de razón te quedaste al final, en realidad Shun siempre me prefirió; y ahora que le dirás que no soy asesina, podré regresar con él – hablaba Shaina feliz por el hermoso futuro que se pintaba ante ella.

– Ustedes me enferman. ¡Me largo de aquí! – dijo June soltando la puerta con furia al salir.

– El departamento está hecho un asco – decía Shaina mirando alrededor suyo – Creo que me robaron – aseveró.

– Vaya… – respondió Eurídice –¿Vamos a espiar a Shun?.

Aquel mismo día cayendo la tarde, Shun se despertó malhumorado y triste. No había asistido a su trabajo, se encontraba aún muy dolido esperando que Dhoko llegase de su cita con la bella Artemisa, al menos él sería feliz, pensó, sin embargo un cosmo muy familiar llamó su atención, haciendo que volteara para ver de quien se trataba, provocándole un sobresalto al ver aquel rostro que alguna vez le causó tanto pesar. Trayéndole los peores recuerdos.

– Hola…. estaba preocupada por ti – saludaba Saori cómodamente sentada en el sillón de su sala, con una evidente alergia en el rostro, que no le hacia lucir en lo absoluto saludable.

– ¿Saoriiii? – preguntó Shun con temor – ¿Cómo me encontraste?.

– ¿Como te encontré?, pero si no te buscaba…. ¿Recibiste mi carta?.

– Fuiste tú.

– Me sorprendes Shun, acaso olvidaste que soy la diosa de la sabiduría.

– Me alegra mucho verte Saori, luces muy bien, a no ser por tu alergia que te sigue saliendo.

– Mi inocente Shun, estos son solo signos de Amor, me salen solo cuando pienso en ti. Cada vez que tú regresas a mi vida. Y hoy volviste a la mía.

– Saori, en ningún momento yo volví a tu vida – respondió nervioso el santo de Andrómeda.

– Estuviste en mi vida desde muy pequeño, ¿recuerdas? Estuvimos toda la serie juntos; Seiya era la coartada perfecta para que nadie sospechara de lo nuestro. Eras el caballero más codiciado entre todas las chicas – hablaba Saori con añoranza por aquellos días tan buenos, de pronto su voz cambió tornándose un tanto maquiavélica, obsesiva y enfermiza – por ese motivo cambié el diseño de tu armadura haciéndola ver un poco femenina, pero aún así seguías llamando la atención; ¿recuerdas a esas chicas histéricas en tu presentación en la guerra galáctica? ¡gritaban por ti, todas te amaban!, es lamentable que murieran mientras yo degustaba observando desde lo alto…. ¡que tragedia! – Shun escuchaba sin poder dar fe de lo que narraba la diosa, esto debía ser un mal sueño, pero Saori continuaba – Entonces para vigilarte mejor, decidí que debías vivir en la mansión Kido; pero tampoco funcionó ¡eh hicieron esa ridícula toma de ducha en mi secuestro con Dócrates! a pesar de haber dado órdenes precisas de no hacerlo ¡contigo no!. Cambié los libretos en la casa de libra, haciendo ver una posible relación entre tú y el cisne Hyoga y aunque muchos lo creyeron, no funcionó puesto que seguías llamando la atención; en inframundo cuando ví que Eurídice quería algo más que una simple amistad contigo, solo bastó rosearle algo de cemento instantáneo para dejarla fuera del juego unos cuantos años, y cuando te convertiste en Hades, logré sacar a ese espíritu maligno de ti… ¡porque solo debes ser mío!. Cuantas batallas, pero no conté con la existencia de Juné de Camaleón en la isla Andrómeda. Siempre me pareció simple, debí haber acabado con ella cuando me comuniqué con esos caballeros de plata muy temprano, la mañana antes de ir al aeropuerto con rumbo al santuario … Pero no ocurrió así, tenía que caerse la máscara, y tú ¡tú como buen caballero tenías que ir a mirarle el rostro!… entonces maquiné un nuevo plan, June viviría, sería solo por unos momentos más, la llevé al hospital para recuperarse de sus heridas, y di la orden de cambiar sus expedientes y mandarla lejos… pero tenía que llegar Marín por la ventana e irse con ella al santuario. Siempre sospeché de esa pelirroja, pero en Fin. ¡Todo fue para bien!.

– ¡¿Dices que trataste de eliminar a June? – al fin reaccionó Shun al escuchar ese nombre.

– Claro que sí, luego desapareciste de mi vida… y June y yo quedamos solas las dos soñando… con “Shun el caballero de Andrómeda”; mis planes siempre resultaron, incluso después del psiquiatra, ya casi había olvidado lo nuestro cuando June me preguntó si era amor lo que ella sentía.. ¡te imaginas! AMOR. Patética camaleón.

– Ya basta Saori , me estas poniendo nervioso…

– ¿Nervioso?, pero yo no sé que son los nervios – dijo esto la señora Solo rascándose la alergia del rostro.

– Shun hace años que te dejé escapar, pero esta vez será distinto. No me iré sin antes llevarme lo que he venido a buscar – decía Saori mirando a Shun de pies a cabeza de una manera muy especial y con un brillo en los ojos.

– No otra vez, ¡Saori no! – Gritaba Shun tratando de ser mas rápido que la diosa encerrándose en su habitación, pero la diosa tiene el poder de romper cuantas puertas quiera sin siquiera tocarlas.

– Ven aquí Shun, tienes lo que yo quiero…- la picardía se adueñaba de la voz de la diosa

– Espera Saori no puedes hacerme eso , aaaahhh – se escuchaban los gritos desde la casa.

– Así que te gusta esto – decía con voz victoriosa.

– ¡Espera Saori, así no!, ¡lo romperás!.

– Por favor Shun compórtate como un hombre y deja de gritar. Esto puede ser muy placentero. – Shaina y Eurídice llegaban desde hace unos minutos, asustadas por los gritos, acudieron prestas en ayuda de Shun.

Encontraron al caballero forzando a Saori, mientras ella reía desenfrenadamente y leía un pequeño cuaderno.

– ¡¿SAORI, QUE CREES QUE ESTAS HACIENDO? – gritaron las cómplices, mientras alejaban de Shun a la diosa que no dejaba de leer el cuaderno antiguo. Saori de pronto frenó las risas en seco, y preguntó:

-¡¿Así que saliste con ella en varias ocasiones? – En tanto, June ingresaba al lugar de reunión y muy asombrada escuchó hablar a Shun.

-Ya te lo dije Saki, solo salí con ella en dos ocasiones. En aquel entonces ya no teníamos nada. – respondió Shun alterado.

– ¿Qué están haciendo todas reunidas aquí? – preguntó June pasando revista con su mirada a toda la habitación, percatándose de la presencia de…. – ¿SAKI? ¿tú eres SAKI?

– Saori Kido -dijo con voz burlona la diosa. Al darse cuenta del gran descubrimiento de June – daaaaaaaaaaa.

– ¿Eurídice que haces sin tus muletas? – preguntó Shun dejando a la rubia entre la espada y la pared.

– ¿Milagro?, ¡milagro!, puedo caminar – se sonrojaba Eurídice al verse descubierta.

– Vamos dile la verdad – aumentó Shaina

– Si voy a caer que caigan todas. Es cierto te engañe Shun, pero solo fue por unos años, y… y aún no sabes lo peor, ¡Shaina es una asesina!… – decía mientras apuntaba a Shaina con el dedo acusador, tratando con esto de desviar la atención.

– Ya se lo dijiste mentirosa.- respondió Shaina, cruzando los brazos mirando a la vez de reojo a Shun – hablando de mentiras Shun, ¿que hace Saori aquí?.

– Solo vine a recuperar a Shun. – Se adelantó Saori a cualquier comentario.

– ¿Recuperar que?, no se tiene lo que no fué tuyo. – fanfarroneaba Shaina. – la discusión regresaba al caos nuevamente cuando Dohko se hizo presente del brazo de la diosa Artemisa, la cual llevaba una de esas batas sutiles y transparentes que acostumbraba, en tanto se olía un aroma poco usual en casa de Shun.

– ¿Qué pasa Aquí? – preguntó el santo de libra sin caer en cuenta que solo llevaba bóxers y medias puestas.

– Todas Amamos a Shun – respondió Saori con una expresión de no dar alguna nueva de la cual sorprenderse, haciendo que Shun se sienta incómodo.

– Saori ya basta – decía Shun repitiendo esto por centésima vez cuando su mirada se detuvo a observar detenidamente al antiguo maestro – ¿Acaso eso que trae en la boca es un habano?. – preguntó Andrómeda recordando algunas conversaciones privadas con el antiguo maestro.

– Jejeje – Respondió Dohko satisfecho de aquello, mientras inspeccionaba la situación.

– Vamos Shun, creo que llegó el momento de que elijas con cual de nosotras te quedarás – rompió el silencio Eurídice poniendo una cara de angelito ante los ojos de Shun.

– ¿qué con quien me quedo?, que les hace pensar que podría iniciar algo con alguna de ustedes. Por favor, esto es demasiado.

– Ya déjenlo en Paz, les dije que vine a recuperar a Shun, por lo tanto ustedes, deben retirarse y dejarnos tranquilos. – redundó Saori adueñándose de la situación.

– Saori, no volveré contigo, entiéndelo – respondió el Santo de Andrómeda con una mueca de ¡ya es suficiente! – Si vuelves a hablar de esto ya no volveré a dirigirte la palabra, ¿me haz entendido?, ¡dime si lo haz entendido! – por primera vez reinaba el silencio, nadie antes había visto actuar a Shun de esa manera, hasta para Saori en medio de su locura obsesiva era claro que todo esto había llevado al limite al Santo de Andrómeda.

– Shun, – se escuchó tímidamente a June- solo vine a despedirme y arreglar algunas cosas de las cuales no tenías idea – Shun no deseaba escuchar nada, pero antes de que pudiese callar a June, ella se adelantó y dijo – Fler, Fler nunca se refirió mal de Seiya, todo fue un invento de Eurídice. Discúlpanos, lo digo porque también cometí un error, todas nos equivocamos al engañarte tan solo por agradarte. Lo único que sé es que tu te mereces la felicidad, eres la mejor persona que conozco y deseo verte feliz en compañía de quien te merezca; espera un segundo- termino y sus pasos fueron directo a la puerta, abriéndola, dando paso a la rubia princesa de las tierras gélidas de Asgard . – Fler aún te ama – terminó June casi temblando, instante en el que Seiya quien había ido a llamar a Fler la sostenía pues veía como June quería desvanecerse en esos momentos.

– ¿Eso es verdad Fler? – preguntó Shun a las palabras de June mirando esta vez a aquella princesita casi perfecta… buscando a la vez aquello que hacia eterno a las palabras “juntos para siempre” en la mirada de Fler.

– Claro que sí.- respondió la pequeña Fler dando pasos ligeros tomando a Shun por el rostro, para luego juntar sus labios con los suyos y retomar lo que alguna vez fue una perfecta relación.

Ya todo estaba dicho, así que June decidió retirarse. Abrió nuevamente la puerta, pero esta vez fue interrumpida por los frenos de un auto deportivo que se estacionó rápida y perfectamente frente a la casa de Shun. Un rubio alto de suaves facciones y larga cabellera se abrió paso directamente hacia el caballero de Libra.

– Buenas tardes Antiguo Maestro – Saludo de manera encantadora.

– Buenas tardes Shaka, llegas a tiempo jojojojo- Dhoko con su acostumbrada risa hizo pensar a más de uno que aquí aún había algo de que enterarse.

– Gracias por avisarme – respondió Shaka como siempre calmado y casi inalcanzable ante los ojos de cualquier mortal.

– Ahí la tienes. Ella esta confundida Shaka- añadió el caballero de Libra señalando a la Cobra, quien había quedado muda al contemplar al dorado Virgo, muy asombrada, no podía dar crédito de lo que sus ojos veían y tan solo atinaba a mover la cabeza en forma de negación por lo último que acababa de escuchar.

– Shaina, el antiguo maestro tiene razón, es absurdo negarlo, estás confundida. No importa lo que hagas en estas circunstancias y te arrojes contra el mundo. Debes darte cuenta que tu esfuerzo será en vano, no debes arriesgarte más Shaina.

– ¡Pero Shaka! – contestó Shaina siendo interrumpida por el hermoso rubio de virgo.

– De continuar así, solo conseguirás una vida inútil. Acabo de recordar algo que escuché hace mucho, solamente el amor puede superar a la oscuridad y a la confusión, es por eso que la luz del amor puede aclarar tus pensamientos, ya que somos simples humanos luchando contra algo superior.

– ¿Algo superior? ¡Pero tú me dejaste por…! ¿como era que se llamaba?….. lDaly!, ¿por qué entonces estas aquí? – reclamó Shaina.

– Lo sé, el Dalái Lama, hizo que confrontara todas mis dudas. Mi origen divino no permitiría que amase de forma particular a alguien, era imposible que la luz del amor llegase a mí, eso era sencillamente imposible, no importaba lo que intentemos, nunca podré dejar de ser la reencarnación sagrada del oriente; pero…me di cuenta que este amor es algo más que indestructible de eso estoy seguro, pasaremos por mil pruebas Shaina, nada será seguro; pero tendremos que arriesgarnos, aunque sea inútil, lo vamos a intentar de todas formas. – Eso fue lo ultimo que se pudo escuchar porque apenas terminó de hablar Shaka el caballero de virgo se dirigió a la cobra de manera sutil tomándola de la mano, y cerró los ojos para finalizar diciendo – No podemos seguir engañándonos y dejar pasar el tiempo que nos queda juntos, te pido que seas mi compañera por el resto de mis vidas; tratemos de llevar con nosotros esta sencilla enseñanza – Culminó Shaka, abriendo los ojos en espera de la respuesta de su amada.

– La idea de no volverte a ver me aterró, al punto de buscar lo más cercano a ti amor. Nada de lo que hacemos es inútil al contrario yo no concibo la cordura si no estas a mi lado. Y es cierto que ahora estas aquí presente, al lado mío, gracias por arriesgarte por mí, estoy de acuerdo en ser compañera tuya Shaka.

Lo que estaba ocurriendo era extraordinario, como sacado de uno de esos cuentos largos y dramáticos, pero con finales felices, pensaron todos, mientras veían como estos dos caballeros continuaban con sus vidas mientras se alejaban de aquella casita en la playa.

– Ahora que todo esta bien mi pequeña, ¿me puedes decir como es que pensaste que Tenzin, “el Dalái Lama” era mujer?. – Se escuchaba la pregunta mientras Los dos daban la espalda a los presentes.

– No dije que fuera mujer o hombre, pero si me dejabas era por su intromisión. – respondía Shaina un poco ruborizada. – la verdad es que no quería pensar en ello, en ese entonces, me culpaba por hacer que cayeras en martirios, pero aún así, no podía evitar estar al lado tuyo – dijo esto abrazando a Shaka por la cintura.

– Ya todo esta resuelto, no te preocupes más, pero tengo más preguntas que hacerte Shaina, como: ¿en realidad intentaste seducir a Shun? es cierto que llego a ocupar mi armadura en Los Eliseos, pero…– decía esto con picardía – y ¿como fue que mi foto apareció en aquella revista?, lo digo porque me llegó un cheque con una buena cantidad de ceros incluidos, además… – y ya no se pudo escuchar más de aquellos enamorados que al subir a su auto se alejaron rápidamente.

Todos aún un poco confundidos, miraban hacia la puerta sin creer lo que había sucedido, cuando Saori cogía algunas pertenencias de Shun.

– Saori, ¿que haces con mis cosas?, ¿ya leíste mi diario no es suficiente? – reclamó Shun

– Claro que no, aquí soy yo quien perdió más, así que, me llevaré algunos recuerdos- decía Saori cogiendo algunos objetos de la habitación de Shun – esto es para Julián, y esto otro para Yuliet y esto para Jules…ohh una foto de Fler – acercándose a la princesa del norte le dijo: – ¿podrías autografiar esta foto? es un recuerdo para mi esposo y mis hijos – ante la sorpresa de Andrómeda.

– Increíble – se escuchó de Shun echando la mano a su frente.

De este modo el cuadro de locura empezó a tranquilizarse. Seiya que todo lo había contemplado, se acercó a Juné y colocando sus manos en los hombros de la rubia, tratando de reconfortarla le dijo:

– Hiciste lo correcto June, eres admirable.

– Gracias Seiya, Shun lo merece.

– Y dime June ¿ahora que será de ti?

– Volveré a Japón y terminaré mi novela… la dejé apenas en las primeras 25 páginas. Gracias por tu ayuda y Adiós Seiya.

– Adiós June. Dile Adiós a Chibi Seiya. – esta última frase hizo que June soltara una sonrisa al ver al Santo Pegaso cual niño inocente cogiendo su miniatura y entregándosela.

– Pórtate bien Seiya –recordó entonces aquel parante que en dos oportunidades la metió en enredos, pero esta vez fue diferente, puesto que colocó en su lugar al muñeco exhibiéndolo como debió ser hace años. – Adiós Chibi Seiya, – respondió y dejó un pequeño besito estampado en la cabecita de miniatura. – Nos vemos Shun.

– Bien June – culminó Andrómeda, teniendo en brazos a Fler.

Todo se acabó. Juné caminaba sola a orillas del mar ante la belleza que puede regalar el ocaso, dejando las huellas de sus pequeños pies en la arena siendo estas borradas por las olas del mar, “así debe ser, lo que hice está bien” se convencía, “así como ahora mis huellas se borran con el mar, algún día yo te olvidaré” pensaba. Esta experiencia sería inolvidable…. Milo y Camus como siempre acompañándola en sus momentos cumbres dejaban escuchar una melodía desgarradora o mejor dicho la seguían en todo su trayecto que no era mucho, por ser lento como si de una procesión se tratara.

Él ha vueIto con su antigua novia.

Ella no es un reto para él.

Ella no compite con él.

ÉL no contesta Ias cartas que mandas tú.

Y tienes ceIos deI tiempo que ella pasa con éI.

Déjalo partir hacia la oscuridad.

Déjalo vivir por todo lo que tiene ahí.

Déjalo partir hacia la oscuridad.

!Déjalo ir! !Déjalo ir! !Déjalo ir!

La depresión se adueñaba de June hasta que decidió no pensar en ello y ver que haría. Todo esto había sido extraordinario a tal punto que pensó en realizar alguna historia de los presentes. Sí, muchos planes a futuro se decía June. Primero debería conseguir una editorial con quien firmar contrato – ¡Ay por Dios a quien engaño! – Se dijo así misma, no podría vivir nunca después de este pasaje. Ella jugó y lo perdió todo. Cerró los ojos y dejó escapar las primeras lágrimas las que se convirtieron muy pronto en llanto – Juné eres patética – pensaba para si, cuando de pronto escuchó una vez más aquella voz tan amada por ella.

– ¡Juné!…

– ¿Shun?

– ¡Juné!… – escuchó nuevamente y pensó que la obsesión era contagiosa y aceleró el paso.

– ¡Juné! – se escuchó la voz aún más cerca haciendo que Juné pensara que su locura había llegado al extremo, mucho más al sentir una mano que tomaba la suya haciendo que detenga su caminar – Juné aún no te puedes ir – escuchó.

– ¿por qué tendría que quedarme? – preguntó aún con lagrimas la rubia camaleón, tratando de disimularlas. No se atrevía a voltear, temerosa de que su locura le jugase una mala pasada.

– Tienes que asistir a nuestra boda.

– Ya entiendo, quieres que sea la dama de honor – o peor aún pensó para sus adentros, quizás quería nombrarla madrina de bodas, ya se imaginaba entregando a Shun en el altar – ¡nooooooo!

– ¿No? Claro que no serás la dama de honor, eso nunca – respondió Shun – Dime Juné ¿aceptas? – preguntó el santo de Andrómeda con una sonrisa muy coqueta, Juné nunca negaría una petición de Shun.

– Claro Shun, como podría negarme. – respondió June dejando de lado su orgullo y sufrimiento por aquella petición, ¿como negarse al amor de su vida?.

– June, temía tu rechazo después de mi actitud….. , No me equivoqué; te queda muy bien. Era lo que quería darte antes de recibir el anónimo.

– ¿Querías darme? – preguntó Juné volteando y buscando la mirada de Shun; no eran ilusiones el caballero de Andrómeda había ido con ella, se encontraba de rodillas, sujetaba su mano mientras en ella brillaba el más hermoso anillo de compromiso que haya podido ver en toda su vida.

– Perdóname por no haber sido yo quien se haya arriesgado a encontrarte. Si hubiera tenido valor, me las habría ingeniado para volver a verte. Pero fuiste tú, siempre fuiste tú mi dulce camaleón, quien acudió en mi ayuda. Siempre me salvaste de lo peor. Estabas en los peores momentos, convirtiendo todo con tu presencia en algo maravilloso. Fue así en la Isla Andrómeda, el día en que nos revelamos contra el santuario, mis peores temores, los supere contigo; luego, cuando me entere lo de Saori , creí que no volvería a vivir, mi vida no tenía sentido, ese año todo culminaba y ahí estabas tú. Siempre tan calmada, siendo tu misma, pensando en los demás antes que tú. Ahora regresaste June y no te dejare partir. No más.

De pronto Milo y Camus nuevamente tocaban el tema que acompañó a Juné durante todos estos años.

Sus amigas le decían: “Deja de quejarte…ya las tenía hartas.

Sus amigas le decían: Deja de sufrir…hay otros chicos que mirar.

Trataron de presentarla con Brad Pitt Y Leonardo D’ Caprio.

Pero hay algo en Shun…que eIIas no saben.

Con Shun…algo pasó con Shun.

Estas últimas palabras emocionaron el corazón de Juné de Camaleón quien no lo pensó dos veces y le estampó el tan esperado beso, que era una representación máxima de amor entre los dos.

Sin contar que eran observados por Dohko y Artemisa desde la terraza de su casa, esta última había sacado de la nada su ya conocido arco y flecha y apuntaba en dirección a Juné, por lo que el Antiguo maestro alarmado le dijo:

– Artemisa ¡¿Qué estas haciendo?

– Esa rubia esta besando a mi niño.

– ¡Pero…hace poco dormiste conmigo!.

– ¿Y eso que tiene que ver? – respondió fríamente Artemisa dejando helado a Dohko – la mataré si no lo hace feliz.

– ¡Nooooo! – el caballero de libra forzó el arco, tomando conciencia de las palabras de Artemisa, mientras que por accidente una flecha salía despuntada hacía el pobre de Milo quien hasta hace poco tocaba una romántica canción y ahora yacía en el agua, viendo esto Camus salió corriendo de la escena cargando a su amigo, botando las baquetas que sostenía en sus manos, mientras que los dos tortolitos continuaban el beso que pronto batiría un record mundial.

Uno, dos, tres, cuatro.

FIN

5 comentarios to “There’s Something About Shun – Capítulo VI”

  1. tatiblink abril 14, 2012 a 12:51 am #

    jajajajaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, graciosisimo, es una historia loca y me gustan las historias locas, esta historia demuestra lo que el amor te puede llavar a hacer además de muestra la inocencia de la pequeña June, ella se merecia a Shun y muchas otras cosas más.

  2. Ariadna febrero 19, 2011 a 2:15 am #

    Hola que tal! permítame felicitarlo por su excelente blog,
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  2. Bitacoras.com - febrero 15, 2011

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